Asaltan un oficina contable de Trelew y luego salen a hacer compras con la tarjeta de una de las víctimas

Fue en el centro y a plena luz del día, utilizaron armas de fuego y ataron a la responsable del lugar, a su hija y a un sobrino con precintos. A todos les robaron las billeteras, dinero, las tarjetas y los celulares. Se comunicaban entre ellos con “walkie talkie” y usando códigos policiales, contaron las personas asaltadas.

Trelew (Agencia) Dos delincuentes asaltaron ayer un céntrico estudio contable de Trelew en donde a punta de pistola hicieron tirar al piso a la responsable del lugar, a su hija y a un sobrino que venía llegando para atarlos con precintos y robarles. Lo llamativo del caso fue que a una de las víctimas, horas después del hecho, le usaron la tarjeta de crédito en distintos comercios de la ciudad, endeudándola en más de 10.000 pesos.

La policía les dijo que habían demorado a un sospechoso al sorprenderlo devolviendo mercadería que habían comprado con la tarjeta robada. Desde la comisaría Primera y la Regional de Policía volvieron a retacear información y ni siquiera confirmaron que había ocurrido el asalto.

El atraco sucedió a media mañana, momentos antes de las diez, en una oficina contable de la calle Honduras al 100. Allí, los delincuentes entraron corriendo y con armas en mano redujeron a los presentes, los ataron y les robaron billeteras con dinero y tarjetas, los celulares; se apoderaron también de las llaves del lugar y del domicilio particular de la contadora, a quien uno de ellos le dio una patada en la cabeza porque la mujer no quería quedarse en el suelo sin mirarlos. También le llevaron la plata que tenía para pagar el alquiler que oscilaría entre 50 y 70 mil pesos.

Al momento en que habló con Crónica estaba desesperada porque no sabía de dónde iba a sacar el dinero para cancelar esa deuda. Su hija quiso relatar por ella cómo ocurrió el hecho y así explicó que estaban “tomando mate”, cuando irrumpieron los malvivientes y que todo habrá durado no más de tres o cuatro minutos. Dijo que se pudieron desatar rápidamente y que los asaltantes huyeron en un auto de color blanco en el que se había quedado el que les ofició de campana.

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Luego se refirió a lo que pasó después del atraco, cuando se enteró de que usándole una de las tarjetas habían andado comprando en distintos negocios de la ciudad.

“Compraron un montón de cosas; repuestos para vehículos (por ejemplo), en determinados negocios que conozco porque he ido a comprar”, aclaró. -¿Cuánto gastaron? Se le consultó. “Por lo menos diez mil pesos. Cuando vi que me empezaron a llegar las notificaciones de compras, llamé rápidamente a la tarjeta para que la bloqueen. Encima, en algunos lugares les vendieron sin pedirles los documentos y eso no es legal”, denunció.

Seguidamente, comentó que la policía les había dicho que habían agarrado a un sospechoso, cambiando el repuesto que habían comprado con su tarjeta de crédito.

Actuaban como policías

Se le preguntó si los asaltantes se fueron en algún vehículo. “Hasta donde sabemos se fueron en un auto blanco, en el que se quedó un cómplice”, indicó y acotó algo muy llamativo: “Los dos que entraron al local se comunicaban con lenguaje policial con el campana que se había quedado en el coche y a través de unos walkie talkie”.

La madre de la chica que luego de calmarse pudo dialogar con este diario, reafirmó que los ladrones hablaban en código “Q” como si fuesen policías y dijo que a ella la golpearon, que le dieron “una patada en la cabeza porque no quería tirarme al piso, quería verles las caras”, clarificó.

Después, al ser preguntaba sobre si creía que eran menores respondió: “No, eran mayores. Tendrían 30, 40 años”. Ante otra consulta dijo que hace seis años que están alquilando ese local y al afirmar que hasta ayer nunca los habían asaltado ahí recordó que en 2016 sufrieron un hecho similar pero en la peluquería de su hija, que está ahí cerca de la oficina contable, a unos 40, 50 metros.

Finalmente, recordó que los delincuentes se movieron como si fueran profesionales y describió que uno tenía puesto un cuello polar con anteojos negros y que ambos “estaban bien vestidos”, remarcó.