Un proyecto para que estudiantes puedan hacer avistaje de ballenas

El proyecto fue presentado por Enrique Crespo, investigador del CONICET en Puerto Madryn, participó del Mónaco Ocean Week, el evento que se realiza en la Fundación Príncipe Alberto II.

La conservación, el avistaje y el monitoreo de la ballena franca austral desde el aire en la Patagonia fueron algunos de los temas que el investigador superior del Centro para los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET), Enrique Crespo expuso en Europa.

El proyecto presentado en el principado además tiene como objetivo la vinculación del trabajo científico con la comunidad. “Queremos que estudiantes de escuelas primarias y secundarias de la ciudad de Puerto Madryn puedan participar de los vuelos para monitoreo de fauna que hacemos año tras año. Que los chicos y chicas puedan pasear sobre el mar y mirar ballenas y lobos marinos será una experiencia que no van a olvidarse más”, comenta Crespo.

Este proyecto impulsado conjuntamente junto a la ONG Protejamos Patagonia, permitiría ser parte del avistaje en avioneta a unos 60 estudiantes al año.

Según indicó el científico, “poder participar de un evento de estas dimensiones como el Mónaco Ocean Week junto a investigadores y especialistas de todas partes del mundo y discutir, exponer y buscar soluciones conjuntas a problemas ambientales en los océanos, es una gran oportunidad para poder aplicar en Puerto Madryn, nuestra ciudad parte de ese conocimiento”.

La Fundación Príncipe Albert II fue creada en el año 2006 y busca apoyar y sostener iniciativas de conservación de los océanos. Una vez al año realizan el Mónaco Ocean Week, donde destacados especialistas debaten y presentan proyectos en ese sentido. Su principal objetivo es crear conciencia sobre los peligros ambientales para nuestro planeta y especialmente para los océanos, debatiendo en conferencias y talleres, con la participación de investigadores y público de todo el mundo, las diferentes temáticas relacionadas a la conservación de la vida marina.

Una de las metas de la presentación del científico argentino fue obtener fondos para continuar con los estudios de población de ballenas francas en los golfos Nuevo y San José de la Provincia del Chubut, que se realizan mediante censos aéreos.

Sobrevolando la Península

El Laboratorio de Mamíferos Marinos del CESIMAR, que lidera Enrique Crespo, comenzó a monitorear ballenas francas mediante censos aéreos en la costa de Península Valdés en el año 1999. Desde hace dos décadas, sus investigadores realizan vuelos con el objetivo de contabilizar los animales en la zona costera y registrar la variación en el número, tipo de grupo y nacimiento de las crías a lo largo de cada temporada.

Los vuelos se realizan a 150 metros de altura, y participan un piloto, dos observadores y un anotador que registra los datos. “Poder sumar ahora a estudiantes es hacerles vivir por un lado una gran experiencia pero además la oportunidad de acompañar el desarrollo de estos chicos desde el conocimiento científico y desde una conciencia ambiental”, concluyó Crespo.

Contando ballenas desde el aire

Las ballenas francas pueden identificarse individualmente analizando el patrón de callosidades de sus cabezas.

Cada año en septiembre, los investigadores sobrevuelan los 500 km de costas de Península Valdés, desde Punta Quiroga en el Golfo San José hasta Punta Ninfas en el Golfo Nuevo. Cuando avistan ballenas, el avión vuela en círculos y fotografían los patrones de callosidades. También registran con GPS la ubicación de cada ballena o grupo, la presencia de crías, comportamientos inusuales, heridas, ballenas muertas en las costas, etc. Para que los relevamientos aéreos resulten exitosos, el mar debe estar calmo, por lo que generalmente deben esperar las condiciones climáticas apropiadas.

Según la disponibilidad de aeronaves, los relevamientos se realizan con la colaboración de la Armada Argentina utilizando un avión Porter Pilatus o con una avioneta Cessna de los Aeroclubes de Puerto Madryn o Trelew.

En el avión trabajan en equipo el piloto y dos investigadores, uno tomando las fotografías y otro registrando los datos. John Atkinson ha sido el fotógrafo principal de los relevamientos durante casi tres décadas.

En el pasado utilizaban cámaras fotográficas con película diapositiva o blanco y negro para fotografiar las ballenas y luego elaborar un catálogo de fotoidentificación en papel. Actualmente, los investigadores utilizan cámaras digitales y realizan la identificación asistidos por un programa de computadora diseñado por Hiby-Lovell, lo cual agiliza muchísimo el proceso.

En 2018 fue realizado el 48º relevamiento aéreo de foto-identificación de las ballenas francas de Península Valdés durante los días 8 y 9 de septiembre. Fueron tomadas más de 10.000 fotografías de todas las ballenas avistadas en los Golfos Nuevo y San José. Contabilizaron 865 ballenas incluyendo 365 crías. Esta cifra marcó un récord en relación al número registrado en 2017, cuando contabilizaron 788 animales. Con estos números la de 2018 se convirtió en la temporada con mayor abundancia de ballenas en Península Valdés desde que se iniciaron estos estudios hace 48 años.

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