Disparan a un policía con su arma y la bala se desvió en una reja

Con la propia arma reglamentaria que le habían robado minutos antes, uno de los tres delincuentes que era perseguido se dio vuelta y apuntó al suboficial de policía que poco después del mediodía de ayer hacía servicio adicional en la sucursal “La Anónima” de avenida Chile y efectuó el disparo que milagrosamente fue desviado por la reja del cerco perimetral del comercio, caso contrario el hecho pudo haber sido mucho más lamentable y trágico que la terrible golpiza, heridas de arma blanca y robo del arma que sufrió el policía.

Estos fueron algunos de los detalles que aportó horas después el jefe de la Unidad Regional Comodoro Rivadavia tras el grave hecho ocurrido cerca de las 13:50 de ayer frente al barrio 30 de Octubre donde, con trompadas, puntapiés y heridas de arma blanca en el hombro izquierdo, le sustrajeron a un policía el arma reglamentaria, una pistola 9 mm, que hasta últimas horas de la tarde de ayer, aún no habían podido recuperar.

Dos detenidos y un tercero que es intensamente buscado

A uno de los perseguidos no lo perdieron de vista y lo habrían seguido hasta el edificio 70 donde lograron interceptarlo y reducirlo, aunque el grueso de los policías provenientes de la Comisaría Quinta con apoyo de sus pares de la Tercera, debieron también soportar el ataque de algunos vecinos que arrojaron todo tipo de proyectiles hacia sus humanidades.

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Otro uniformado, encontrándose sobre la vereda de dicho edificio, a metros del pallier, salvó milagrosamente su vida ya que desde un tercer piso arrojaron un bloque de cemento de considerables dimensiones que le pasó a centímetros de la cabeza, de acuerdo a lo informado por diversas fuentes.

Hubo dos detenidos, uno de ellos identificado como quien habría sido el que provocó la situación de sacar al suboficial del supermercado donde otros dos cómplices esperaban para sorprender al uniformado y directamente atacarlo por atrás y una vez que lo tuvieron en el piso, golpearlo con ensañamiento.

Si bien las autoridades policiales se abstuvieron de aportar las identidades de los dos detenidos, estos serían de apellidos Carrizo y Pacheco.

Justamente, otras fuentes identificaron al segundo, quien no sería otro que integrante de una conocida familia con familiares imputados y alguna vez condenados por graves hechos delictivos que tuvieron lugar hace al menos una década atrás, cuando pocos policías se atrevían a ingresar al sector denominado “tierra de nadie” y donde había que pagar peaje para cruzar sus pasillos.

 

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