Multimillonarios top de EEUU aprovecharon lagunas del código fiscal para no pagar impuestos

La filtración de datos de las declaraciones ante el Servicio de Impuestos Interno dejó al descubierto que el selecto grupo apenas pagó el 16% de sus ingresos, al maniobrar en los balances con la tributación federal sobre la renta.

Buenos Aires, (NA). “Los ricos americanos se pueden ahorrar mucho dinero engañando con sus impuestos federales sobre la renta, pero esto no es nada comparado con la cantidad de dinero que ahorran siguiendo las normas”, explicaron los autores de un informe publicado en un medio independiente y sin ánimo de lucro, dando a entender que los millonarios no necesitan recurrir a la ilegalidad para salir ganando con Hacienda.

La filtración del reporte efectuado por ProPublica, que se basó en las declaraciones de renta al Servicio de Impuestos Interno (IRS por su sigla en inglés), en especial desde 2014 a 2018, de las 25 personas más ricas del país, provocó una doble reacción en el Gobierno de Joe Biden.

Denuncia elusiones en teoría legales de las responsabilidades fiscales que efectuaron George Soros, Elon Musk, Jeff Bezos, Warren Buffett, Michael Bloomberg o Bill Gates, por citar a algunos, según señaló Alan Rappeport, en The New York Times, al analizar la información que se hizo trascender.

La portavoz del Departamento del Tesoro, Lily Adams, consideró ilegal, en un comunicado “la divulgación no autorizada de información confidencial del Gobierno”, si bien por otra parte dio pie a la Administración Biden de volver sobre la cruzada internacional para imponer un impuesto a la riqueza del 15% en más.

La semana pasada, el G7 hizo propia la iniciativa, en lo que constituye un paso histórico que la mayoría de países europeos apoyó.

Los datos consignados en el informe son que, sobre una ganancia neta colectiva que creció en 401.000 millones de dólares, según cálculos de la revista Forbes, la contribución del selecto grupo de multimillonarios a las arcas fiscales fue de 13.600 millones de dólares, o sea un 3,4%.

El mandatario estadounidense desde abril que viene manifestando públicamente que quiere acabar con los resquicios que permiten a ese privilegiado 1% del padrón de contribuyentes pagar muy por debajo de lo que debería según sus ganancias.

Afirmó que el 55% de las grandes empresas pagaron “cero” impuestos federales el año pasado, y lograron 40.000 millones de dólares en beneficios, mientras que muchas evadieron impuestos o se acogieron a beneficios y deducciones por emplear a sus trabajadores en otros países. “Y eso no está bien”, denunció.

Ello le dio pábulo para asegurar que los que ganan 400.000 dólares o más al año volverán a tributar el 39,6%, como durante la Presidencia del republicano George W. Bush (2001-2009).

Enriquecimiento tributario

La asesora financiera Bloomberg publicó en enero último que “los 500 más ricos del mundo agregaron 1.800 millones de dólares a su riqueza respecto al año pasado y ahora tienen un valor de 7.600 millones de dólares. Es la mayor ganancia anual en los 8 años de historia del índice, equivalente a un aumento del 31%”, analiza para afirmar que la crisis ocasionada por la pandemia del Covid-19 no ha hecho mella en sus fortunas, sino que para muchos ha sido la razón con la que han abultado su cartera.

Los beneficios fiscales de los que gozan están amparados en una compleja red de tecnicismos en el código tributario y también del hecho de que Estados Unidos privilegia gravar los ingresos laborales en lugar de la riqueza.

Enumera el estudio que riquezas como las acciones en las empresas que administran, las casas de vacaciones, los yates y otras inversiones no son imponibles hasta que se venden y se les extrae ganancias. Y no siempre pagan por lagunas en el código tributario o exenciones.

Sería el código fiscal que intenta revisar el jefe de Estado a fin de que las corporaciones y los más adinerados paguen más.

A tal efecto propuso elevar la tasa marginal máxima de impuesto sobre la renta de 37 a 39,6%, lo que daría marcha atrás a la rebaja que introdujo el expresidente Donald Trump con sus recortes fiscales de 2017.

Los 25 estadounidenses más ricos, en ese caso, pagarían un promedio del 15,8 por ciento, o 13,6 mil millones de dólares, en impuestos federales sobre la renta personal.

El director senior de política tributaria federal en el Centro de Presupuesto y Prioridades Políticas, Chuck Marr, dijo que los datos de impuestos privados llaman la atención sobre el enfoque relativamente modesto que Biden propone”.

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Legisladores como la senadora Elizabeth Warren, demócrata por Massachusetts, defendieron la idea de imponer un tributo del 2 por ciento sobre el patrimonio neto de una persona por encima de los 50 millones de dólares, incluyendo el valor de las acciones, las casas, los barcos y cualquier otra propiedad, después de restar cualquier deuda.

Gravar patrimonios

Sin  embargo, Biden y sus asesores han considerado, en general, que la idea de un impuesto sobre el patrimonio es inviable, pero no la cerraron formalmente.

En su lugar, pretende 80.000 millones de dólares adicionales durante un período de 10 años para fortalecer al IRS, de modo que esté mejor equipado para perseguir a los defraudadores fiscales.

Y propuso duplicar el impuesto sobre las ganancias de capital —el producto de la venta de un activo como una acción o un barco— para las personas que ganan más de un millón de dólares.

En un evento del DealBook de The New York Times en febrero, la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, dijo que un impuesto sobre la riqueza es “algo que presenta problemas de implementación muy difíciles”.

Indicó que otros cambios fiscales que aumentarían los impuestos sobre la riqueza que se transfiere al morir podrían tener un efecto similar. En marzo, sin embargo, Yellen sugirió que seguía abierta a un impuesto sobre el patrimonio.

El informe filtrado a la prensa puso de relieve las técnicas que los ricos suelen utilizar para reducir su pago de impuestos, como pedir prestadas enormes sumas de dinero respaldadas por enormes tenencias de acciones, de modo que, como los préstamos no están sujetos a impuestos y los intereses que los ejecutivos pagan por el dinero prestado a menudo pueden deducirse de sus declaraciones tributarias.

ProPublica no reveló cómo obtuvo la información revelada, pero sí que los documentos fueron proporcionados “en forma bruta, sin condiciones ni conclusiones” y que cuando “solicitó a todas las personas cuya información fiscal se describe en esta historia que comentaran”, todos respondieron que habían pagado los impuestos que debían”.

De este modo, indicó que, en 2007, Jeff Bezos, director ejecutivo de Amazon, no pagó nada en impuestos federales sobre la renta, incluso cuando el precio de las acciones de su empresa se duplicó.

Y que cuatro años más tarde, cuando su riqueza aumentó a 18.000 millones de dólares, declaró pérdidas y recibió un crédito fiscal de 4000 dólares para sus hijos, según el reporte, que acota que un portavoz de Amazon no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios.

Asimismo, refiriéndose a Buffett, presidente ejecutivo de Berkshire Hathaway, que ha dicho públicamente durante mucho tiempo que el código fiscal debería impactar más a los ricos, afirma que pagó solo 23,7 millones de dólares en impuestos de 2014 a 2018, cuando su riqueza aumentó en 24.300 millones de dólares.

George Soros, filántropo e inversor multimillonario, no pagó ningún impuesto federal sobre la renta durante tres años consecutivos, según el informe.

Un portavoz de Soros dijo a ProPublica que “entre 2016 y 2018 perdió dinero en sus inversiones, por lo que en esos años no debía impuestos federales sobre la renta”.

En 2018, Michel Bloomberg, que controla el gigante de los medios de comunicación Bloomberg L.P., declaró ingresos de 1900 millones de dólares y pagó 70,7 millones de dólares en impuestos sobre la renta.

Según el informe, pudo reducir su factura de impuestos a través de deducciones, donativos y “créditos por haber pagado impuestos extranjeros”.

Como toda respuesta, un vocero de Bloomberg advirtió a ProPublica que utilizarían “todos los medios legales a nuestra disposición para determinar qué individuo o entidad gubernamental filtró esto y asegurarse de que se les responsabilice”.

La portavoz del Departamento del Tesoro dijo que “el asunto está siendo remitido a la Oficina del Inspector General, al Inspector General del Tesoro para la Administración Tributaria, a la Oficina Federal de Investigación y a la oficina del fiscal del Distrito de Columbia, que tienen, todos ellos, autoridad independiente para investigar”.

Además, se dio intervención al FBI, el que a su vez remitió el asunto al IRS, cuyo comisionado, Charles Rettig, respondió ante la Comisión de Finanzas del Senado que no podía comentar sobre la aparente filtración en su agencia, pero confirmó que estaban bajo examinación alegaciones de que la fuente de la información en ese artículo provenían del Servicio de Impuestos Internos.