Ruth Torres contó cómo vivió el allanamiento en su domicilio: “Pensé que me estaban robando

Ruth Torres, la referente de la popular feria “La Saladita”, investigada por la justicia en una causa por extorsión, contó a Crónica cómo vivió el último lunes los allanamientos que se dieron en su domicilio y en un local comercial que recientemente abrió en el centro de la ciudad. Todavía conmocionada por lo sucedido, la mujer relató los hechos y criticó fuertemente al personal del GEOP que participó de los operativos. “Me golpearon. Mis nenes quedaron con un shock traumático por lo que vieron”, señaló.

Cabe recordar que el último lunes por la mañana, en esta ciudad se llevaron a cabo distintos allanamientos por una causa de presunta extorsión que involucra a Ruth Torres, referente de la popular feria “La Saladita”. A la mujer se la acusa por extorsión.

Supuestamente, Torres recaudaba todas las semanas un gran monto de dinero, cobrando un canon a los feriantes para pagar a los policías que realizan servicios adicionales en el lugar para controlar que todo esté en orden. Durante estos días, se dijo en distintos medios de comunicación que la mujer recaudaba cerca de 350.000 pesos por semana. Según detallaron las autoridades que investigan la causa, en “La Saladita” trabajan más de mil puesteros, algo que el miércoles los feriantes desmintieron en una manifestación que se dio en las afueras del Municipio.

“Los allanamientos fueron en mi domicilio y también en el local que tengo en el centro con el papá de mis hijos. Ellos ingresaron bruscamente a mi casa, yo me estaba levantando para irme a trabajar al local. Yo estoy a la mañana, y el papá de mis nenes por la tarde, porque no nos da para pagarle a un empleado, yo a la tarde me dedico a los chicos, porque no los puedo dejar solos. Pensé que me estaban robando, me fui descalza a la cocina, quise agarrar un cuchillo, algo para defenderme. Prendí la luz y me di cuenta de que era gente del GEOP. Les pedí la orden de allanamiento y me dijeron que me callara, que me tirara al piso. Mis perros se alteraron mucho, esta gente entró alterada. Fue algo muy feo. Mi casa es una casa de familia, no un aguantadero”, recordó Torres sobre los allanamientos en su domicilio.

Los chicos, desbordados

Según contó la entrevistada, sus hijos, desesperados por lo que estaban presenciando, entraron en un shock traumático del que les costó trabajo salir. “Cuando quise consolar a mi hija me golpearon. Mis nenes empezaron a llorar y los perros seguían alterados. ‘Calmá a los perros o les meto un tiro’, me dijo uno de los policías. Yo estaba nerviosa, pero traté de no alterarme. No había personal femenino, tampoco alguien del juzgado de familia, en el lugar había chicos y nadie se preocupó por eso”, siguió la referente de “La Saladita”.

“Me preguntaron si tenía armas y les dije que no. Yo salí afuera a sentarme, me estaba muriendo de frío porque no estaba abrigada. En mi casa no tengo calefacción, además entra aire y agua por todos lados. Llamaron a una mujer policía, que se quedó al lado mío todo el tiempo. Antes de que ella llegue, querían que los nenes salgan afuera, yo les pedí que no los sacaran porque hacía mucho frío. Acto seguido, les pregunté si buscaban las cosas de La Saladita, les dije que me dejaran buscarlas a mí. Las cosas no son como se dijeron, ellos no se llevaron 300.000 pesos, se llevaron 138.000”, afirmó de forma categórica la mujer.

“Adrián Spin pretende adueñarse del manejo de La Saladita”

En otro pasaje de la entrevista con este diario, Ruth Torres apuntó contra Adrián Spin, otro de los referentes de la feria “La Saladita”, que tiene una disputa con ella desde hace años. La entrevistada afirmó que Spin quiere manejar la feria a voluntad y perjudicarla. Además, Torres hizo hincapié en su situación personal, dando a entender que no se quedó con el dinero de los feriantes. “A mí se me quemó la casa, el diario Crónica me hizo varias notas. Tengo una cama de palets. No me quedé con la plata de nadie” afirmó.

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“A mí se me quemó la casa, y la tuve que reconstruir sola. Con las asignaciones de mis hijos empecé a comprar los hierros, hace años. Compré los ladrillos de a poco, la reconstruí desde cero. Pero no lo hice con la plata de La Saladita. Mi casa se cae a pedazos, tengo una cama de palets, no tengo una común, como tienen todos. Tengo un placard muy viejo y un modular de cocina que lo uso como placard para la ropa de mis nenes. En la pieza de mi hija hay una cucheta toda parchada. La ventana no tiene vidrio, está tapada con una madera y cuando hace calor la tengo que sacar para que entre aire. Imaginen entonces cómo vivo yo. Ni hablar de comprarme un par de zapatillas, me las compro en La Saladita, porque no tengo 15.000 pesos para pagar lo que piden en los locales. Yo no le saqué nada a los feriantes, todo lo que yo tengo, lo tengo por mi trabajo en La Saladita” señaló además la mujer.

“Spin manejaba la feria y no daba comprobantes de nada”

Ruth Torres apuntó directamente a Adrián Spin, otro de los referentes que tiene la feria “La Saladita” y dijo que “pretende adueñarse del manejo de la feria. Él hace años ya la manejaba, también pagaba a policías para que hagan adicionales, pero nunca entregaba comprobantes de pago. Nos pedía para todo, para la batea, para la limpieza, pero ellos no tenían un libro de actas, y no sé si alguna vez lo tuvieron, nunca nos ofrecieron un comprobante de pago de lo que estábamos pagando”.

La mujer contó que el pasado miércoles, ella le pidió a los feriantes que se manifestaron en las afueras del Municipio que llevaran los comprobantes de pago para que las autoridades vieran los verdaderos montos que se cobran semanalmente por los policías que realizan tareas adicionales. “Hubo gente que me pagó diez pesos, y yo todo eso lo tengo anotado en un cuaderno. La policía se llevó gran parte de los recibos, otra parte la tengo yo, y voy a presentar todo eso en la justicia con un abogado”, concluyó Torres.

Una codiciada “caja”

Desde su creación el espacio donde se convocan numerosos feriantes a vender diversos tipos de productos y que se la conoce como “La Saladita”, ha sido motivo de ambición por parte de distintos referentes para “gerenciar” ese mercado.

Lo que sucede a nivel local no escapa de la lógica que se ha dado en todo el país en este tipo de mercados comunitarios, particularmente en Buenos Aires, donde se han desarrollado sucesos escandalosos con respecto a la persona que se quedó con las riendas de su funcionamiento -quien se autotitulaba “el rey de La Salada”- y que afrontó numerosos y pesados cargos que iban desde la vinculación con la venta de drogas, pasando por el lavado de dinero, evasión de impuestos, entre otros.

Es obvio que tal situación no se ha planteado -aún- en “La Saladita” que funciona en el barrio Quirno Costa de esta ciudad, pero sí es una realidad que el gerenciamiento del espacio es ambicionado por ciertos personajes que ven en ese rol una oportunidad que podría redundar en (grandes) beneficios propios. Como se diría en la calle, es una verdadera “caja” que puede generar enormes ganancias. Claro está, ello siempre que la cosa se “meneje por izquierda”, como el caso comentado de Buenos Aires.

En “La Saladita” local ya hubo episodios de desencuentros, denuncias y acusaciones que terminaron con la separación de quien en esos momentos era el “jefe” del espacio. Al parecer, la administración actual viene siendo bastante transparente, tanto que según señalan quienes “viven desde adentro” la situación, algunos “buitres” ven a la gestión como “un desperdicio” y van a intentar a tomar el control de la feria. Pero también creen que no se lanzan a la aventura en soledad. Se dice que detrás estaría gente “con poder” para adueñarse de la “caja”. ¿De quiénes se trataría? ¿Será la política?