La venta de comida en la calle: Algo cada vez más frecuente en Comodoro

En el último tiempo, en las calles de Comodoro empezó a verse con más frecuencia a vendedores ambulantes que venden comida, por lo general casera. La pandemia del coronavirus hizo estragos en la economía de muchas familias comodorenses. Muchos, ante la desesperación, salen a vender comida a la calle, con tal de tener unos pesos en el bolsillo para poder afrontar el día a día. La realidad de algunos vendedores, en este artículo.

Jesús Vega vende frituras en la zona norte de la ciudad, y se dedica a la venta de comida hace casi ocho años. Vino desde la ciudad de La Plata porque su novia tenía familia en Comodoro Rivadavia y decidió quedarse acá. “No es la primera ciudad en la que vivo desde que me fui de La Plata. También pasé por El Bolsón, Mallín Ahogado, Saladillo y Golondrinas. Mi novia es artista plástica y yo soy cocinero, y cuando flaquea el laburo salgo a vender comida a la calle, pero este es mi trabajo estable, a esto me dedico yo”, contó el hombre a Crónica.

Jesús es maestro pastero y elabora pastas con máquina y también artesanales. Durante algún tiempo, trabajó con gente del sector gastronómico. “Por ahí abro la cocina y laburo, hasta que se puede. Hubo un tiempo en el que estuve vendiéndole a la universidad, me dedicaba solo a eso. Pero ahora con el tema de la pandemia se vino bastante abajo el tema del trabajo, la facultad no abrió y salí de nuevo a la calle. En Comodoro la gente ya me conoce, me compran. La venta callejera tiene la ventaja de que vos estás y vendés, hay veces que estás dos horas y otras estás diez, pero vendés lo que querés”.

Vega también es carpintero, y dice que en algún momento le gustaría volver a dedicarse a esta rama laboral. “Quiero volver a la carpintería en algún momento, yo laburo en la calle para no tener patrones, para no trabajar bajo nadie. No me interesa buscar un laburo y trabajar para alguien, la idea es seguir siendo yo mi patrón”.

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Desde La Rioja a Comodoro: La historia de Axel de la Vega, el vendedor de tortillas de la calle Polonia

Axel de la Vega vende tortillas en la calle Polonia, en cercanías a un supermercado. Tiene una hija de apenas tres meses y todos los días sale a la calle a vender tortillas, para poder darle de comer a su nena. Dice estar muy agradecido con la gente de Comodoro, que es “muy solidaria y siempre que pasa por el lugar, algo se lleva”.

Axel vende tortillas en la calle Polonia desde hace cinco años. Vino del norte del país, desde la Rioja. El joven dice que “mal que mal, llevamos la situación. Por lo menos sirve para sobrevivir todos los días. Gracias a Dios, algo se vende, por lo menos para llevar el pan a la casa”.

“Usted piense que yo tengo que pagar alquiler y tengo otros gastos, y acá no tengo a nadie. Tengo una nena de tres meses, pero con las tortillas la llevo más o menos. En La Rioja no pasa nada con el tema laboral, lo que te pagan allá es muy poco, vivís para trabajar y comer, y a gatas llegás a fin de mes”, reconoció el entrevistado sobre su vida en la provincia del norte del país.

Anteriormente, De la Vega trabajó en el sector de la construcción, pero cuando la industria decayó, tuvo que buscar otra alternativa para sobrevivir todos los meses en Comodoro Rivadavia, una ciudad que siempre fue cara, en todo sentido: “antes trabajaba en la construcción, después empecé a vender tortillas. Comodoro es caro, pero la llevamos. Yo estoy muy agradecido con la gente, porque es muy solidaria y siempre que pasa, algo se lleva. En mi provincia hay mucha pobreza y falta el trabajo”.

Axel se encuentra en la Avenida Polonia, en cercanías a un supermercado. Sus tortillas cuestan cien pesos y las vende con y sin chicharrón. “Agradezco mucho a la gente, que siempre que puede me da una mano”, concluyó el joven.