Se quedó sin trabajo y vende barriletes en la calle para poder alimentar a su familia

Sebastián Martínez vende barriletes en plena Ruta 3, antes de llegar al barrio Presidente Ortiz – KM5, en un semáforo. Su idea, bastante ingeniosa, llama la atención de los conductores que pasan por la zona, y muchos consultan cuánto cuestan sus cometas. Hace poco más de un año y medio, Martínez se quedó sin trabajo y tuvo que rebuscárselas para llevar el pan a la mesa. Hoy, intenta sobrevivir al igual que muchos comodorenses que fueron golpeados por la crisis económica que generó la pandemia del coronavirus.

Desde hace meses, Sebastián Martínez vende barriletes para poder llevar comida a su casa todos los días. Antes trabajaba en una empresa como soldador, pero al igual que muchos comodorenses, un día llegó la noticia menos esperada: se iba a quedar sin trabajo. La desesperación de no saber qué hacer para darle de comer a su familia y la incertidumbre que generó el contexto que se desató en todo Argentina, en parte gracias a la pandemia del coronavirus, lo obligaron a buscar otra fuente de ingresos. Así fue que decidió confeccionar barriletes y venderlos en la calle, una idea original, teniendo en cuenta que en una ciudad como Comodoro Rivadavia pueden ser muy usados.

“Me voy moviendo por distintos puntos de la ciudad, voy por distintos semáforos, a veces se complica salir y golpear puerta por puerta, entonces prefiero estar en un semáforo, porque mucha gente pasa por acá. Me quedé sin trabajo hace casi un año y medio; hacía soldadura en una agencia, era contratado. Por el momento me inventé este trabajo, al menos hasta que consiga algo mejor. Soy casado y tengo tres hijas grandes, y por ahora, de los cinco yo soy el único que trabaja”, contó Martínez a Crónica.

Leer más  Más de 80 dueños de gimnasios reclaman volver a abrir
Leer más  Vecinos del barrio Próspero Palazzo se oponen a un loteo en un espacio verde

El hombre planteó que la venta de barriletes es algo que implementó “para no volver con las manos vacías a mi casa”. Además, indicó que este pequeño trabajo es algo que sirve “para aunque sea llenar la olla. Mal o bien, no nos quedamos. Y ahora no esperamos encontrar trabajo, porque ya dejamos currículum en todos lados, hicimos lo posible por encontrar trabajo, pero no se encuentra, hoy escasea. No queremos hacer esto por siempre, pero hasta que encontremos algo mejor, es lo que hay” sostuvo.

Algunas veces, la esposa del vendedor de barriletes hace tortas fritas, tortas u otras comidas y salen a vender a la calle. Como muchos comodorenses más, se las rebuscan para sobrevivir en una ciudad que pese a ser la cabecera industrial de la provincia, un lugar en donde el trabajo “siempre sobró”, hoy se encuentra un tanto complicada en la faceta laboral. “Hacemos todo lo que podemos, siempre trabajando para salir adelante. El 2020 fue un año muy duro, mucha gente murió y el trabajo fue algo que nos costó mucho a todos, se cerraron muchas puertas para trabajar. Gracias a Dios, a mis hijas no les falta para comer, mientras nos sigamos moviendo y no nos quedemos, no les va a faltar nada”, concluyó el entrevistado.