Hernán Ganchegui, detrás del telón

Emprendedor serial. Creó una productora que creció por América Latina entre recitales, exposiciones y eventos. Hoy nos cuenta su historia y, en plena pandemia mundial, su mirada sobre el futuro de la Industria.

(Por Flor Nieto) ¿Qué tienen en común Abel Pintos, Megadeth, Topa, Joan Manuel Serrat, La Beriso, Andrés Calamaro y Soy Luna? Arriba El Telón. La empresa creada por Hernán Ganchegui, desde Comodoro  Rivadavia se expandió por América Latina. Hoy, conocemos al emprendedor detrás del telón.

 

De mar a mar ¿Cómo llegaste de Mar del Plata a Comodoro?

Yo trabajaba en Mar del Plata, en el Museo Guillermo Vilas. Era una discoteca, hotel, restaurante, confitería y estaba buenísimo pero digamos que tenía algunos problemas. Uno de ellos, era que nos debían 4 meses de sueldo. Entonces una consultora me ofrece  gerenciar un hotel en Comodoro Rivadavia. Nunca había estado en Comodoro en mi vida. Fue en el año 2000. El hotel era el Lucania. Así llegué por primera vez a Comodoro y no conocía absolutamente a nadie.

 

¿Cómo fueron los primeros años?

Estuve casi dos años en el hotel, después pasé a ser profesor en la Universidad en la carrera de Turismo. Tuve algunos emprendimientos fallidos, que siempre son normales en todo emprendedor ¿no?. Los libros dicen que son 4 fracasos promedio. Podés tener 10 o podés tener ninguno pero sí, yo tuve 4 fracasos donde las cosas no funcionaron. Tuve una página web de coctelería, Tragoloco.com, una marca de objetos de decoración, vendí ropa deportiva y vendí pulóveres. En el  2004 quise armar una productora de espectáculos para la zona. No tenía mucha idea, sabía que quería que hubiera una oferta cultural más fuerte en toda la región y que la gente pudiera elegir qué ver y pagar su entrada a un precio razonable. La verdad que nos fue bien, tuvimos mucho apoyo de las municipalidades de toda la Patagonia, de empresas como YPF, Hans Sachs y fundamentalmente del público de todas las provincias patagónicas. Empezamos en Comodoro y después nos fuimos expandiendo.

 

¿Así surgió Arriba El Telón?

Sí, “Arriba el Telón” fue el nombre del hijo digamos ¿no? que ya tiene 17 años, wow. Cuánto tiempo. En realidad la idea era poder llevar oferta artística a la mayor cantidad de ciudades posibles. Y a veces en las ciudades más chicas era difícil y algunas municipalidades nos acompañaban dándonos el lugar, el alojamiento, nosotros cobrábamos la entrada más barata y muchas veces en los lugares más chicos no nos daba ninguna rentabilidad y los artistas también ganaban menos pero sumábamos más fechas y hacíamos una gira más larga. Creo que una de las giras más largas que hice, aunque no me lo preguntaste lo digo -risas-, fue una gira de Malón El Regreso. Hace varios años, 14 ciudades en algo así como 19 días. Y después con La Beriso fueron como 13 conciertos. La gira del disco “Historias”. Sí, muy fuerte, mucha adrenalina, porque la productora está a cargo de la publicidad, de vender entradas, del evento, comida, sonido, seguridad, tensión, de absolutamente todo y que todo salga bien. Mucha, mucha adrenalina. Muchísima. Mucho trabajo. Pero lindo, trabajamos especialmente desde Mar del Plata para abajo hasta Ushuaia, pero siempre la base fue Comodoro. Siempre nuestro recurso humano principal fue Comodoro y se armó un muy lindo grupo de personas, varios me acompañan hasta hoy.

 

¿Y de ahí las expos?

En 2011 se inauguró el Predio Ferial. Terminó siendo el lugar más importante, cubierto, de eventos, de todo el sur argentino. En 6 provincias no hay un lugar como el Predio Ferial, esa es la verdad. Es un lugar increíble, maravilloso. Y en ese momento la idea era poder trabajar y hacer eventos originales, que sean marcas propias y dar trabajo a un montón de gente que estudiaba Eventos o Turismo en la Universidad o en el Instituto Terciario y que tengan un lugar donde hacer sus prácticas pero también un lugar donde trabajar. Y que generen una demanda turística zonal. Así nace la “Expo Niño” en el 2011 que fue un escándalo de gente, casi que me dió miedo la cantidad de gente que había -risas-. Eso fue en el 2011, después nace “El Mundo Fenogenial” que era en vacaciones de invierno. También Hicimos la Expo Fiesta que era de todos proveedores de fiestas, “Plaza Reno” de regalos de Navidad y teníamos la “Expo Chubut” que era un proyecto para que se hiciera una exposición de Chubut en Comodoro una vez al año y que vendría gente de toda la provincia. Pero bueno, la verdad que nos quedamos muy solos con eso. En cada evento trabajaban entre 150 a 200 personas y era un trabajo titánico y después se llenaba de gente, eran récords de convocatoria. En ese momento, el Estado Municipal en vez de trabajar junto con el privado y apoyarlo, empezó a hacer eventos con entrada gratuita. Lo que no está mal, pero lo interesante es tener ambas cosas. O sea el Estado y el privado juntos y después el Estado por asu cuenta. Y a partir de eso, fue durísimo y frustrante tener que dejar de hacer todas esas exposiciones en la ciudad, pero bueno, todo tiene su parte positiva también. El hecho de no poder seguir haciéndolas acá nos llevó a empezar a diagramarlas en otras ciudades de Argentina, con bastante éxito, sobre todo la exposición de “Dinosaurios”, después hicimos una de “Cuerpos Humanos” y más. A partir del año 2014 empezamos a trabajar en distintos países de Latinoamérica. Por suerte hoy en Comodoro desde lo municipal y el Bureau hay una política de volver trabajar juntos sector público y privado. Y hay un plan estratégico que está muy bueno. Es que nada se construye solo, necesitamos a todos. Comodoro tiene todo para ser el centro neurálgico de eventos de la Patagonia central y sur. Hay que volver a generar eventos/marcsa que se realicen anualmente de privados con el apoyo del estado como la Expo Gourmet, etc.

¿Cuándo te diste cuenta de que era el momento de expandirte?

En abril del 2013 empezamos a trabajar en Chile y la verdad que no nos conocía nadie. No teníamos ningún contacto y gracias a Dios fue 100% meritocrático, o sea trabajando mucho, responsablemente y con un gran sacrificio y riesgo. Gracias a Dios las cosas salieron bien y trabajamos en Bolivia, Perú, Colombia y lo interesante fue que el grupo humano central en todos esos países siempre fue de Comodoro más alguna persona importante local en cada país.

 

¿Cuál fue tu mayor éxito? ¿Y tu mayor fracaso?

El mayor éxito creo que fue haber armado un equipo humano tan bueno, con tanta vocación y ganas. Sin eso jamás se podría haber hecho lo que se lo que se logró. Por ejemplo con Claudia Janeiro trabajamos más de 16 años, con Johanna Straub más de 11 años y gente maravillosa como Emiliano, Daniela, Ricky, Gilbert, Luz Melisa,  Rubén, Dago, Martín, Gisel, Rafi, Suyai, Albeny, Gabriel, Fede Peña, Rocío y muchos más. Muchísima gente con la que trabajamos un montón de años y que disfrutamos mucho lo que hicimos. En cuanto a eventos la verdad que la segunda Expo Niño, que fue la que hicimos en el año 2012, creo que fue el evento del que más orgulloso estoy porque creamos un montón de contenido. Trajimos a Abremate una muestra educativa, una exposición de robots, en ese momento vino Martín Palermo a dar una charla, hicimos una radio para niños, un canal de TV para niños, un circo, un teatro y mucho más. Bueno, realmente nos matamos y había mucho cariño en lo que hacíamos y fue increíble, una convocatoria récord. Creo que fue el mayor éxito y no precisamente fue económico eh, pero fue un éxito del evento en sí. ¿Y el mayor fracaso? El mayor fracaso…en el año 2013 tuvimos que hacernos cargo de una gira de Franco de Vita. Nosotros solo habíamos comprado el show de Comodoro y había otro empresario que no honró sus obligaciones y tuvimos que tomar toda la gira del país y traerlo para 7 shows en Argentina. La verdad que Franco de Vita es un gran artista, uno de los mejores con los que trabajé, un show increíble pero con un nivel de producción gigante que no daba para ciudades chicas. Era para ir a ciudades grandes. Paradójicamente en Comodoro no nos fue mal, acá en el Predio Ferial nos fue bien, pero en las otras ciudades fue un desastre económico monumental. Creo que fue la pérdida más grande de nuestra carrera. Pero no fue por el artista, si no porque no todos los artistas son para todas las ciudades, y no todos los niveles de producción son para todas las ciudades. Rosana, Ismael Serrano o Jorge Drexler, podían hacer giras, por ejemplo tocando en ciudades del interior o del sur del país porque venían ellos solos con la guitarra. Ahora, si vinieran con toda la banda y grupo de gira que eran más de 20 o 25 personas, no era viable. Entonces no es que un artista es rentable o no es rentable, esto depende también del nivel de producción que tengas. Nosotros hicimos por ejemplo una vez un grupo español, La Oreja de Van Gogh  en un muy buen momento de popularidad de ellos, en el Teatro María Auxiliadora -un grupo que llenaba varios Luna Park- y ellos se acomodaron a nivel de producción de Comodoro, cobraron un cachet razonable, se acomodaron a la técnica local, y fue un éxito con 2 teatros llenos. No podemos decir que un artista es o no es negocio por sí mismo, lo que importa es el trato al que se llegue y con qué condiciones se arme todo.

 

En el Identikit elegiste la frase “Aunque tengas miedo, hacelo igual” ¿En qué momento lo aprendiste?

A mí en realidad todavía me pasa que tengo miedo cuando voy a hacer algo nuevo, y la única forma de pasarlo es hacerlo de todas formas. Y cuando estás down hay que hacerlo cansado y sin ganas pero hacerlo, porque vos sabés que es la única manera de crecer. Entonces agarro el paracaídas y me tiro y a veces no sé cómo voy a caer -risas-. Trato de extremar las medidas pero la manera de aprender es tirarte. Si no te tirás no vas a aprender nunca. Igual hay que graduar el peligro, muchas veces no lo tuve en cuenta y fui totalmente inconsciente y me estrellé contra el piso. No olvidar que es una metáfora -risas-.

 

Trabajaste con artistas nacionales e internacionales en sus giras por La Patagonia y América Latina ¿Qué anécdotas te gusta contar?

Muchos shows en 32 ciudades de Argentina y muchos artistas. Yo soy fan total de Andrés Calamaro y cuando hice la gira con él, no me pude sacar ni una foto -risas-. En la primera gira que hice con Bajofondo Supervielle, esa gira fue antológica. Todavía no lo puedo creer. Fue una cosa de locos, 12 conciertos en 10 días, hicimos doble función en Neuquén y en Comodoro, pero nos pasó de todo. Nos pasó absolutamente de todo. Era pleno invierno y era una locura total, ya no lo haría de esa manera. Hacíamos shows back to back, un show un día en una ciudad y al día siguiente en otra aunque sea lejos, que no está bueno porque tenés que viajar de noche muchas veces y es inseguro. 10 shows back to back con doble función en Comodoro, en Trelew y en Neuquén. Fue un éxito descomunal, llenamos en todos lados. El colectivo se rompió, me acuerdo que íbamos desde Esquel, teníamos que llegar a Puerto San Julián y se nos rompió el micro de gira cerca de Caleta Olivia. Terminamos consiguiendo una van para llevar a los músicos y después esa traffic se rompió, prácticamente terminamos haciendo dedo. Fue una cosa de locos pero llegamos al show finalmente -risas.. Eso fue asombroso. Y si me preguntas cuál fue el show más increíble que hice en mi vida fue Bajofondo en el María Auxiliadora, la única vez que vino Bajofondo con Santaolalla. Fue hace varios años. Fue wow, ese show fue fuera de serie. La gente que estuvo todavía se acuerda. Y el primer show que hice fue Cacho Castaña en el 2004 también. Cacho, toda su tintura y toda su música. La primera publicidad grabada por Carlos Omar, inolvidable.

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Y además hicieron un show muy importante en Neuquén ¿no? que fue único, por primera vez en La Patagonia…

Megadeth. Sí, sí. Megadeth fue increíble, fue maravilloso. Igual una anécdota graciosa del show de Megadeth es que sacamos las entradas a la venta en marzo para el show que era en agosto y agotamos el (Estadio) Ruca Che en 5 días, en marzo. Entonces después el manager de Megadeth dijo “bueno, hagamos otro concierto más”, “en cualquier lugar del mundo que agotamos en 5 meses antes agregamos un show más”. Y yo le dije “¿pero estás seguro?”, “Sí, sí hagámoslo, hagámoslo” y lo agregamos y lo loco fue que en 4 meses y medio vendimos poco más de mil entradas, para el segundo show, nada!. O sea que toda la gente que quería ver a Megadeth fue la que sacó la entrada para el primer show. Eso te habla de que no hay lógica en este negocio, nunca sabes en definitiva cómo te va a ir.

 

Y además fue noticia nacional…

Un chico de acá de Comodoro que había viajado al show en Neuquén, lo habían querido asaltar, lo hirieron y lo fue a ver Dave Mustaine con toda la banda, Kiko Loureiro y el bajista histórico, todos al hospital. Armé todo el operativo de seguridad para que vayan y salimos en todos los diarios y canales de tv nacionales. Fue increíble. Con el chico después nos terminamos haciendo amigos y la banda lo invitó a ver el show en Buenos Aires y estuvo alojado con ellos en el hotel, lo invitaron al camarín y todo. Fue increíble, por suerte fue algo leve y no le pasó nada grave. No estuvo nada bueno que haya sucedido, nos asustamos mucho, pero gracias a Dios todo quedó bien.

 

¿Cómo te cambió emprender? ¿Qué te enseña?

Creo que soy un emprendedor serial. Es una de las cosas que más me gusta hacer en la vida. Igual hasta lo he hablado en su momento con mi psicólogo. El me decía: “Está bueno que te guste pero no tanto” porque al final llegaba un punto que ya quería emprender todo el tiempo y no frenar nunca -risas-, pero a veces hay que frenar, parar la pelota y ver qué hacer. Desde un punto de vista sociológico creo que la única solución para que un país pueda crecer de verdad y haya una distribución de la riqueza real, es que cada vez haya más gente que quiera emprender y crear. Para eso hay que trabajar y enseñarlo en las escuelas. Si no enseñamos a los jóvenes a emprender, construir y generar proyectos, estamos propiciando una generación de frustrados, inútiles y resentidos. No importa si el proyecto es muy chiquito. Todo lo contrario es genial que sea chiquito. Tristemente tenemos uno de los países más hostiles a la hora de generar un negocio, tenemos la carga impositiva más alta de América y una de las más altas del mundo. Se han trabajado deliberadamente  ideologías reactivas en vez de proactivas en las personas más jóvenes, porque de esta manera es más fácil dominarlas. Está bien luchar contra la injusticia, está fantástico. Pero también hay que construir. Y la verdad es que me preocupa esa falta de espíritu emprendedor sobre todo en mucha de la gente más joven. Está buenísimo luchar contra la injusticia y reclamar. Ahora si no construimos nada y esperamos que otros lo hagan por nosotros, tarde o temprano nos quedaremos sin nada. Y esto va más allá de cualquier ideología política.

Hoy existen muchas rutinas de productividad, desde levantarse temprano, ejercicio, técnicas, meditación ¿Qué herramientas usás?

Peleo todo el tiempo contra mi caos interno -risas-. Trabajo entre 12 y 13 horas por día, mucho tiempo. Trato de hacerme objetivos de cada uno de los emprendimientos en los que participo, ver cuáles son los principales a cumplir y cuáles son las tareas a realizar de cada uno de esos emprendimientos. Tengo un coach organizacional, Raúl Araujo, que es un grande de verdad que me da grandes ideas. Trato de hacer ejercicio, trato de dormir bien, pero no siempre lo logro -risas-. Y fundamentalmente tengo mucha fe en Dios y eso me centra. Sin la fe creo que no estaría acá sentado, creo que en un montón de momentos difíciles que tuve, creo que mi fe fue lo que me salvó, y mi sentido del humor ¿no? Creo, creo que hay que reírse de todo, especialmente de las desgracias y problemas, y también reírnos de nuestros propios defectos y aceptarlos. Si vos me preguntás en qué momento estoy ahora, si esa sería tu pregunta. Yo te digo, me encantaría en dos años estar dando una charla motivacional diciendo que en el 2021 tuve una situación realmente muy, muy complicada y difícil, en donde no me fue bien en un montón de cosas pero después todos salimos adelante y pudimos seguir construyendo cosas. Bueno, ahora estoy pasando justamente por ese momento difícil. Pero no dejo de creer que es solo momento difícil y que pasará, no dejo de agradecer a Dios todos los días por tener salud, por respirar, por tener a mi familia, a mi papá, mi sobrina, a mis amigos, a toda la gente que quiero. Porque hay veces que tenés, veces que no tenés, hay veces que te va bien y hay veces que te va mal. Y hay que ser feliz en el medio. Fue un año terrible. Imaginate que nos dedicamos al entretenimiento y hace un año que no trabajamos, pero trato de centrarme en lo bueno y trato de pensar que vamos a encontrar la manera de salir adelante, porque la vida es lo que nos pasa hoy y capaz que mañana te va bien en la parte económica pero no sé, te falta tu mamá o te falta tu papá y vos vas a decir “Uy, la pucha, estaba preocupado porque venía mal en la empresa pero tenía a mi mamá al lado y no me daba cuenta”. Entonces siempre en la vida va a haber cosas que están bien y otras que están mal. Yo creo que hay que construir todos los días, de la manera que sea. Fundamentalmente ser proactivo, no solamente criticando a los demás. Yo creo que los valores se ven en lo que el hombre y la mujer hacen día a día. Importa mucho que haces, qué construís, que escribís, que proponés, que enseñás, a cuántas personas les das una esperanza, a cuántas personas ayudaste, a cuantos les diste trabajo.

 

¿Tenés algún consejo para emprendedores locales? ¿Qué te hubiese gustado que te dijeran y que tuviste que aprender solo?

Una de las cosas que nadie me enseñó, así como nadie te enseña a ser padre, es a ser un buen jefe. Tuve que aprenderlo solo, tuve que aprenderlo a los golpes. Lo mismo para ser un buen socio. Y nunca termino de aprender ¿Un consejo? Que crean en sí mismos y que se levanten todas las veces que se tengan que levantar. La cosa es difícil, no es fácil, pero un montón de veces te vas a caer y viste que 70 veces 7 se cae el justo y 70 veces 7 tiene que levantarse. Y rodearse de personas también que nos ayuden a que estemos más cerca de nuestros sueños, nuestros ideales, que tratemos de buscar la manera de ser nosotros mismos. Yo creo mucho en lo que dice Viktor Frankl en su libro “El hombre en búsqueda de sentido”. Todo lo que pasa afuera no lo manejas vos, pero si manejas tu actitud frente a lo que pasa afuera. Y ahí está el hallazgo más extraordinario, la libertad del hombre de tratar de ser proactivo siempre, de poder ser artífice de su propio destino, aún en las circunstancias más adversas. Entonces en este momento, a pesar de todo, sigo con Arriba el Telón más allá de todo esto que pasa, seguimos con la empresa de cartelería en vía pública, también sigo emprendiendo en otras cosas nuevas. Aún sabiendo que estoy en uno de los países más difíciles para emprender de toda América. Pero bueno, es el país que amo y es lo que elijo hacer ¿no? Hay un montón de cosas que ves y decís “la pucha, no me dan ganas de hacer nada”. Hay momentos que me dan ganas de directamente llevar mi energía y mi esfuerzo a otro lado. Finalmente elijo quedarme y seguir apostando. Uno se enoja con lo que le importa y con lo que ama. Para mi la salida nunca fue irme. Imaginate que Viktor Frankl era una persona a la que le habían matado a toda su familia y estaba en un campo de concentración y frente a todo eso creó una teoría psicológica que se llama logoterapia, en donde dice que vos por más que todo lo de afuera sea malo, vos podes pararte de una manera  frente a eso y podés crear, generar, intentar. Yo trato de ir para adelante siempre, con todo.

 

¿Cómo ves el futuro de la industria del espectáculo?

Hace un año cuando empezó la pandemia, los más optimistas pensaban que iba a durar hasta agosto. Yo pensaba, el más pesimista de casi todos, que íbamos a empezar a trabajar en abril de 2021. Y hoy, en abril de 2021, yo creo que con muchísima suerte las cosas se podrían llegar a normalizar en un año, ¿normalizar totalmente te estoy hablando no? Antes de llegar a la “normalidad” que teníamos antes, creo que va a haber una etapa de adaptación, pero que sí tendremos espectáculos. Ya hay una forma de hacer los shows de forma amigable con el covid que es con un formato de entre un 30 y un 50% de la capacidad y todos sentados, en teatro, con barbijo todo el tiempo, tomando temperatura antes de entrar. Hay una manera de hacerlo. Nosotros ya pedimos permiso para hacer shows en Comodoro, y bueno, dependemos de las autoridades y de cómo siga la pandemia. Ahora estamos pasando un momento malo, creo que este mes y el próximo, pero bueno hacemos votos para cuando baje un poco esta segunda ola, empezar a trabajar con cuidados. Nada va a ser igual, pero creo que la gente necesita oferta cultural y hay que brindársela de manera cuidada y segura. Hay que hacer que el show de alguna manera pueda seguir. Todos lo necesitamos.