“Es un compromiso que motiva a seguir aprendiendo”

Nicolás Ibarnegaray firmó contrato con AFA para dirigir el Federal “A”.

Hace unos días, el árbitro Nicolás Ibarnegaray, firmó contrato con la Asociación del Fútbol Argentino para dirigir en el Torneo Federal “A”. “Es un enorme compromiso para tratar de seguir evolucionando en esta vocación que es el arbitraje”, señaló el nacido en Salta pero radicado en Comodoro Rivadavia desde 2014.

El pibe salteño de 10 años salía al descampado con una pelota, un silbato de los que vienen en las bolsitas de cumpleaños y dos pedazos de cartulina, una roja y otra amarilla, cortadas en forma redondeada, como las usaba el árbitro Ángel Sánchez. Jugaba un rato y de pronto soplaba el silbato y se detenía por sí solo. A veces, hasta se mostraba a sí mismo alguna de las tarjetas que asomaban en el bolsillo del pantalón corto.

La pasión por el fútbol y la vocación por el arbitraje ya mostraban sus aristas en tierras salteñas. Luego, la faz educativa lo llevó a Córdoba donde estudió y paralelamente a los 21 años, empezó a incursionar en los cursos de arbitraje.

La profesión -electrónico aeronáutico- lo trasladó hasta Comodoro Rivadavia, ciudad en la que abrazó con mayor énfasis el arbitraje. Hoy, a los 28 años, Nicolás Ibarnegaray es árbitro profesional tras el vínculo contractual firmado con AFA para dirigir en el Torneo Federal “A”.

La designación de este fin de semana señala que deberá estar en Puerto Madryn, porque el Deportivo enfrentará a Círculo Deportivo de Nicanor Otamendi. “La noticia me causó mucha alegría. Probablemente vaya como cuarto árbitro, pero ya es empezar a meterme en el arbitraje netamente profesional. Es un camino que se inició hace mucho y que poco a poco se van viendo los frutos, no sólo para capacitarme, sino también en el orden económico”, señalo Nicolás Ibarnegaray.

La referencia del árbitro salteño se enfoca en los momentos que tuvo que afrontar los gastos de pasajes aéreos para asistir a cursos y capacitaciones en Buenos Aires. “Cuando tuve que viajar para rendir y definitivamente ser árbitro profesional, los pasajes los pude solventar por el aporte de amigos. Pagué la ida y amigos que ayudaron con el boleto de vuelta. Esas cosas ahora toman mucho valor. Ser agradecido por esos respaldos es parte de lo que uno aprendió de chico”.

Entonces aparece el nombre de Lucas Grosso como un respaldo en todos los sentidos, “es un amigo que me ayudó muchísimo, como también el caso de Rodolfo Russo, Marcelo Gutiérrez, Kelo Carrizo, Sergio Pezzota, Darío García, Hernán Martínez y gente que, en forma incondicional, me ayudó a mantener esta posibilidad de seguir progresando en el arbitraje”.

Para Nicolás Ibarnegaray, la relación contractual con AFA le crea un compromiso de los buenos, “seguro, es un aliciente a tratar de seguir mejorando. Creo que tengo mucho por aprender y en ese camino voy a seguir. Mi objetivo es llegar lo más alto que pueda en el arbitraje y para eso es necesario seguir asimilando enseñanzas de todo tipo”. De lo que está seguro Ibarnegaray es de tener los valores que aprendió desde muy chico.

“Creo que el tema ético y moral es fundamental en este sentido. Los árbitros estamos muy expuestos al error, pero jamás debemos perder la honestidad por la que elegimos, justamente impartir justicia en un evento deportivo como es un partido de fútbol”.

Fue uno de los precursores en el armado de la Asociación Independiente de Árbitros en la ciudad, “sí y acá también tengo que agradecer mucho el respaldo de los colegas, que en muchos casos son amigos que te da el arbitraje”.

“Desde mi lugar entiendo el arbitraje como una pasión vocacional, pero que no se puede llevar adelante si no hay capacidad moral. Por eso, sobre todas las cosas hay que ser buena gente. Saber que cuando uno se equivoca no tiene por qué ser un mal paso pedir disculpas ante el error. Eso también te da credibilidad, que es en definitiva, el gran patrimonio de un árbitro de fútbol”, concluyó Nicolás Ibarnegaray.

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