Laura English, el mundo de una creadora múltiple

Laura English se mueve como pez en las aguas del canto, la pintura y el teatro, integrante de Círculo Circo que comanda el genial Elo Vázquez. Rescata el trabajo de varias escuelas de arte formadoras, y nos brinda algunos argumentos para valorar la creación en la vida de pequeños y adolescentes.

(Por Marcelo Melo) Hoy, DOM desciende por un tobogán y se mete en el mundo de una múltiple artista, que se interna en la piel de personajes teatrales; toma el micrófono, entona un vasto repertorio y, por si esto fuera poco, el arte plástico también es su metié: Laura English, profesora de artes visuales, cantautora y “a veces actriz y payasa”, se autodefine.

Actualmente forma parte del grupo “Voces de Tribu”, un elenco femenino de melómanas, en el que se entreveran con el repertorio afrolatinoamericano y popular de Latinoamérica. Pero, no queda ahí su considerable entrega artística, “también tengo mi personaje Mopa Powel, una payasa medio estafadora, que vende y contrata artistas de circo, en las presentaciones de los espectáculos del Círculo Circo”, narra sobre su trabajo, en el elenco que comanda el genial Elo Vázquez.

Si nos adentramos en su paso por el universo infinito de las artes visuales, en la actualidad sólo está abocada a la docencia, “aunque cada tanto sale algún trabajito, no estoy en este momento dedicada a mi obra personal”, explica sin miramientos.

Laura English emergió en Comodoro Rivadavia en 1982. Pero, además, residió en Caleta Olivia (Santa Cruz) y en Godoy Cruz (Mendoza), unos pocos años de su infancia y, finalmente, en Capital federal (al finalizar su secundario en la Escuela de Arte de Comodoro). “Fue durante diez años y allí inicié mi camino por la música, las artes visuales y mis estudios. Durante esos años, conocí el canto con caja chayera, gracias a mi maestra Norma Peralta, quien me llevaba a cantar coplas a distintos escenarios como invitada a sus shows y, paralelamente, cantaba rock en la banda Gato Azul, liderada por el hijo de Miguel Abuelo, Gustavo Bazterrica, entre otros reconocidos músicos”.

El inicio de la década pasada, fue el tiempo elegido para el retorno a Comodoro. Y ahí fue que nació “Taller de Arte Caracol”, un espacio autogestivo, dedicado a la enseñanza de las artes visuales en las infancias. A la vez, continúa -hasta la actualidad- con proyectos musicales como solista, y en “reuniones con amigos locales y viajeros, al igual que girando con distintos espectáculos. Y siempre intentando fusionar todos mis lenguajes”.

¿Por qué aconsejas que los chicos/adolescentes se sumen a la educación artística?

En las distintas etapas de la niñez y de la adolescencia, el arte influye de manera significativa en la sensibilidad, y sobre todo en la imaginación. Aconsejo que las/os chicas/os, adolescentes se sumen a la educación artística porque creo que, además de expandir sus mentes, les brinda herramientas para desarrollar la creatividad, la expresión, incluso el arte puede ser utilizado como medio para comunicar algo, que no pueden decir a través de las palabras.

¿Qué variantes artísticas ofrecés y desarrollás? ¿Nos podés describir cada una de ellas?

En Taller de Arte Caracol, ofrezco talleres de arte integral, en donde se trabaja la exploración de materiales y técnicas, pasando por distintas disciplinas, como lo son el dibujo, la pintura, el arte impreso, la escultura, entre otros. El objetivo de esta metodología de trabajo, es que el niño/a pueda conocer un abanico de opciones, para que luego de haber pasado por las distintas experiencias, elija la técnica que más le interese, y ahí sí, trabajar la misma, con intensidad y de manera más puntual.

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¿Cómo afectó la pandemia tu labor y qué tenés en cuenta, con ella presente, a la hora de desarrollar tu tarea?

El año 2020, Taller Caracol cumplió una década de vida. En febrero ya estaba haciendo toda la folletería y difusión con el cartelito del aniversario, organizando seminarios que funcionarían en el año, con invitados especiales, sorteos, y mil cosas más, con toda la ilusión del festejo y el logro de la permanencia, con lo que cuestan los proyectos independientes y autogestivos en nuestra ciudad.

Como cada año, Taller Caracol abre sus puertas en abril, así que, todo venía viento en popa, hasta que en marzo nos enteramos de todo lo que se avecinaba. Claramente, nunca pude comenzar las actividades, y cuando a fines de agosto comenzó a flexibilizarse todo y nos autorizaron los protocolos de los espacios culturales, sentí que el año estaba perdido, y con él, mi festejo de los 10 años.

Este último tiempo, fui mejorando el lugar y lo adapté para poder trabajar en este contexto. Ahora, todo está listo para comenzar las actividades en abril, como cada año, si el universo, esta vez, está de nuestro lado.

¿Quiénes son tus referentes artísticos, tus influencias, y qué crees que tomás de ellas para dar rienda suelta a tu tarea?

Tengo varios artistas referentes, que han marcado mi carrera artística, desde la infancia hasta hoy en día. Y que me han formado de manera integral, pero en este caso fusionando la música, las artes visuales, la actuación y últimamente: el circo.

Entre muchos otros, puedo nombrar a Miguel Abuelo, Norma Peralta, María Elena Walsh, Violeta Parra, Marta Minujín, Les Luthiers. Bastante variado, pero todo eso, más mi formación autodidacta e institucional, son el resultado de lo que soy.

Además, no puedo dejar de nombrar artistas locales que admiro y con quienes he trabajado, que también han influido mucho en mi formación: Elo Vázquez, Aracy Simeoni, Sol Baztán, Andrea Alberelli, Cris Pony Rojas, entre otros.

¿Cómo analizas las políticas de promoción del arte en general y de los niños en particular, en nuestra ciudad?

En la ciudad tenemos muchos espacios de arte, desde lo estatal está el Centro de Expresión Infantil, de la Escuela de Arte, en el cual trabajo y existe hace más de 50 años. También están los talleres del Centro Cultural, que no sólo funcionan en ese espacio, sino que se desarrollan en las distintas vecinales y centros de promoción barrial de la ciudad. Y, además, una infinidad de talleres de arte autogestivos, que afortunadamente se suman a la grilla cultural y que cada vez van ganando mayor notoriedad.