Se cumplen cuatro años del temporal que cambió la vida de los comodorenses

El 29 de marzo de 2017 el temporal de lluvia que se desató sobre Comodoro Rivadavia, cambió la vida de la comunidad para siempre, dejando la ciudad destrozada y cientos de familias evacuadas en lo que sería la peor catástrofe de la historia.

Aquel miércoles por la tarde eran poco antes de las 18 horas cuando gran cantidad de personas transitaban por la ciudad, al ser hora pico, ya sea retornando de su trabajo, retirando a sus hijos de las escuelas y de distintas actividades cuando repentinamente comenzó la lluvia que en contados minutos acumuló un total de 30 milímetros de agua dejando muchos sectores inundados e intransitables mientras pronto la desesperación surgió cuando la misma fuerza del agua comenzó a arrastrar vehículos y todo a su paso.

Si bien hubo advertencias y un alerta meteorológico circulando, nadie pensaba que sería una catástrofe de tamaña magnitud, pronto comenzaron los cortes de energía eléctrica, la suspensión del transporte público y el pedido urgente a la comunidad de no salir de sus domicilios mientras las redes sociales se inundaban de imágenes y videos del desastre que el agua iba dejando en la ciudad.

Hasta el viernes 31 de marzo la lluvia no se detuvo, rompiendo toda proyección  el acumulado alcanzó los 232 milímetros acumulados, muy por encima de lo que la ciudad podría soportar pues se carecía de las obras necesarias para evitar que este tipo de fenómeno, dejando a familias con lo puesto y sus viviendas destruidas por el ingreso de agua, barro y también efluentes cloacales, los servicios públicos también colapsaron.

Mientras tanto y como es característico pronto las muestras de solidaridad surgieron y comenzaron las colectas de donaciones para quienes lo habían perdido todo, otros se acercaban a los barrios para ayudar directamente a los mas afectados e intentar sacar el agua y barro del interior de los domicilios, otros acercaban mate, tortas fritas o alguna infusión caliente a quienes trabajaban día a día para ayudar al vecino, pero nuevamente el 6 de abril la lluvia retornó y esta vez con más fuerza, la evacuación tuvo que ser rápida, en el medio de la noche en distintos barrios de la zona norte y sur de la ciudad, ya no había nada más por hacer, el desastre.

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Sobre la noche del mismo día el panorama era más que desolador, cientos de pedidos de ayuda en las redes sociales, ruegos mientras familias enteras lo perdían todo e incontables llamados a Defensa Civil, Policía, Bomberos y todas las fuerzas. Se hacía lo que se podía con lo que se tenía. De allí surgieron decenas de héroes anónimos quienes decidieron tomar la posta y salir en rescate de quienes lo requerían, la situación era urgente personas hasta se subían a los techos para evitar un destino fatal, cada vez eran más los que llegaban a los gimnasios municipales para ser acogidos en medio de la angustia de perderlo todo.

Esta vez los evacuados alcanzaron las ocho mil personas, siendo más de tres mil las viviendas afectadas y dejando como saldo al menos dos fallecidos, calles destruidas y sin servicios por meses permanecieron en muchos sectores, solo quedaba esperar la reconstrucción.

Durante mucho tiempo el Ejército estuvo trabajando intensamente para sacar el barro de las casas, así como la comunidad en general, aportando recurso todos los estamentos del Estado pero aún a cuatro años de aquel suceso aún en barrio Laprida hay personas que siguen viviendo en módulos habitacionales, pues la vivienda prometida aún no llegó. Otros siguen reconstruyendo sus hogares de manera paulatina mientras continúan con el miedo ante cada lluvia de que vuelva a suceder lo mismo y la mayoría de las obras necesarias para contener un nuevo evento extraordinario llegan a cuenta gota.