A casi seis años del primer Ni Una Menos: el día que cambió la historia

Más de un lustro después del 3 de junio del 2015, tres científicas del CONICET reflexionan sobre como aquellas movilizaciones fueron un punto bisagra en las luchas del movimiento feminista en la Argentina.

El 3 de junio del año del 2015, una convocatoria lanzada a través de las redes sociales bajo la consigna “Ni Una Menos”, como respuesta a una serie de femicidios ocurridos en el país, movilizó alrededor de 500 mil personas en diferentes localidades de la Argentina. Aquellas manifestaciones permitieron dar mayor visibilidad a reclamos que el movimiento feminista venía sosteniendo desde hacía años, y significó un parteaguas para que la agenda de los feminismos adquiriera un lugar central dentro del debate público.

El significado del 8 de marzo

Para Adriana Serquis, investigadora del CONICET y de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en el Nodo Bariloche del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (UE-INN, CONICET-CNEA), el 8 de marzo representa una oportunidad para visibilizar el trabajo de las mujeres en todos los ámbitos. “En el de la ciencia y la tecnología, en particular, creo que además es la oportunidad de poder presentarnos y reconocernos como mujeres trabajadoras”, subraya la científica.

Serquis es doctora en Física y en el año 2014 obtuvo el Premio L´Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia”. Junto con otras compañeras ha conseguido que para esta fecha, en su lugar de trabajo, se realicen diversas acciones para difundir la actividad del Grupo de Mujeres Estudiantes y Trabajadoras del Centro Atómico Bariloche y Centro Tecnológico Pilcaniyeu (GMET). Actualmente, el GMET se encuentra trabajando en un protocolo de violencia de género, y en el Instituto Balseiro (donde Serquis ejerce como profesora) ha impulsado la reciente creación de la “Comisión de Género, Diversidad y Convivencia”, en el ámbito de la también flamante Secretaría de Bienestar.

“El 8 de marzo es una jornada de lucha por los derechos de las mujeres y un día de reflexión y de planteo de acciones para revertir las desigualdades existentes en el contexto de una sociedad patriarcal”, afirma Inés Moisset, investigadora del CONICET en el Instituto de la Espacialidad Humana (IEH) de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU, UBA).

De acuerdo con Moisset, doctora en Composición Arquitectónica, este 8 de marzo llega con algunos avances auspiciosos desde el punto de vista institucional, ya que fue aprobada la legalización del aborto, que formaba parte de la agenda feminista y, en el campo específico de la investigación, la ley de financiamiento en ciencia y tecnología, recientemente sancionada, contempla los temas de género, mujeres y diversidades. “También podemos mencionar la creación de la Red Federal de Géneros y Diversidades dentro del CONICET, que agrupa a cientifiques que están trabajando en estos temas”, agrega.

Adriana Serquis, Inés Moisset y Malena Nijensohn.

A seis años del primer Ni Una Menos

Para Malena Nijensohn, becaria posdoctoral del CONICET en el Instituto de Filosofía “Dr. Alejandro Korn” de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA (FFyL, UBA), lo que ocurrió en las calles de todo el país el 3 de junio de 2015 se inscribe en la historia de los movimientos feministas y socio sexuales, que tienen una larga tradición en la Argentina. Sin embargo, afirma, la magnitud de lo sucedido fue absolutamente inesperada y transformó el curso de dicha historia. “Fue algo así como un acontecimiento. La masividad de aquella convocatoria era inimaginable para una movilización feminista en ese entonces, estamos hablando de más de medio millón de personas. Era una masividad totalmente heterogénea: militantes históricxs, organizaciones, agrupaciones, gente ´independiente´y hasta famosxs”, comenta.

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No obstante, Serquis lamenta que, pese a estos avances, los femicidios no parezcan disminuir y señala que estos son solo la punta de un iceberg en cuya base hay muchas otras formas de violencia, sobre las cuales también es necesario un trabajo de concientización. “El compromiso con la formación en todos los niveles educativos es esencial para esto”, indica.

Moisset, por su parte, asegura que el movimiento Ni Una Menos tuvo un carácter pionero y se ha convertido en una referencia a nivel mundial para el reclamo de derechos. Al igual que Serquis, considera que el problema de los femicidios es una gran deuda pendiente. “Sin dudas este movimiento ha sido importantísimo para poner el tema en la agenda de los medios de comunicación. Son problemáticas que necesitan ser resueltas con suma urgencia, porque son vidas humanas las que están en riesgo. En este sentido, todavía falta mucho por hacer”, señala.

Las tres científicas reconocen que, si bien han ocurrido algunos avances, todavía quedan disputas por dar y mucho por hacer en términos de la lucha por una mayor igualdad.

Para Nijensohn hay muchas cuestiones que evaluar respecto de lo ocurrido en los últimos seis años. “Es mucho lo que se ganó, sin ir más lejos hoy tenemos un Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad, hay un Cupo Laboral Travesti Trans en el sector público nacional y el aborto es legal en nuestro país, una deuda que tenía nuestra democracia. Ahora bien, también habría que señalar que ha reemergido con bastante fuerza un feminismo mujeril, cisexista y biologicista, un feminismo punitivista, por nombrar algunos desenvolvimientos problemáticos del movimiento. Y también, hay que decirlo, cierta discursividad neoliberal que habla ahora la lengua feminista, en los términos de un auto-empoderamiento individualista. Así que lo que tenemos son disputas políticas, también sobre lo que dice el nombre ‘feminista’”, señala.

“Creo que en muchos ámbitos todavía es una desventaja ser mujer o parte de las minorías que comprenden a todas las diversidades y hay que hacer algo para cambiarlo. La propuesta empieza por reconocerlo, darlo a conocer, reconocer los logros y avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria, invitando a todes para que se sumen a la tarea. Agradezco a mis compañeras por la posibilidad de seguir aprendiendo, en particular a “Las Curie” (Trabajadoras de Ciencia y Tecnología), que agrupan mujeres de todo el país”, afirma Serquis.

“El año de la pandemia ha sido muy difícil y muy duro, ha perjudicado especialmente a las mujeres, porque en su mayoría son las que se encargan de las tareas de cuidado y del hogar. Todavía falta una gran toma de conciencia para que eso pueda cambiar. Son todos desafíos que nos quedan para meditar, especialmente en este 8 de marzo y este mes, pero también, como decimos en Un Día Una| Una Arquitecta, para luchar y accionar todos los días del año”, concluye Moisset.