Elo, artista aniversario

El Flaco de Kilómetro 5. Don Vázquez atrapó la atención e hizo olvidar, al menos por un rato, la dura realidad que atosiga. Fue frente a una verdadera multitud, que le devolvió carcajadas a sus ocurrencias, la que asistió a la celebración del número redondito: 120 aniversario de “Petrocity”, en el vecindario que lo aloja y abriga. Un compañero del Flaco en su paso por la radio, una leyenda del rock local y un personaje callejero, honran a este actor que ya dio muchísimo a la cultura local. Desde Buenos Aires, Iván Moschner, reconocido director teatral, desgrana la especialidad de Elo: el actor clown.

(Por Marcelo Melo) “El trapecio es una manera poética de llegar al cielo, en mi caso, apenas me desprendo unos centímetros del suelo, pero en ese fallido intento, de lograr la cima, me encuentro con las risas y carcajadas, que son como alas que me llevan aún más alto y ahí, en momento preciso, sé que vuelo. Sería un lujo: levantarme de la siesta y hacer la función de circo en la plaza que me están construyendo”, manifiesta Elo Vázquez, jocosamente, haciendo referencia al parque histórico, refacción y reciclaje de la ex estación Talleres, más un edificio anexo Biblioteca, que cortó cintas en “su” barrio, esa franja del histórico “Km 5”. Es más, a metros de su asentamiento cultural “Kultural 5 Círculo Circo”, desde donde se proyecta al mundo.

Este gran comediante, se expresa a días de haber concluido su participación en la celebración -número redondo- de la Capital Nacional del Petróleo. Comodoro llegó a los 120 años y, desde la gestión actual lleva riendas, se regaló una gran tarde en ese tradicional asentamiento, identidad pura de esta “city”. Fue con “Morrison”, alter ego de Elo en escena, dominando la atención de alrededor “5 luquitas de gente”, 5 mil espectadores que no pudieron contener carcajadas, respuesta a sus increíbles ocurrencias.

“Un comediante hace cosas graciosas. Un buen comediante hace que las cosas sean graciosas” así Buster Keaton concluyó una conferencia. En algunas tradiciones y culturas, el clown fue considerado como un ritual “apotropaico” (aparta diablos), una manera de desviar la atención demoníaca de algunas actividades religiosas importantes. En otros contextos, servía como una dolorosa experiencia iniciática, en la cual ‘el iniciado’ debía persistir durante los insultos y bromas de los que era objeto. No sabemos, si Elo concurrió a la ‘Universidad del Clown’, pero maneja mucho de ello, y lo desparrama ante la cantidad de público que haya, pocos o multitudes, su profesionalismo impacta y devuelve carcajadas.

El gran comediante comodorense persigue que, a cómo van las cosas, se termine en un proyecto asentado muy cerca del bendito mar, que promueva el encuentro de vecinos, es a lo que adhiere fundamentalmente. Sus manifestaciones a DOM, las hace desde allí, pues es “El” lugar en el que además reside las 24 horas, días después de haber protagonizado, mostrado el camino en la serie de espectáculos propuestos, para celebrar los 120 años a los que arribó la ciudad, tras su fundación.

“Kultural 5 Círculo Circo” está en un momento tirante, picante, económicamente hablando, en el que la rígida pandemia lo mantiene sin poder presentarse en su sala, en la que naturalmente se alberga a 80 espectadores sentados y hoy, por los recaudos que hay que tomar, para no ser origen y puente de contagios, pondría a no más de 8 a 10 personas, que abonen la entrada, algo tan disparatado como sus personajes. Muy contento y feliz, con haber sido parte de los 120 festivos de Comodoro, en un día en que la gente se encontró –muchos: por primera vez- en ese muy pintoresco lugar, en el que confluyen: el paseo para que se monten varios puestos de artesanos y emprendedores, la playa y el inconmensurable Mar Argentino. Abarrotado de espectadores, fue el lugar indicado para que -“Kultural 5 Círculo Circo”- motivara las delicias de los que fueron a ejercitar el músculo facial, ese que hace trabajar el maxilar. Risas y más risas, noble fruto, de tal ejercicio irrefrenable.

Personaje -en el que Elo reside-, el fantástico y forzado acróbata Morrison sobre el trapecio, llevó las riendas -como es costumbre en el elenco- con sus salidas, ancladas en las nuevas apariciones y descubrimientos que encarajinan el quehacer habitual, se mete con las redes sociales, y al mismo tiempo inocula la acción, con aciertos y errores forzados. “A la pirueta la voy a hacer a cabeza pelada, porque hay colchoneta, a la parada de cabeza, vamos Morrison (su personaje payaso), no os amilanéis. Y luego voy a hacer una fakeñus, inventando que fue la más larga del mundo, vamos a inventar relatos, la gente va a creer ese ‘jastaquekeo’, lo van a leer, que estuve 6 horas parado de cabeza, sin las manos, y en realidad estuve 0,13 minutos” ofrece a los miles y miles, que se hicieron cómplices al instante, desde el inicio, risas sobre esa práctica que se ha vuelto habitual en algunos medios de comunicación: mentir y manipular conciencias, ‘fakenews’ al palo.

El Flaco se hizo, como siempre, compinche del público, al instante de salir a escena, anónimo espectador al que “compra” -con su frescura- inmediatamente. Y vaya que tiene elenco acompañante. Claves personajes, que tienden alfombra roja a sus planteos, para que se deslicen naturalmente e impacten en los presentes. Desde este nobel aniversario 120, de nuevo a casa y a vivir con el teatro a cuestas, y de otras ocupaciones variadas cuando su pasión no vende entradas -obligatoriamente- por pandemia. Tanto, que hoy encaran ésta propuesta desde www.kultural5.com.ar: “Mientras dure la pande pasamos la gorra virtual”, refleja la pantalla, y desde allí se abren 4 opciones para el socio benefactor: 300, 500, 1000 o 5000 mil pesos, para todos los bolsillos, a través de la variante Mercado Pago, puedan colaborar un poco, y el artista devuelve, ofrece excelente acción y creatividad, humor y reflexión. “Mercado Pago, ALIAS: GORRA.TEATRO.VIRTUAL” expresa sin atenuantes. Y se ofrece archivo y futuras creaciones que entrarán en escena. Por esta arista, Kultural 5 es un emprendimiento obligatorio para lo que presentó el intendente, en la apertura de sesiones del Concejo, el lunes pasado.

“Pioneros 2030” es una visión de futuro, que plantea la actual municipalidad, que busca potenciar la faz turística de Petrocity, cuando los hectolitros de petróleo se fuman y no vuelven más a brindar riqueza. En ese programa/panorama, no solo se realzan los aspectos naturales de la ciudad, su fantástico mar, la meseta, hasta las matas se proponen como protagonistas, sino dejar en claro que promueve la participación de los artistas de la ciudad. Y vaya que Comodoro los tiene, Kultural 5 y “Elo Company”, son vitales para que rinda sus frutos, ya que sobra creatividad, pero sobre todo identidad regional, nuestros acentos, argumentos, historia, en sarcasmo puro, para ofrecer al visitante, al que elegirá la ciudad para “turistear”.

En la celebración del martes 23 de febrero, ya pudo comprobarse el proyecto urbanístico de la estación de ferrocarriles de Km. 5, que se convertirá en una biblioteca muy visitada y se licitó la primera etapa para el recorrido del parque histórico, entre las calles Ferrocarriles Argentinos, Ferrocarril Patagónico, Avenida Ricardo Gutiérrez y Estación Talleres del barrio Presidente Ortiz con una inversión cercana, manifiestan, a los 35 millones de pesos.

A los 59.37 minutos de la producción audiovisual “Todo un secreto”, que proyecta en Youtube, Elo invita. “Vayan acomodándose, entren, les voy contando que estamos en la isla de Kultural 5, si, si. La pandemia nos vino tan bien a los centros culturales, que abrimos líneas de créditos y subsidios increíbles”, articula el personaje que encarna, con un telón de fondo digital que coloca frente a una isla caribeña- “dentro de esta isla hay un teatro, estamos esperando que llegue la gente, la cantidad que demanda el aislamiento… ¡ya estamos completo!”.

A DOM le cuenta que, en el equipo estable “somos seis: Martina, Pablito, Marie, Gaby, Lau y yo, e invitamos a Axioma y al Colo. La vecinal del barrio Presidente Ortiz nos apoya siempre, promocionando las funciones, al igual que la vecinal de Las Orquídeas. ¿Viste las obritas? ¿Querés un mate? ¿y todo un secreto?” empieza retrucando a DOM. Y agrega: “Cuando comienza esta pandemia y se corta el flujo de dinero en efectivo, ya que tuve que cortar cursos y talleres que estaba dando, más las funciones, me tuve que hacer de Mercado Pago y sus opciones. Entre ellas, ponerle un nombre a nuestro producto, lo nuestro en ese momento era pasar la gorra, entonces le puse valor a cuatro gorras (opciones a 300, 500, 1000 y 5000 pesos). Cuando hicimos la página de Kultural 5, las incorporamos, para que el público colabore ante este presente de las salas”. “Y la experiencia de adquirir dinero así fue rarísima, por primera vez me manejé electrónicamente, antes o cheque o efectivo y nada más. Ahora estoy totalmente electrónico, así que pasen y vean… ¡y colaboren!” se despide por un ratico.

Innovación y vanguardia

El arte que se ha engendrado en esta zona, con identidad propia, obviamente influenciado por creaciones de todas partes y tiempos, tiene en el actor del 5 a un genuino representante. Otro, es el bajista y cantante Titín Naves, cráneo de C113 Vicios, que hoy interpreta sus propias creaciones, las que ejecutara junto a Marquitos Azocar (trompeta), Negro Ramírez (guitarra), José Luis Jara (guitarra) y Alakrán Márquez (batería), en derredor de las que parió en su trayecto solista. Reconoce en Elo, un gran artista, muy representativo. Tras más de 30 años de transitar la escena local, con siete vívidos y actuados en la ciudad donde atiende el Señor en Argentina, Naves habla con mucha consideración de lo que ha construido “El Flaco de Kilómetro 5”.

“Elo es innovación, vanguardia, es posibilidad y oportunidad para la gente que quiere aprender. Pero fundamentalmente es solidario, atrevido, quiere ser feliz y es un atrevido. Su única forma de ser feliz es actuar. Y es muy valiente, sus personajes le dan de morfar y es feliz haciendo ello, o sea: lo logró” aporta de Titìn, con mucha admiración. “

Pepe Prieto, personaje local, al paso mientras se intercambiaba con Titín, rescata los personajes de Elo en Ciudad Perdida, “que además haya sido operador radial, colaboraba mucho con el gran abanico de personajes que emergían de la cabeza de Vázquez”, la instantaneidad lograda fue lo que siempre superó expectativas en Prieto.


Coherencia e improvisación

Ex integrante del mítico programa radial ‘La Ciudad Perdida’, actual director de coros de la Tercera Edad, Javier González transitó varios años a la par de este gran actor que ha dado la escena comodorense. Rescata, de entrada, la coherencia de “El Flaco”. “Cuando no existía el Centro Cultural Municipal, se armó un grupo de artista autoconvocados, que pidió que se realizara en los galpones abandonados del puerto. Lograron, en ese momento, que la obra comenzara. Se inició, quedó parada mucho tiempo, y tras largo período se concluyó. Se había solicitado que un artista llevara las riendas, sea el director, y no una figura política. Cuestión que no ocurrió. Entonces, Elo dijo que no tomaría parte en lo que se montara artísticamente allí, cuestión que sigue sin ocurrir”.

“Conocí a Elo Vázquez, tras mis siete años en La Plata. Llegué y comprobé que había sido el único que había trabajado en serigrafía (técnica de impresión antigua donde se transfiere una imagen aplicando tinta a través de una superficie para imprimir la imagen en otra superficie. La serigrafía puede ser un proceso de varias camadas, colores, formas y relieves) hasta ese momento, también montaba talleres de la materia. Y le gustaba hacer teatro. Tres años más tarde, en el 99, entró en el programa La Ciudad Perdida (se inicia la campaña “Ciudad volvé”) y él ya era parte del elenco. Cuando ‘Ciudad’ se muda a Radio Bizarra, CRN en realidad, tras su debut en FM Eco, ya nos habíamos hecho amigos. En el 2000 la radio se pasa a calle Ameghino, cambia de nombre, salíamos bajando la calle, trabajaba en diseño en vinilos, en impresiones, diseño gráfico, y un día me dijo: ‘voy a largar todo y me voy a dedicar de lleno al teatro, estoy repodrido’, me sorprendió porque tenía una hija, una familia, y le dije ‘pensalo bien’. Me respondió: ‘no, ya tomé la decisión, largo todo’. Me pareció que era tirarse a una aventura, pero si era la elección y decisión tomada, era lo mejor que podía hacer. Era todo hobby hasta ahí, empezó a formarse más y más, participar en proyectos que le propusieran actuar. Luego apareció una propuesta en común, obra para chicos, teatro a público infantil, me encargué de la música, grabación y sonido; y él: el protagónico. Ahí fue cuando comprobé la pasión por interpretar un personaje por parte de un actor, asistí a su transformación en ese personaje, con voz y postura corporal mantenidas a lo largo de toda la función, que duraba hora y pico. Fue brutal. Ahí pude acreditar de lleno su pasión por interpretar un personaje, realmente hacía una transformación, se convertía en ese protagonista, con voz y postura corporal muy particular, el desgaste era mucho, fue un trabajo muy bien hecho.

Como compañeros, diez años en el programa radial La Ciudad Perdida (emisión conducida por Santiago Sánchez y Jorge “Gallego” López, que bajara telón en 2016, tras un cuarto de siglo al aire), fui conociendo palmo a palmo su manifestación histriónica, emergían personajes muy coloridos y diferentes el uno del otro, abría la caja de personajes y eran maravillosos. Vi cómo los fue creando, desde un juego, nos cagábamos de risa, era un placer ir a la radio y encontrarse con él y decir: “a ver, de qué nos cagamos de risa hoy”. Fue pura improvisación, interactuar, las miradas, gestos con los que se dice todo, estar en sintonía. Una etapa de mucho juego, recordada con mucho cariño.

En una época hicimos un radioteatro, que iba los viernes, creábamos una historia que cubría 10 minutos, era juntarse, una cena, mucha risa, puro disfrute. Elo fue clave en La Ciudad Perdida. Su integración al programa le dio mucho, sus personajes, interactuando consigo mismo, al único que vi haciendo eso, fue a Fernando Peña, el uruguayo. Elo le puso su sello al programa, lo elevó y ya no se pudo hacer sin él. Su histrionismo logró eso. Cuando decide irse, La Ciudad Perdida quedó herida de muerte. Fundamentalmente, porque sin Elo fue otro programa, se había convertido en irremplazable.

Cuando decidió dedicarse al teatro, al principio hizo personajes en obras locales y realizaciones audiovisuales, laburó con Carolina Sorín, la hija del director de cine. En Buenos Aires se abrió camino, con los clowns, hizo un click y comenzó a vivir de su personaje Morrison. Creo que ahí respondió la pregunta vital: ¿para qué nací?, fue con ese teatro, desde ese lugar de humor que había construido. Siempre tuvo muy buen estado físico, era durísimo en los talleres, te sacaba la…” finalizó su ex compañero radial y amigo de la vida, hoy residente en Rada Tilly, en un cálido hogar de paredes de barro.

Clown: conexión inmediata

Sobre el actor y director Iván Moschner, misionero de nacimiento, el diario Página 12 ofrece que “su presencia en la escena porteña es tan impactante como diversa, su trabajo ocupa los tres circuitos teatrales de Buenos Aires: se mueve con facilidad en el comercial, en el off y en el off del off. Es que la motivación de Iván Moschner es una militancia de lo artístico, un deseo de elegir los papeles y entregarse, más allá del espacio. En los últimos meses se lo vio en espectáculos como Tadeys, la versión de Carri y Couceyro sobre el texto de Lamborghini, Los hombres vuelven al monte, una particular mirada sobre Malvinas y Los días de la fragilidad, una pieza sobre fútbol y amor que carece de todos los lugares comunes asociados al deporte. En cada actuación, Moschner ofrece algo nuevo, para él y para su público”.

Moschner es un especialista de la técnica clown, en la que Elo descolla. Consultado por DOM, el artista forjado en la Tierra Colorada, dirá que es clave -para esta técnica- manipular aceitadamente la “conexión/comunicación, interacción con el público, se hace necesario lubricar ese ida y vuelta; si esto no se produce, la obra fracasa. Como en el teatro habitual, el elenco expone la propuesta y el público baja o sube pulgar; acepta o rechaza propuesta; en el teatro clown se da de inmediato, ya que, desde que se inicia, abre el telón, se requiere la anuencia del espectador, el actor debe buscar que se retroalimente ese ida y vuelta, si no se da, la obra se desvanece de inmediato” explica desde la capital nacional albiceleste. “Creo que es la variante en la que más se salta al vacío, con resultados inesperados. Puede haber aceptación, rechazo o simplemente indiferencia, el clown testea, improvisa, busca generar esa adhesión de inmediato, si no logra involucrar al que tiene enfrente, fracasa” describe Moschner.

El 26 de febrero pasado, a las 22, Canal Encuentro estrenó “Manifiesto”, con dirección y guión de Alejandro Rath, allí Moschner, junto a Pompeyo Audivert, César González, Gabriela Cabezón Cámara, María Negro y Adriana De Los Santos, refleja la relación entre dos habitantes de planeta surrealista: Bretón y Trotsky. Está basada en el encuentro histórico que el padre del surrealismo y el revolucionario ruso tuvieron en 1938, en México, en el cual redactaron juntos su Manifiesto por un Arte Revolucionario Independiente. Hoy, puede verse en Cineplay.

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