Dramático testimonio de una joven en Puerto Deseado: “Me discriminan por ser lesbiana”

Puerto Deseado, (C).- Jésica Ramos -foto- es una joven de 32 años que se encuentra sin trabajo y sin vivienda, y asegura que no sólo la sociedad le dio vuelta la cara sino también el Estado municipal que se niega a darle una ayuda para salir adelante.

“Me hicieron llevar papeles, me tienen de un lado para el otro, siempre con mentiras; un día un político me dice una cosa otro día otra, pero nadie me ayuda y es porque soy lesbiana; me discriminan, y lo digo con todas las letras porque esa es la verdad, sino cómo se entiende que otras personas inclusive parientes míos que están en la misma situación que yo reciben ayuda de la municipalidad, y yo jamás recibí nada”, aseguró.

En diálogo con Crónica, la joven contó que tampoco pudo acceder a los planes sociales que otorga el municipio. “El intendente (Gustavo Gonzáles) me vive prometiendo trabajo, pero hasta ahora nunca me dio nada; todas son promesas y encima desde Acción Social me dicen que no califico para que el Estado me ayude”, contó.

“Fui a ver varias veces a la persona que está a cargo de Desarrollo Humano, y esta persona que se llama Fabián Díaz me dijo que no me corresponde ninguna asistencia por parte del Estado porque no tengo hijos a cargo, pero eso no es cierto porque hay gente no tiene hijos a cargo y lo mismo les dan ayuda”, reconoció.

“Me cansé de golpear puertas”

A Jésica tampoco le ha sido fácil conseguir trabajo en otros rubros y dijo  que presentó curriculum en todos lados, incluso para desempeñarse como empleada doméstica. “Me anoté para realizar tareas de limpieza en casas de familia, para cuidado de chicos, pero nadie me toma, y ya me cansé de golpear puertas, no es lindo que a uno lo rechacen”, dijo resignada.

Para Alejandra, su pareja, tampoco cabe dudas que se trata de un caso de discriminación. “Es muy doloroso lo que pasa con Jésica, ella se da cuenta y eso la deprime mucho”, dijo. Y sumó:  “yo fui a hablar con Fabián Díaz, le dije que por favor hagan algo que traten de ayudarla pero me dijo que no se podía, y es obvio que no pueden ayudarla por su elección sexual; da mucha bronca y también impotencia”, afirmó.

“Me prohibieron entrar al basural”

Jésica contó que para conseguir alimentos muchas veces fue al basural, pero esta vez le prohibieron el ingreso. “Fui a buscar mercadería que tiran los negocios o la minera, pero me dijeron que la próxima vez que intente ingresar me iban a sacar con la policía” dijo la joven, para finalmente acotar que se siente rechazada y abandonada por un Estado que en lugar de darle respuestas lo único que hace es amenazarla.

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