Sequía del lago Colhué Huapi: las dunas avanzan y afectaron a otra estancia

El poblador que perdió su vivienda debido a la sequía del lago Colhue Huapi fue auxiliado por un particular; de todos modos junto a otros pobladores aún esperan ayuda del Estado.

El poblador de Sarmiento Héctor Martínez que estaba perdiendo su campo y su vivienda debido a la sequía del lago Colhue Huapi, fue auxiliado por un vecino, quien lo está ayudando a mudarse a otro sector de su campo.

La situación fue dada a conocer a través de cortos documentales realizados por el técnico de la Universidad Marcelo Luna, quien trabaja en proyectos paleontológicos en esa zona.

Tras la sequía del lago, quedó una gran cantidad de arena que el viento transporta formando dunas, y el fenómeno afecta principalmente a las estancias Valle Hermoso donde reside Héctor Martínez y también La María de la familia Kruger.

Los hermanos Kruger en el lago Colhue Huapi en los años 60, cuando se pescaba a nivel comercial.

“La situación de Héctor y su vivienda ha mejorado notablemente gracias al aporte muy valioso del señor Alberto Iñurrita, de Sarmiento, quien gentilmente ha puesto a disposición maquinaria, camiones y horas de trabajo a fin de acondicionar un nuevo galpón en otro sector del campo” explicó Luna.

Iñurrita fue varias veces a despejar la casa de arena y ayudarle a construir un galpón en un lugar donde no se ve tan afectado.

Estancia La María

La estancia La María tiene más de cien años; en 1948 la adquirió la familia Kruger, y los hermanos Luis y Ricardo vivieron toda su vida ahí; sin embargo relatan que “desde el año 2000 cambió todo, nos quedamos sin agua, sin animales y no tenemos ni un apoyo del Estado” dicen, y señalan que a pesar de mantener reuniones con funcionarios nunca recibieron una respuesta favorable.

Colhue Huapi. Variaciones del lago desde 1996 y 2016, realizado por el grupo Gestión Ambiental EEA Chubut.

“Esto se volvió inhabitable, a mí me afectó la salud, la arena con salitre se me ha ido a los bronquios, ahora tengo un problema grave que no sé si lo voy a solucionar” expresa uno de los propietarios de la estancia.

En otros años en el lago se podía pescar a nivel comercial, tenían embarcaciones; en los años 60 tenían mil corderos. “Esto era un campo productivo, ahora ya no hay gente, se terminaron las familias en el campo” expresan, y comentan que “al no tener producción, con nuestra jubilación mucho no podemos hacer”.

Entre otros problemas menciona que se escapan los animales, la arena tapa los caminos, dificulta el paso de los vehículos y cuando hay viento no hay visibilidad a más de 50 metros.

Esperan ayuda del Estado

Tanto en el caso de Martínez como de Kruger, señalan que requieren de la ayuda del Estado a nivel municipal o provincial, ya que la problemática de la sequía y la formación de dunas seguirán avanzando con el tiempo.

Sobre la cuestión de la falta de agua potable, los hermanos Kruger mencionan que cuando pidieron ayuda a Provincia les informaron que las dos perforadoras están rotas, “así que no tenemos esperanza que nos hagan un pozo de agua potable” expresaron.

Los hermanos Luis y Ricardo Kruger vivieron toda su vida en la estancia La María, que tiene más de cien años. En 1948 la adquirió su familia.

En un momento perforaron ellos mismos un pozo y cuentan: “Me mandó una carta el IPA (Instituto Provincial de Agua), que tenía que pagar un arancel por aulas públicas; la pagué la boleta. Es una vergüenza que tras estar en este desierto te cobren por uso de aguas públicas”; a este organismo responsabilizan del escaso control sobre las desviaciones del agua dulce que genera la falta del recurso en muchos otros lugares.

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