Comodoro Solidario: en tiempos difíciles muchos voluntarios trabajaron por sus vecinos

Comedores, merenderos y ollas populares trabajaron con el fin de ayudar a sus vecinos que no estaban pasando un buen momento y aún continúan brindando asistencia en diferentes barrios de la ciudad.

La pandemia de Covid-19 perjudicó sobre todo a la población más vulnerable, aquellos que se desempeñan en el trabajo informal, quienes se vieron imposibilitados de trabajar durante los primeros meses de la cuarentena, y por lo tanto, no tenían ingresos económicos.

En este contexto de desempleo, las asociaciones intermedias actuaron como paliativo de la crisis, entregando alimentos y viandas a cientos de familias de diferentes sectores de la ciudad. A pesar que hubo flexibilizaciones con respecto a las normativas por la pandemia y la mayoría de las actividades están en funcionamiento, la necesidad no ha mermado y los vecinos solidarios continúan su labor.

Comedor Mi Lugar: asisten a más de 350 familias

Mi Lugar es un comedor fundado en 2018 por la docente Marion Pérez quien utiliza su propia vivienda particular ubicada en avenida Chile 2.245 del barrio Abel Amaya, aunque en el mismo terreno está en construcción la que será la sede definitiva del espacio solidario. Debido a su trabajo en las escuelas conoció la realidad de muchos niños y sus familias, y así decidió comenzar a ayudar como podía junto a un grupo de amigos.

En 2018 comenzaron a brindar una merienda, luego de una tormenta se le inundó la casa y el proyecto quedó trunco; “perdimos bastantes cosas y se desanimó el grupo, y recién en abril de 2019 volví a hablar con compañeras de trabajo, ahí arrancamos y no paramos más” relata Marion. En esta ocasión decidieron abrir directamente como comedor, brindando viandas para el almuerzo los días sábados.

“Empezamos con once niños, después seguimos con 40, y en 2020 cuando empezó la pandemia dijimos ¿qué hacemos?’ porque los nenes no podían venir, así que hicimos bolsones de alimentos para que las familias puedan cocinar en su casa. En abril ya empezamos con las viandas los sábados”.

Sobre estos tiempos iniciales de la pandemia recuerda que “estaba todo complicado porque fue de golpe el corte del trabajo. Detectamos acá que hay mucho trabajo en negro, las familias casi todas viven de hacer changas: las mujeres son amas de casa o trabajan por hora en limpieza, y los hombres trabajan en la construcción. Entonces estaban sin trabajo y eso se empezó a notar, veíamos que se acercaba mucha más gente al comedor. Empezamos con 50 y terminamos haciendo 350 viandas entregando los sábados, y los miércoles continuamos entregando los bolsones solidarios a unas cien familias”. Con el pasar del tiempo Marion cuenta que hubo una leve mejoría, dado que algunas familias pudieron comenzar a trabajar.

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En medio de la pandemia también celebraron Día del Niño, Navidad y Reyes Magos, así como también brindaron ayuda a los niños que tenían problemas para utilizar las aplicaciones para las clases virtuales. En este momento el comedor se encuentra de receso y tienen pensado retomar el trabajo el 17 de marzo.

Fundación Si

La Fundación Si tiene por objetivo fomentar la inclusión social de los sectores más vulnerables, la organización comenzó a funcionar en Buenos Aires hace ocho años y llegó a Comodoro tras el último temporal, desde entonces un grupo de aproximadamente 30 voluntarios siguió trabajando en varios proyectos.

Una de las coordinadoras es María Fuzul, quien comentó que uno de los proyectos que llevan a cabo en todo el país es Si pueden, sobre el que explicó: “Se trabaja con niños y adolescentes, se llevan actividades de acompañamiento que siempre dejan una enseñanza o promueven valores, o algún conocimiento, se suele trabajar una vez por semana en merenderos o comedores. En Comodoro este fue el primer proyecto con el que empezamos luego de la inundación”.

Durante la pandemia Fundación Si continuó con sus proyectos solidarios: por un lado con la campaña “Súper Si” en donde recibían donaciones para comprar alimentos para comedores; y por otro lado la colecta de leche, cacao y galletitas destinada a merenderos, para esto cuentan con espacios en diferentes comercios de Comodoro y Rada Tilly donde la gente puede dejar las donaciones del 1 al 15 de cada mes, y luego los voluntarios pasan a buscarlas.

Debido a recorrer diferentes comedores y merenderos María expresó lo que pudieron ver en los diferentes barrios durante la cuarentena: “Fue un impacto muy grande, por la cantidad de gente que se ha acercado a los merenderos el trabajo se duplicó o triplicó en algunos casos. Fue durísimo para mucha gente que se ha quedado sin trabajo y como todo aumenta las posibilidades económicas se reducen, y muchos se han tenido que acercar a los comedores para solicitar ayuda” relató.

“Por más que uno crea que la ayuda que pueda dar es poca, siempre para otro va a ser un montón. A todo aquel que tenga una iniciativa por pequeña que sea, lo invitamos a sumarse. Pertenecer a una fundación ciento por ciento voluntaria enriquece a mucho a uno como persona y todo lo que uno se pueda llevar de eso es súper valorable” destacó María e invitó a la comunidad a participar. Quienes quieran sumarse como voluntarios o colaborar con donaciones pueden comunicarse al Facebook “Fundación Si Comodoro Rivadavia” y al Instagram “Fundación Si Comodoro”.

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Familias Voluntarias: “Fuimos viendo la necesidad que había y eso nos llevó a abrir el comedor”

Algunos proyectos solidarios nacieron durante la pandemia ante la necesidad de las familias de los sectores más vulnerables, uno de los proyectos solidarios creados en cuarentena es el merendero Familias Voluntarias de la extensión del barrio Máximo Abásolo, más precisamente se ubica en calle Las Plumas, manzana C lote 4.

Brinda merienda a los niños tres veces por semana, organiza ollas populares, entrega alimentos, y realizó festejos por el Día del Niño, Navidad y Reyes Magos con la participación de más de 300 niños, sobrepasando todas las expectativas de los organizadores.

Trabajo solidario

Una de las voluntarias es Débora Saldivia quien comentó: “Arrancamos porque vimos que el barrio no recibía ayuda de ninguna entidad, con un grupo de vecinos nos tomamos el trabajo de ir recorriendo todas las casas y ver realmente cuáles eran las necesidades del barrio. Nos encontramos con un poco de todo: gente que había perdido el trabajo por la pandemia; otros que ya venían desocupados, no tenían una fuente laboral fija y vivían solamente de changas; con casos de nenes con desnutrición; familias que tenían gente con cáncer o con ACV” relata y expresa que “fuimos viendo la necesidad que había y eso nos llevó a abrir el merendero-comedor”.

Empezaron brindando una merienda a niños una vez a la semana que luego ampliaron a tres veces por semana, y además los sábados realizaban ollas populares: “Asistía mucha gente, son alrededor de 240 viandas las que se entregaban, eso nos llevó a seguir trabajando hasta el día de hoy. Ahora seguimos con el merendero, y comida hacemos cuando podemos. Nosotros no dependemos del gobierno, todo lo que hacemos es a pulmón y ahora se sumó a ayudarnos una agrupación” además de donaciones de la comunidad.

“No salen de la necesidad”

Al respecto de cómo ha ido cambiando la situación a lo largo del año, Débora no es muy optimista: “El número siempre es el mismo, capaz por un tiempo les va bien y tienen algún trabajo, pero después vuelven, no salen de la necesidad, hasta ahora sigue todo igual. En algunas familias ha mejorado la situación económica y en otras no. Por lo pronto nosotros seguimos trabajando, en lo que podemos ayudar”.

De esta manera, un grupo de familias encaran un proyecto solidario pensando en el bien de sus vecinos y hacen un llamado a la comunidad para colaborar con donaciones para continuar con su trabajo: para ayudar pueden comunicarse al número 154775763.

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