La histórica “ex Casa Lahusen” volvió a quedar sin actividad comercial

Pasando por diversas ocupaciones comerciales, la antigua Casa Lahusen volvió a quedar con sus puertas cerradas –en la manzana 1 de la ciudad-, albergando gran parte de la historia de los 120 años que cumple Comodoro Rivadavia.

La esquina de San Martín y Güemes albergó una desaparecida construcción de la empresa Lahusen desde 1906, inaugurada por Christel Lahusen que, desde Amsterdam, visitaba la Patagonia con intenciones de establecer barracas pero finalmente, el comerciante termina fundando la Sociedad Anónima de Exportación e Importación Lahusen y Compañía que se radicó, con sucursales, en diferentes ciudades de la región.

El comercio de ramos generales se inauguró el 15 de junio de 1906 en la esquina de San Martín y Güemes -Manzana 1 de la incipiente ciudad- pero, al poco tiempo, un gran incendio destruyó completamente las instalaciones. A pesar de la destrucción, la empresa construyó un nuevo edificio de chapas en principio, y luego otro de material, en 1924, con la fachada que se mantiene hasta la fecha.

Tras 84 años de permanente actividad, el edificio fue declarado en Grado de Protección 2, como Bien de Valor Patrimonial a través de la Ordenanza 9228/08 y a su vez, la edificación fue incorporada al registro permanente de Bienes de Valor Patrimonial de la ciudad, con lo que se estableció la conservación de su estructura externa original, permitiéndose la actividad permanente y de hecho, diferentes modificaciones en su espacio interno, incluido uno fortuito por desmoronamiento de parte de su techo, durante el funcionamiento del último comercio que funcionó en el histórico edificio, Sacoa.

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Cabe destacar que además de los establecimientos comerciales que funcionaron en las instalaciones, también funcionó en el lugar el Colegio Alemán, el Saint George o el Banco Nación, entre otros emprendimientos con ocupación total del edificio hasta que en 1979, las instalaciones originales se modificaron para funcionar como galería comercial y, algo más tarde, separándose en dos locales. Esa última distribución de espacios se mantuvo hasta hace muy pocos días cuando, con el cierre definitivo de la empresa Sacoa, el histórico espacio volvió a quedar cerrado y vacío, como mudo testigo de la historia de un Comodoro Rivadavia que cumple 120 años y se mantiene en pleno desarrollo.

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