Historias de aniversario: El relato en primera persona de una mujer que vio crecer a Comodoro casi desde sus comienzos

Milagros Ronconi a fines de 2020.

Milagros Ronconi tiene 89 años y llegó a Comodoro Rivadavia en 1936, cuando apenas tenía cinco años de edad. Al igual que muchos octogenarios de la ciudad, carga una larga historia sobre sus espaldas, con muchas anécdotas y recuerdos de un Comodoro distinto, completamente diferente al actual.

En diálogo con Crónica, Ronconi contó parte de su historia de vida y relató cómo era vivir en una ciudad industrial que empezaba a dar sus primeros pasos para consolidarse en la gran urbe que es hoy.

Milagros Ronconi nació en Capital Federal, el 20 de agosto de 1931. Sus padres la trajeron a ella y a su hermano a Comodoro Rivadavia con la esperanza de tener un mejor futuro en lo económico. Su padre era portero en un edificio de la gran ciudad, y su jefe le había permitido que él y su familia vivieran en el sótano, que tenía varias comodidades, a pesar de ser un sótano. El lugar tenía dormitorios, baño y cocina. “Mi hermano y yo no veíamos el sol ni de casualidad”, recordó la mujer sobre la época en la que ella y su familia vivían en el sótano de un edificio.

Milagros Ronconi a principios de la década de los setenta.

José Ramón Cano era el nombre del padre de Milagros. En Comodoro, trabajó en la estación del ferrocarril y luego en la estación Talleres, en Kilómetro 5. Después, pidió el traslado a la estación ferroviaria Colhué Huapi, que unía la ciudad petrolera con la localidad de Sarmiento. “Le dieron el traslado por sus buenos servicios, se fue a trabajar como jefe de estación y nos quedamos algunos años en el campo. Recuerdo que la escuela estaba a cinco kilómetros, todos los días hacíamos este recorrido para poder estudiar. Teníamos un maestro único, que se encargaba de todos los cursos”, contó la entrevistada de 89 años de edad.

Un día, a la estación ferroviaria llegó un grupo de militares, que consultaron a José Cano por qué usaba la estación para comunicarse y qué hacía en el lugar. El hombre les contó sobre su profesión y que venía de España, habiendo luchado contra los árabes y los moros, que habían invadido el país europeo. El inmigrante les contó a los militares que su hija tenía vocación de docente, pero que él no podía pagar sus estudios. La buena noticia sería que a Milagros la becarían para que pudiera estudiar. Así fue que la joven terminó estudiando en el Colegio María Auxiliadora, en Comodoro Rivadavia, el único establecimiento que en ese momento tenía orientación docente. En la institución se recibió de maestra normal nacional y además de maestra de religión.

Foto del casamiento de Milagros, el 24 de mayo de 1956.

Una docente consolidada

Cuando Milagros egresó de la carrera, consiguió trabajo casi de inmediato. Incluso llegaría a ser directora de un colegio. Ella lo recuerda así: “Empecé con una suplencia en la Escuela 24, en donde estaba el señor Oscar Vicente Herrera. Después conseguí trabajo en la Escuela 142, donde estaba el señor Pérez Gatica de director, y de vicedirectora su esposa. Empecé con primer grado, que en ese entonces se llamaba primero superior. Los resultados eran buenos, cada vez que me calificaban tenía como nota un diez. Cuando en la Escuela 142 se abrió un concurso para el cargo de directora, yo decidí presentarme. Marta Sosa, una persona de mi amistad, una mujer realmente muy buena, me dijo ‘Milagros, usted tiene condiciones. Prepárese, vaya y rinda’. Fui a rendir a Rawson y saqué diez en todas las pruebas. Cuando volví a Comodoro, el señor Herrera me felicitó y me dijo que como directora yo tenía que dirigir, no mandar. Son cosas diferentes”, rememoró la mujer.

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En la foto, puede observarse a Ronconi en el interior de la Escuela 24 (hoy Escuela 83). Fue directora de la institución.

El recuerdo de una institución creada para ayudar a los que más lo necesitaban

Durante los años 1983, 1984 y 1985, en Comodoro funcionó una institución que se encargó de realizar donaciones a otras que necesitaban ayuda en lo económico, por distintos factores. Uno de esos factores era el descuido que muchas veces se da por la irresponsabilidad de los gobernantes de turno, que no atienden como corresponde a instituciones esenciales, como los colegios. La Sociedad Cooperativa Popular Limitada y el Banco Credicoop tenían por ese entonces superávit, y las personas que estaban a cargo decidieron hacer una obra de bien por Comodoro Rivadavia.

La primera comunión de Milagros. En la foto, está junto a su hermano, Juan Sebastián Cano.

Hace algunas semanas, Milagros Ronconi acercó una nota a este diario en la cual contó detalles sobre una institución que en su momento se dedicó a hacer obras de beneficencia en Comodoro Rivadavia. Hace más de treinta años, más precisamente en el año 1983, sucedió que la SCPL y el Banco Credicoop lograron tener superávit, una situación algo inusual que a veces se da en distintas empresas. La teoría dice que esto se da cuando los ingresos superan a los gastos.

En ese entonces, la Cooperativa estaba a cargo del señor Jorge Corcoy, mientras que el Banco Credicoop estaba bajo las órdenes de Gregorio “Goyo” Glinski. Ambas empresas decidieron constituir una comisión que se encargara de ayudar a instituciones que en esos momentos pasaban apremios económicos. La comisión quedó integrada por la jueza Marta Alicia Ghio, la profesora Francina Girardez en representación del Colegio Perito Moreno, el profesor Fidel Pérez Moreno en representación de la ENET, el maestro Roberto Malbos, que representaba a las escuelas primarias, y Milagros Cano de Ronconi, que representaba a la parroquia Nuestra Señora de Luján y además era la presidenta de la Acción Católica Argentina. Cabe destacar que, a día de hoy, Ronconi es la única sobreviviente del grupo.

Milagros junto a sus padres: Elisa Galdós (fallecida el 18 de julio de 1956) y José Ramón Cano (fallecido el 14 de febrero de 1959), ambos oriundos de España, de la ciudad de Santander, ubicada al norte del país europeo. En la foto, aparece también Juan Sebastián Cano, su hermano.

“Todas las personas que estaban en la comisión conmigo eran muy valiosas. Nos reuníamos los miércoles a las diez de la mañana y nos quedábamos dos horas. Lo que hacíamos era analizar qué instituciones de la ciudad necesitaban ayuda económica, necesidades que fueran imperiosas. Lo primero que obsequiamos, cuando tuvimos plata para hacer la donación, fueron las incubadoras para el Hospital Regional. Después, enseguida nos movimos para ayudar a las escuelas de los barrios, algunas no tenían ni siquiera pizarrones, tampoco tiza, escribían en las paredes. Así fue que les donamos pizarrones, tizas y artículos de limpieza para que pudieran limpiar los edificios”.

Julio Ronconi y Juan Carlos Altuna

En el tramo final de la entrevista con este medio gráfico, Milagros Ronconi recordó a su esposo, que falleció en 1980 por un cáncer de vejiga, y al exintendente Juan Carlos Altuna, quien fuera el hombre más joven en toda la historia de Comodoro en ocupar el puesto de intendente, con tan solo 29 años de edad. Además, Ronconi se refirió a la elección de la reina del petróleo, el clásico certamen que se realiza todos los años en Comodoro Rivadavia.

Milagros de bebé con su madre, Elisa Galdós.

En el final de la entrevista con este diario, Milagros Ronconi recordó a su fallecido esposo, un hombre trabajador que se sacrificó toda su vida por su familia y que murió debido a un cáncer de vejiga. “Me quedé viuda teniendo siete hijos. Como siempre sucede, el sueldo de un maestro no alcanza para nada, así que tenía que trabajar en varios lugares para mantener la casa. Mi marido se llamaba Julio Ronconi, era mecánico ajustador y trabajaba para Sismográfica. Falleció en 1980 por un cáncer de vejiga. Cuando él murió, tuve que trabajar en el turno mañana, en el turno tarde y también en el de la noche para poder mantener a mis hijos. La casa que logramos tener con la familia, mi marido no llegó a verla porque se enfermó y se fue”, recordó la mujer.

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Juan Carlos Altuna

En el año 1963, el contador Juan Carlos Altuna fue electo intendente de Comodoro Rivadavia por la Unión Cívica Radical del Pueblo. Fue el hombre más joven en llegar al cargo, con tan solo 29 años de edad. Altuna pertenecía a una antigua familia de la ciudad de ascendencia española. Fuera de la ciudad tuvo una amplia trayectoria política, llegando incluso a ser vicegobernador de Chubut, durante la gobernación del también radical Atilio Oscar Viglione. En Comodoro, la gente recuerda al exmandatario municipal con afecto, destacando principalmente que era una persona con grandes valores morales y un concepto de la ética pública muy fuerte.

Fines de 1978. Milagros y su esposo posan para la foto con sus hijos.

Milagros Ronconi recordó brevemente al contador Altuna y destacó que, durante una manifestación que hubo en la ciudad, el exintendente se comprometió a hacer gestiones por el faltante de agua que había en Comodoro (algo no muy distinto de lo que sucede hoy en día). “Me acuerdo que hubo un año en el que hicimos una peregrinación junto al obispo Moure, el obispo era quien lideraba la marcha. Salimos a las calles a pedir agua, en ese momento el problema del agua ya era algo recurrente en Comodoro. Recuerdo que el intendente Altuna salió al balcón y nos prometió que iba a hacer lo que pudiera para resolver el faltante de agua. Íbamos con banderas argentinas diciendo ‘agua, queremos agua’. En ese momento, creo que se hicieron obras para mejorar el acueducto”.

Los carnavales y la reina del petróleo

En Comodoro, al igual que en el resto de las ciudades de Argentina, es tradición celebrar los carnavales todos los años. En plena vía pública, se acostumbra montar escenarios para la presentación de artistas y las murgas marchan por el centro de la ciudad, exhibiendo un colorido espectáculo que centenares de personas concurren a observar. La entrevistada recordó cómo eran los carnavales hace muchos años en la ciudad petrolera y también habló sobre la elección de la reina del petróleo, un certamen clásico en la capital petrolera.

“Recuerdo que cuando estaban los carnavales, yo salía de la casa a la estación, cruzaba la plaza San Martín y todo estaba lleno de serpentina y papel picado, todo eso para llegar al colegio María Auxiliadora, sacándome las serpentinas de entre las piernas. Para la elección de la reina del petróleo, eran muchas las empresas que colaboraban, había desfile de carrozas, algo espléndido. La primera reina que tuvimos era la hija de un sastre que tenía su local en calle 9 de Julio y San Martín”, concluyó la octogenaria oriunda de Capital Federal.

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