“Me mato laburando y me hacen esto; juro que estoy destrozada”

Gabriela es una de las enfermeras que el martes fue allanada a partir de la investigación por el robo de vacunas y relató el mal momento que le tocó vivir por la situación al igual que su familia.

“Te rompen los portones, maltrataron a mi familia, a mi hermana la tiraron al piso y a mi hijo de siete años, me da lástima porque Monasterolo no da la cara” expresó y ya con lágrimas en los ojos dijo que “abrieron paquete por paquete, me tiraron el azúcar, la yerba, todo, uno está ganándose el peso, sacando horarios en los que puedo estar con mi hijo y hacen esto”.

Asimismo sostuvo que era covid positiva al momento de la diligencia pero ni siquiera le permitieron contarlo; “no dicen nada, ni qué van a sacar ni qué buscan, ahora tengo que pagar la cerradura de arriba, puertas rotas. Ayer fui al supermercado a comprar y con 15 mil pesos traje tres bolsitas de mercadería, me mato laburando y tengo otros trabajos pero ahora cómo hace uno para sostener a la familia después de esto” lamentó.

De igual manera cuestionó que en la orden no se indicara la fecha del robo para conocer si estaba verdaderamente en la programación y sostuvo que le sacaron la tablet que Papá Noel le regaló a su hijo y el celular.

“Yo estaba rogando que cuiden a mi hijo, lo sacaron de la cucheta, lo tiraron al piso, tiene siete añitos. ¿Cómo le digo que tiene que confiar en la policía, que mamá se va a trabajar segura? Me parte el corazón porque me formé para este trabajo” aseveró, así como puntualizó: “Cómo voy a hacer para que crean en mí, todos los vecinos mirando como si una fuera la peor delincuente, muchos no entendemos por qué no fue allanada esta gente de la cámara como Cocha y Delgado que son los encargados de recibir las vacunas y ponerlas en el freezer. Yo no puedo entrar y contar vacuna por vacuna, les juro que estoy destrozada, de no tener nada de alimentos porque te los sacaron todos, te levantas como podés y ahora tengo que levantarme y venir acá a seguir trabajando, me acaban de dar el alta y tengo que venir a dar la cara; no saben lo que es un allanamiento”.

Por su parte, otra de las trabajadoras allanadas manifestó que “nosotras nos sentimos humilladas como personal de salud, estuvimos desde el primer día colaborando, trabajando con todas estas horas extras porque nos necesitaban, no merecemos este trato, un allanamiento, todo lo que vivimos con nuestras familias, merecemos disculpas públicas, porque nunca se nos informó nada, no recibimos apoyo de nadie”.

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