El Gobierno se acerca a Biden, pero en EE.UU. se preguntan por Cristina

El gobierno de Alberto Fernández comenzó a tender las primeras líneas y a enviar señales a la administración de Joe Biden para forjar un vínculo decisivo en busca de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En Washington creen que existe una buena predisposición de la Casa Blanca, y algunos especulan incluso que Fernández puede llegar a convertirse en un aliado de Biden en la región. Pero persisten, aún, reparos ante la influencia de Cristina Kirchner en la política exterior de la Argentina.

La Argentina está, por ahora, fuera del radar de la nueva agenda. A la hora de mirar al sur, fuera de las fronteras del país, el gobierno de Biden puso su atención inicial en América Central, y en contener la crisis humanitaria en la frontera por la llegada de las caravanas de migrantes, y el rezago de la política migratoria de Donald Trump. Pero el embajador Jorge Argüello ya habló con Juan González, el principal asesor de Biden para la región, y espera tener un primer encuentro cara a cara en los próximos días. Un primer paso.

El Gobierno se ha preocupado por enviar señales para abonar el diálogo. Alberto Fernández le envió una carta a Biden en la que abogó por construir “una agenda de trabajo compartida, creativa e innovadora”, y tapó un mensaje áspero de felicitación que había mandado antes la Cancillería en Twitter. Y sus acercamientos con Brasil, Uruguay y Chile sirven en Washington para dar pasos hacia una Casa Blanca que busca aliados en un continente golpeado y fracturado, al mostrarlo como un líder que tiende puentes a izquierda y derecha.

El papel de Fernández

“Si recorrés la región, no vas a encontrar otro presidente con la capacidad de diálogo de Alberto Fernández. En plena pandemia, acaba de llegar de Chile, estuvo en Uruguay, habla mucho con Colombia, sigue muy cercano a Bolivia y a México, está abriendo un diálogo con Brasil. Se está mostrando como un jugador de toda la cancha. Eso constituye un valor agregado que lo distingue en la región”, destacó a LA NACION Argüello. La embajada ha movido, además, una agenda en sintonía con el nuevo gobierno para darle impulso a la relación. Ya hubo un encuentro a puertas cerradas para hablar sobre la nueva ley de aborto con las principales organizaciones de derechos reproductivos de Estados Unidos, del que participaron los ministros Elizabeth Gómez Alcorta y Ginés González García, y la secretaria legal y técnica de la Presidencia, Vilma Ibarra. Y esta semana el ministro de Medio Ambiente, Juan Cabandié, dará una charla para el World Resources Institute. La lucha contra el cambio climático es una prioridad de la nueva administración.

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La llegada de Biden a la Casa Blanca abre una oportunidad para América Latina y la Argentina. A diferencia de sus predecesores recientes, Biden conoce muy bien la región -viajó 16 veces como vicepresidente-, y su equipo ha brindado mensajes de acercamiento y apertura a los gobiernos democráticos del hemisferio. Biden busca socios.

“Conoce la región. Conoce los problemas. Y él está muy dedicado, muy comprometido en encontrar soluciones que pueden beneficiar a ambos actores en cualquier conversación. Dice todo el tiempo: no es lo que puede hacer los Estados Unidos por América Latina, es qué podemos hacer los países de América Latina y los Estados Unidos juntos para resolver los problemas”, dijo Roberta Jacobson, quien llevó la relación con la región durante el gobierno de Barack Obama y ahora es asistente especial del presidente y coordinadora de la Frontera Sudoccidental, ante una pregunta de la nacion sobre los cambios que puede traer el nuevo gobierno para la región en una conferencia telefónica con periodistas.

En el Gobierno parecen apostar a una alineación planetaria con los EE.UU. de Biden y a ir encontrando un camino para construir un diálogo entre Washington y la región. Un exfuncionario del gobierno de Barack Obama indicó que no existe una “resaca” de los años tirantes de la relación con Cristina Kirchner y que el gobierno de Biden tendrá “buena predisposición” para ayudar a la Casa Rosada. Pero, a la vez, remarcó que Washington seguirá las señales que brinde la Argentina para ver qué dirección toma la política exterior del Gobierno y quién la controla, y si Alberto Fernández puede ser un socio confiable o no.

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“¿Puede la Argentina ser un aliado de centroizquierda en la región? La Argentina es el mejor candidato para cumplir ese papel, pero ¿está dispuesta a cumplirlo, a tener un papel constructivo y ser relevante para la administración de Biden?”. Si Cristina Kirchner maneja la política exterior, no va a pasar”, indicó. “Washington está esperando que Buenos Aires decida su política exterior, y si se puede confiar en que dirán lo mismo hoy, mañana y al día siguiente”, cerró. Desde el Gobierno minimizan las inquietudes sobre el rumbo de la política exterior, al afirmar que, puertas adentro, existen definiciones claras sobre las posiciones del gobierno argentino, incluso sobre la crisis en Venezuela, el tema que más cortocircuitos provocó. Y comparan las diferencias que existen en el Frente de Todos con las que conviven -salvando las distancias- en el propio Partido Demócrata, y con las cuales deberá lidiar Biden. Al igual que Alberto Fernández. Las inquietudes, confían, no pasarán de ser temores. Fuente: La Nación.

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