La Armada desplegó equipos y personal de apoyo tras un fuerte terremoto en la Antártida

Durante el domingo último el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas determinó el “estado de alerta a la Armada y a la Fuerza Aérea Argentina como medida preventiva en caso de nuevos movimientos sísmicos” en el continente antártico, decisión que surge tras el sismo de 7,1 grados de magnitud -registrado en el mar- a unos 210 kilómetros de la base chilena Eduardo Frei.

Pese a la fuerza del sismo ocurrido el viernes, lo que provocó el alerta chileno ante un eventual tsunami que hubiera podido afectar el enclave trasandino en el sector antártico, desde el gobierno argentino se informó que “las bases argentinas en la Antártida se encuentran sin novedad en cuanto a personal y material, tras el reciente terremoto ocurrido en el continente blanco”.

Además del informe de situación y de manera preventiva, la Armada Argentina desplegó al aviso ARA Puerto Argentino en el área “en el marco de la Patrulla Antártica Naval combinada, para prestar apoyo en caso de ser necesario” informaron fuentes de la fuerza, destacando que “ellos nos estarán dando la voz de alerta”, si surgieran novedades.

Falsa alarma en Chile

Cabe destacar que tras el fuerte sismo, de 7,1 grados de magnitud, registrado a unos 210 kilómetros de la base chilena Eduardo Frei, de manera preventiva el Gobierno de Chile dispuso la evacuación de unas 160 personas de nueve bases militares y científicas, donde no se reportaron daños, ante la posibilidad de que se produjera un tsunami.

Luego del aviso, la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) ordenó la cancelación total del “estado de precaución de tsunami y la evacuación en los sectores costeros del territorio Antártico”, lo que ocurrió alrededor de tres horas después del primer alerta.

Si bien la Onemi indicó que no se reportaron daños a personas ni alteración a servicios básicos o infraestructura, frente a las costas continentales chilenas se produjo otro movimiento telúrico de menor registro pero causó pánico en diferentes balnearios de la costa pacífica central y norte del país.

El temor a un posible maremoto, se justificó luego, se debió a que se había activado el Sistema de Alerta de Emergencia (SAE) para celulares, dando cuenta de una amenaza de tsunami en las costas chilenas.

La Onemi explicó minutos después que ese mensaje fue erróneo y que la alarma era solo para la costa de la Antártida. Sin embargo, llegó a los celulares de gran parte de los 18 millones de habitantes del país.

La situación recobró la calma tras la aclaración de Onemi, pero la falla hizo recordar los problemas de comunicación, que fueron investigados judicialmente, ocurridos tras el fuerte terremoto de 8,8 y posterior maremoto del 27 de febrero de 2010 en el sur chileno, el que dejó más de 500 muertos y más de 220.000 viviendas destruidas.

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