Quiénes son los candidatos a suceder a la mujer más poderosa del mundo

El futuro político de Alemania empezará a tomar forma este sábado, cuando los 1001 delegados de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), el partido de Angela Merkel, se reúnan en un congreso virtual para elegir a un nuevo líder.

Será una reñida puja entre tres candidatos, y el que gane estará en inmejorables condiciones para competir como candidato a canciller por ese bloque partidario, perohay dos contendientes más, que podrían obtener incluso mejores resultados entre los votantes. Esa embrollada interna electoral generará tensiones durante varios meses en el seno de la coalición política más fuerte de Alemania.

Estos son los principales aspirantes de “La Unión” -como le dicen los alemanes a la coalición CDU/CSU, que reúne a democristianos y socialcristianos-, para suceder a Merkel después de las elecciones nacionales del 26 de septiembre.

Armin Laschet, el candidato de la continuidad: férreo aliado de Merkel y gran defensor de su política inmigratoria. Desde que desplazó a los socialdemócratas en 2017, Laschet gobierna la inmensa Renania del Norte-Westfalia, el estado más populoso de Alemania. Así que arranca la carrera por la candidatura con una significativa base de poder, ya que preside la filial regional de la CDU más grande del país.

Laschet es un moderado de 59 años, muy comprometido con la integración europea, y probablemente sea quien mejor protegería y continuaría el legado de Merkel. Durante la pandemia, sin embargo, su estrella política se fue apagando. Renania- Westfalia es uno de los estados más golpeados por el Covid, y su abordaje inicial de “dejar hacer” fue mal recibido por algunos votantes.

Además, Laschet todavía no ha sido puesto a prueba en la despiadada arena política de Berlín. Sus seguidores esperan que si gana la votación del sábado no corra la misma suerte de uno de sus correligionarios, a quien le costó mucho la transición del plano provincial al escenario nacional: Annegret Kramp-Karrenbauer. Merkel la había elegido a dedo para sucederla como jefa del partido en 2018, pero Kramp-Karrenbauer no pudo con las presiones y tuvo que renunciar.

Friedrich Merz, archienemigo de Merkel: a los 65 años, el candidato de mayor edad es un histórico rival de la canciller y dice desafiar a la cúpula de la CDU que ella representa. Paladín del ala conservadora y proindustrial del partido, los moderados lo consideran un fósil de una política de amigotes y palmaditas en el hombro que pertenece al pasado.

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Tras ver eclipsada su carrera política por el fulgurante ascenso de Merkel, Merz volvió a la escena en 2018 con un intento de tomar el control del partido, pero fue vencido en una ajustada votación por Kramp-Karrenbauer. Volvió entonces temporalmente a su puesto de abogado corporativo en BlackRock Inc., antes de esta nueva y probablemente última apuesta para llegar al cargo máximo de Alemania.

Merz -que presidió el interbloque parlamentario del CDU/CSU de 2000 a 2002-, tiene el apoyo de la juventud partidaria y es relativamente popular entre las bases democristianas. Sin embargo, no contar con la adhesión de franjas más amplias del electorado puede limar sus chances.

Norbert Roettgen, el regreso del pródigo: presidente de la comisión de relaciones exteriores del Bundestag, Roettgen ostenta la dudosa distinción de ser el único miembro del gabinete a quien Merkel echó de un plumazo.

Exprotegido de la canciller, la ambición de Roettgen rindió sus mejores frutos cuando se aseguró el liderazgo de la CDU en Renania-Westfalia, en 2010, curiosamente, tras derrotar a Laschet. Pero dos años más tarde fracasó estrepitosamente contra los socialdemócratas del SPD en una elección regional y se resistió a abandonar su cargo de ministro de Medio Ambiente nacional. Ese exceso le valió su destitución.

En los años pasados desde entonces, este moderado de 55 años se construyó una especie de imagen de rebelde partidario. Roettgen lideró una revuelta entre los legisladores de la CDU contra la tolerancia de Merkel hacia la empresa tecnológica china Huawei y criticó su apoyo al gasoducto Nord Stream 2, que conectará Rusia con Alemania.

Aunque es una opción improbable, Roettgen podría convertirse en un candidato de consenso, que implique un corte con Merkel, pero sin un vuelco brusco a la derecha. En estas semanas previas a la votación, Roettgen ha sabido montar una inteligente campaña en medios y redes, que parece haber potenciado sus chances de dar una sorpresa.

Markus Soeder, el tapado bávaro: el actual ministro-presidente de Baviera, y jefe de la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU), la otra pata de la coalición de gobierno, Soeder figura desde hace mucho entre los políticos más populares de Alemania.

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Eso podría convertirlo en el arma más potente del bloque conservador para la votación nacional de septiembre, aunque ha dicho repetidamente que no piensa presentarse. Sus posibilidades podrían aumentar si ganan Laschet o Roettgen, ya que Merz seguramente querría la candidatura a canciller para sí mismo.

Sin embargo, sigue siendo un hecho que desde la Segunda Guerra Mundial solo dos líderes de CSU han disputado la cancillería, y ambos perdieron.

Soeder, de 54 años, que en otros tiempos fue un agitador del partido, se ha transformado en un líder fuerte de su estado natal, del cual se convirtió en ministro-presidente en 2018, y presidente de CSU un año después.

La posición de Soeder entre los conservadores mejoró en la convención de la CDU en 2018, donde arrancó una ovación de los delegados con un contundente discurso que eclipsó el débil desempeño de Kramp-Karrenbauer. También ha sido una presencia de alto perfil durante la pandemia, presionando constantemente por restricciones más estrictas.

Jens Spahn, el joven pretendiente: el ministro de Salud Spahn se retiró de la carrera por el liderazgo de la CDU desde el principio y dio su respaldo a Laschet. Desde entonces, lo que muchos votantes perciben como un manejo competente de la pandemia le ha dado brillo a su reputación. De hecho, incluso superó a Merkel en un ranking publicado a finales de diciembre.

Después de evaluar su apoyo entre los funcionarios del partido para una posible candidatura a la cancillería, Spahn dijo que postularse no está en sus planes, al menos por ahora.

Spahn tiene 40 años, es abiertamente gay, y sus ambiciones ya estaban claras cuando se subió al ring en 2018 como candidato sin nada que perder a encabezar la CDU. Aunque terminó tercero, la cobertura que le hicieron los medios fue mayormente positiva.

Abanderado de la derecha del partido, Spahn se ganó su espacio con críticas y ataques a Merkel por su manejo de la crisis del euro y el flujo de inmigrantes de 2015. Pero la sensación entre los alemanes de que la campaña de vacunación no avanza como debería podría poner freno a las ambiciones políticas inmediatas del ministro de salud. Fuente: La Nación.

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