La inspectoría San Francisco Javier decide el alejamiento temporal de la comunidad religiosa de las Hijas de María Auxiliadora

2020 va a permanecer en la memoria y en la esencia de las vidas por los motivos ya conocidos. Sin embargo, a la larga lista de noticias impactantes que conlleva el “año de la pandemia”, se añade una más. La Comunidad Religiosa de la Congregación de las Hijas de María Auxiliadora, se aleja “temporalmente” de la ciudad.

Cabe señalar que hace ya varios años que la dirección general del establecimiento y de los niveles primario, secundario y superior se encuentra a cargo de personal laico. Mientras, las religiosas cumplen una invalorable tarea de acompañamiento en la profundización del ideario de San Juan Bosco y Santa María Dominga Mazzarello.

Sor Victorina Barrios, sor Zoraida Pitón y sor Josefa Berrizo son las tres pioneras que viajan desde Buenos Aires para integrar la primera comunidad religiosa en esta ciudad, en febrero de 1925. Las espera una fuerte borrasca, una precaria construcción de dos habitaciones, un salón que convierten en cuatro aulas, tablones de andamios colocados sobre caballetes a manera de bancos escolares, falta de agua, fuego y luz.

“En el transcurso de 95 años la presencia de las Hijas de María Auxiliadora se refleja en una multiplicidad de obras que transcienden el ámbito educativo y la provincia, entre las que se destacan: la creación de los niveles primario, secundario y superior, la apertura de un internado, el inicio del Curso Profesional, el comienzo de los Oratorios Festivos, la inauguración del Conservatorio Musical María Auxiliadora y la asistencia espiritual a enfermos y accidentados del Hospital Alvear (1933-1967)”, comentó a Crónica la licenciada Mabel Díaz, exalumna y exrectora del Nivel Superior del Instituto María Auxiliadora.

Asimismo, aseguró que “además de la puesta en marcha de las escuelas de verano en los primeros años de existencia del Instituto, el acompañamiento espiritual y material a los soldados que participan de la Guerra de Malvinas, la realización de Misiones de verano para poblaciones del interior del Chubut, la organización junto a las ex alumnas -desde 1992- de distintos talleres abiertos a la comunidad y la colaboración con la obra del Padre Juan Corti”.

Continuando, agregó que “no quiero dejar afuera de mencionar la cooperación a familias afectadas por el temporal que devastó a la ciudad en 2017, el impulso permanente a instancias de desarrollo académico, profesional y de postitulaciones y la firma de convenios y actas acuerdo con organizaciones públicas y privadas de la esfera municipal, provincial y nacional”.

Gran significación

Además, Díaz enfatizó que esta somera enumeración de algunas de las acciones que, desde 1925, llevan adelante las Hijas de María Auxiliadora asume una gran significación en la historia de la región.

“Casi a mediados del siglo XX, es uno de los primeros establecimientos de enseñanza secundaria -reconocido oficialmente-, destinado a la educación de la mujer, en una sociedad con alternativas de escolarización orientadas fundamentalmente al alumnado masculino. En este marco, en 1948 egresan las primeras Maestras Normales Nacionales e inician una extraordinaria tarea educativa, social y cultural en el nivel primario, en las primeras experiencias de jardines de infantes, en zonas rurales de gran dispersión poblacional y en concentraciones urbanas de la Patagonia”.

Por otro lado, dijo que “posteriormente, la integración de varones en primaria y en las distintas modalidades del nivel medio modifica la propuesta formativa y se prosigue con el sostenido número de egresadas/os que continúan estudios en diversos centros educativos y desarrollan, luego, sus profesiones en ámbitos locales, nacionales e internacionales. Por su parte, las graduadas/os de la formación docente se desempeñan en distintas funciones e instituciones estatales, privadas y de gestión social en todo el país, siguiendo la impronta salesiana del trabajo comprometido y responsable que dignifica”.

En esta línea, exclamó que, en síntesis, “la dimensión comunitaria de su accionar alcanza un crecimiento notable y es uno de los componentes fundamentales en la definición de la especificidad de su presencia desde los albores del siglo XX en el cono sur americano”.
“Para quienes transitamos el emblemático edificio de Sarmiento 849, ir caminando y hablando por escaleras, portería, galerías, capilla, aulas, es recorrer la historia viva de una institución. Es asomarnos a la ventana de aquella casita de zinc y madera de la desolada manzana número 26 bis, en un verano ventoso de un Comodoro Rivadavia descampado y ver trabajar, desde entonces, con denuedo, espíritu intrépido y audaz a las Hijas de María Auxiliadora”.

Por último, Díaz manifestó que “hoy, sor Berta Sánchez, sor Zoila Sánchez y sor Verónica Castillo constituyen la última comunidad religiosa que se aleja de la ciudad. La inspectoría San Francisco Javier, con sede en Bahía Blanca, les asigna nuevas misiones. En vuestro nombre, la gratitud, el reconocimiento, el afecto a todas y cada una de las hermanas que, entre 1925 y 2020, contribuyó con su palabra, sonrisa y ejemplo, al diálogo, a la confidencia, a la ayuda espiritual, profesional y humana. El saludo de despedida es también aquel saludo de bienvenida de los años juveniles: viva Jesús, viva María”, culminó.

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