Armando Tula: “Lo que se proyectó hace más de 20 años tuvo sus frutos”

Armando Tula, entrenador y uno de los fundadores de Nueva Generación, que está cumpliendo 24 años de vida institucional.

En este mes de enero, Nueva Generación cumple 24 años de vida. La creación de una Escuela de Futbol fue el origen de una entidad que transita por caminos de desarrollo. Armando Tula, entrenador y uno de los fundadores, entiende que “hoy, muchos de aquellos chicos que comenzaron en aquellos años, son personas con valores adquiridos. Eso es de mucho valor para quienes empezamos un proyecto de formación”.

El predio en el Abel Amaya es el punto de encuentro de chicos que, basándose en estos tiempos de protocolos estrictos no quieren perder el vínculo con el club que los contiene desde las formativas. “La Nueva” es un sentimiento, dicen. Y lo confirman con un sentido de pertenencia que ser enraizó tras varios años de acompañamiento mutuo.

“Hoy, uno repasa todo lo que se transitó en estos 24 años y se da cuenta que lo importante es haber formado chicos que hoy son hombres con valores adquiridos a través de un deporte. Eso es lo que siempre se buscó desde que se armó la Escuela de Futbol y que después se convirtió en club por un pedido de los propios padres de los chicos que teníamos en las diferentes categorías”, recuerda Armando Tula.

En los últimos tres meses de 1996, padres de los chicos que asistían a la “Escuela de Futbol Tula”, empezaron a sostener reuniones para darle forma a la posibilidad de la creación de un club. Los nenes crecían y cuando pasaban los 12 años, emigraban a diferentes clubes o directamente, dejaban la actividad. “Cuando me preguntaron qué se podía hacer para seguir con los grupos, les dije a los padres que la única manera era fundar un club. Se entusiasmaron ellos, y nos entusiasmaron a todos para darle para adelante. Los nenes eran categorías ‘84 a la ‘88 y querían seguir perteneciendo. Incluso había chicos ‘83 como Pablo Ruiz y Pablo Morales, quienes están muy relacionados a la formación de nenes a través del deporte. Eso nos enorgullece”, señaló Tula.

En la memoria de Armando empiezan a surgir nombres, “en la ‘84 teníamos a José Pérez, Mariano Tula, Federico Escames, Miguel Ruiz, en la ‘85 teníamos a “Peluca” Aurelio, “Pitu” Barrientos, José Goyenechea, “Tata” Varela, Marcos Carrizo, en la ‘86 estaban Ricardo Poveda, Martín Tula, en la ‘87 tuvimos un tremendo jugador como Maximiliano Carrizo, hermano de Marcos. Un proyecto que se truncó por una diabetes que se le declaró a los 15 años. Ya estaba todo acordado para que siga su formación en River, había hecho y aprobado todas las pruebas, pero justo, dos semanas antes se le presentó la diabetes y no pudo continuar con el desarrollo. Me acuerdo de chicos como los hermanos Brooks, Daniel y Brian, Franco Escames, Andrés Fernando, Daniel Franco, el propio Alejandro, mi hijo, que también fue muy importante en el armado de todo lo que vivió Nueva Generación en aquellos tiempos”.

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La oficialización llegó el 4 de enero de 1997 con la creación del Club Infantil, Social y Deportivo Nueva Generación. “Siempre se basó en que cada chico debía tener una formación integral, es decir que no sólo tenía que estar referido al deporte, sino que nuestro aporte debía ser complemento de la educación que recibían en sus casas. Siempre fue esencial que se preocupen primero por estudiar y luego jugar al futbol”.

El tiempo pasó, el club jugó en las diferentes categorías, hasta incluso llegar a la primera división. “Son procesos que se fueron dando, nos costó mucho tener nuestro propio lugar, pero ahora ya estamos en el camino de la infraestructura y eso nos da una energía que también nos transmiten los más jóvenes, que son los que van sosteniendo todo. Chicos que le ponen muchas ganas, como el caso de Rodrigo Cosignani, Juan Otiñano, Jorge Toledo, mi hijo Mariano, Marcos Frank, entre la sangre nueva del club. Vamos construyendo vestuarios, el SUM, la cancha en todos sus aspectos, siempre agregamos algo y con el respaldo del Municipio vamos creciendo, pero básicamente a pulmón”.

Para Tula, no se debe escapar el concepto de formación, “varios de los chicos que en su momento fueron monitoreados por el club para que no aflojen en sus estudios, hoy son profesionales en diferentes rubros. Eso es lo que enorgullece, haber aportado algo para que se formen en forma íntegra”.

La proyección también se hace presente en Nueva Generación, “tenemos dos chicos que están monitoreados por River, uno de ellos ya hizo la parte administrativa para el fichaje. Eso es parte de la Escuela de Futbol que se mantiene vigente con Ezequiel Leiva y mi hijo Leonel”.

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Armando Tula no quiere dejar de mencionar a alguien que está muy pendiente de todo, “Luciana Delgadillo se encarga de muchas cosas del club. Hace seguimiento de los chicos, es todo terreno, hace fichajes, lleva a los chicos a las revisiones médicas, hace también mucho de secretaría del club y hasta les ayuda con sus tareas escolares”.

En el club también se agregaron otras dos disciplinas como el handball y voleibol, “eso nos permitió sumar voluntades para tener un grupo de gente que tira muy fuerte hacia adelante. Así estamos hoy, esperando que esta pandemia pase para seguir en todo lo que nos gusta hacer que es formar a través del deporte. Estamos en un punto de la ciudad en el que los chicos necesitan mucha contención y vamos a seguir siempre con esa premisa”.

La primera camiseta del “Pitu” Barrientos

Pablo César Barrientos se inició en la competencia oficial del futbol infantil representando a la Escuela de Futbol Tula. Luego pasó a las formativas de C.A.I. antes de partir hacia San Lorenzo y jugar en diferentes puntos del mundo.

“Una tarde de enero, salimos con mi señora a la playa, no sé por qué razón salimos hacia Quinta Rosi, más allá de Caleta Córdova. Fue raro porque nunca había arrancado para ese lado, siempre fuimos para el lado de Rada Tilly o los límites, pero esa tarde, sin saber la razón, encaramos para allá”, comenta Armando Tula.

“Resulta, que nos acomodamos y donde estacionamos el auto había un nenito de 4 años, dándole a la pelota con la zurda. Me acerqué y me puse a jugar con él. Era muy llamativo el control que tenía sobre la pelota y me entusiasmé tanto que me olvidé de la playa, sólo quería que no deje de pegarle a la pelota”, rememoró.

“Hasta que se acercó Nino, el papá, y nos pusimos a charlar. Le propuse que lo lleve a la Escuela de Futbol y ahí empezó a jugar para nosotros. El “Pitu” estuvo 10 años con nosotros, desde los 4 a los 14, que pasó a la C.A.I. y el resto de su recorrido ya se sabe”, señaló Tula.

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