El mensaje de Vladimir Putin cayó como un misil en el Gobierno: crónica de un día de marchas y contramarchas

Funcionarios de diferentes áreas del Gobierno cruzaron mensajes contradictorios sobre la fecha de llegada de la vacuna rusa.

Son las 10.55 de la mañana del jueves 17 de diciembre. El mensaje del presidente de Rusia, Vladimir Putin, retumba fuerte en Casa Rosada, donde los funcionarios que rodean a Alberto Fernández se esforzaron porque sea la propia secretaria de Acceso la Salud, Carla Vizzotti, quien relativice los dichos del mandatario respecto a que la vacuna Sputnik V no se podrá utilizar para mayores de 60 años y dé garantías de que la hoja de ruta sigue igual. Tiene algo de lógica el pedido: la funcionaria que comandó el área de salud durante la pandemia está en Moscú, donde ultima los detalles para que un avión de Aerolíneas Argentinas cargue 300 mil vacunas y lleguen el próximo miércoles, en la previa a la Navidad, para dar un mensaje simbólico al cabo de un año de terror.

Un rato más tarde, en el primer piso de Casa de Gobierno, un grupo nutrido de periodistas aborda a un alto funcionario, de extrema confianza de Alberto Fernández, quien asegura que, luego de la inesperada polémica que generaron los dichos de Putin, el Gobierno decidió congelar el plan de vuelo que traerá la vacuna. “Hasta que no esté aprobada para usar en mayores de 60 años, la vacuna no viene y el Estado no va a pagar un solo peso”, asegura, palabras más, palabras menos, con firmeza, con el afán de despejar dudas respecto a la transparencia que el Gobierno pretende imprimirle a la compra.

El asunto es que sus afirmaciones, en estricto off the record, implican un cambio de planes. Es que el razonamiento es: si la vacuna no llega a la Argentina hasta que sea aprobada por el Fondo Ruso de Inversión Directo (RDIF) para usar en mayores de 60 años, eso no sucederá hasta, al menos, el 30 de diciembre, la fecha que fijó -por ejemplo- en Radio 10 el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollan, cuando contó que recién ahí “van a estar las conclusiones” del “estudio sobre personas mayores”.

Al mismo tiempo, Vizzotti, siempre desde Moscú, evita dar fechas y se limita a precisar que “están terminando los últimos pasos” para aprobarla. La funcionaria reporta minuto a minuto, junto a la asesora presidencial -y compañera de comitiva- Cecilia Nicolini, nada menos que al propio Alberto F. y al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero. La información que envía, por lo tanto, es la que reparte el grueso del anillo de funcionarios que lleva la gestión de Fernández.

En definitiva, tiene el aval de ser la que se origina desde el lugar de los hechos. Incluso, por este motivo, en Balcarce 50 la jerarquizan por encima del ministro de Salud, Ginés González García, quien en su rol de jefe del área debería tener la última palabra.

Pero, como contó Clarín meses atrás, los reproches hacia su estilo de comunicación se acumulan en Casa Rosada y tensaron el clima en torno a su figura. Las críticas comenzaron con el spoileo del anuncio presidencial sobre la vacuna que hizo en agosto, pero nunca cesaron.

En las últimas horas, se lo cuestionó cuando sostuvo en una conferencia de prensa que había “dificultades con los aviones” que ponían en jaque la llegada de la vacuna rusa, mientras Aerolíneas Argentinas ya tenía abrochado un vuelo hacia Moscú para traer 600 mil dosis antes de la Navidad. También se escuchan versiones -desde el seno del poder- que abren interrogantes sobre su postura en la negociación con el laboratorio Pfizer.

Pero nadie le puede atribuir las marchas y contramarchas que ya avanzada la tarde todavía persisten en el Gobierno. Sucede que aquel funcionario, en el top 3 de extrema confianza de Fernández, que a las 10.55 decía que la Argentina iba a traer la vacuna sólo cuando estuviera aprobada para ser usada también en mayores de 60 años, insiste más tarde con esa misma postura. A pesar de que en el medio, ante la incertidumbre, desde Moscú, la comitiva del Gobierno volvió a confirmar que el 23 de diciembre llega el vuelo a Ezeiza y, en consecuencia, otro grupo de funcionarios de alto rango se encargó de desmentir la noticia que estalla en algunos portales y levantan los zócalos de TV, y que afirma que se posterga el plan de vuelo. Finalmente, pasadas a las 16, el vocero presidencial, Juan Pablo Biondi, despejó dudas y confirmó que “sigue el plan original” para traer la vacuna. Es decir, de no surgir otro imprevisto, un Airbus 330 de AA partirá el 22 de diciembre y regresará tras una breve escala de cuatro horas en Moscú.

Luego de tantas marchas y contramarchas, nadie se anima a decir que la intención es comenzar a aplicarla el 28 de diciembre. Tampoco nadie aclara por qué, a pesar de que la ANMAT aprobará la vacuna en tiempo récord para que sea aplicada, nadie avisó que no iba a estar disponible para los mayores de 60 años. Por las dudas, Vizzotti anuncia que Alberto F, que contó que tenía una muestra de la vacuna para aplicarse, no lo hará hasta que no lo haga Putin. Fuente: Clarín.

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