El test de saliva para viajeros debutó con demoras y enojos y desde ahora será con turno previo

Foto ilustrativa.

Es para turistas que llegan a la Ciudad o para vecinos que viajan por más de 72 horas. Pero los centros de atención cerraron antes de lo anunciado y se quedaron sin suministros. ¿Dónde pedir turno?.

“¿Cómo te van a echar?”. “Uno quiere hacer las cosas bien y pasa esto”. “¿Me van a cobrar la multa?”. “Mañana no puedo venir”. “¿Pueden darnos un certificado de que vinimos?”. “No quiero contagiar a mi familia, quiero saber si tengo coronavirus”.

Con más o menos variaciones se repetían las quejas y las preguntas de los que llegaban a la antigua cervecería Munich, uno de los Centros de Testeos para turistas y residentes que habilitó la Ciudad de Buenos Aires este fin de semana largo. Al tocar la reja de entrada, veían que no podían pasar. El horario de atención allí era hasta las 20, pero a las 16 el lugar ya había colapsado.

Por eso, desde el Gobierno de la Ciudad confirmaron que desde el miércoles antes de asistir habrá que sacar turno en https://turismo.buenosaires.gob.ar/es/RequisitosTuristas. Este martes, muchos se fueron con una cita para los próximos días. El requisito es obligatorio para turistas y para quienes viven en la Ciudad y regresan tras estar por más de 72 horas a más de 150 kilómetros.

Los testeos a viajeros que llegan a suelo porteño se organizaron con un criterio modal: en la terminal Dellepiane para quienes arriban en micros de larga distancia, en la antigua cervecería Munich de Costanera Sur para los que vinieron por otros medios, en el Centro de Convenciones (CDC) únicamente para vehículos.

Pero cada modalidad de transporte tiene un caudal distinto, y mientras los dos últimos centros se desbordaron por la tarde, el de Dellepiane estuvo vacío por horas, a la espera de pasajeros en cuentagotas: de las 7 a las 18 apenas llegaron 12 micros, indicó Micaela Reyes, coordinadora administrativa del operativo en esa terminal, que reemplaza temporalmente a la de Retiro.

¿Con o sin turno?

En la otra punta de la Ciudad, dos trabajadores de la salud de bata celeste daban la cara de barbijo y máscara para explicar y contener. Del otro lado tenían a decenas de viajeros que llegaban a la antigua cervecería y se enteraban de que no podrían testearse, aunque se hubiera difundido que tenían 24 horas para hacerlo o recibirían multas de 500 a 3.700 unidades fijas, es decir, entre $ 10.700 y $ 79.180. Desde el Gobierno de la Ciudad no aclararon cómo se implementarán los controles ni si finalmente se cobrarán multas. Tampoco se difundió el número de testeos hechos este martes.

Lucía y María fueron de las pocas que lograron franquear esa entrada minutos después y arrancaron una fila de dos horas. “Tuvieron que dejar pasar a algunos porque si no iban a romper todo”, dijo Lucía, y agregó: “No sabés a qué hora atienden, te dicen que no te van a poner la multa, después que sí. Hay mucho enojo porque, para sacarlos del Centro de Convenciones, que está estallado, mandaron a un montón de gente para acá”.

En ese centro, pegado a la Facultad de Derecho, el termómetro marcaba 27 grados pero al sol del asfalto eran más. Las contradicciones sumaban temperatura.“Estamos desde hace una hora y media. Hicimos todos los pasos: nos bajamos la app CuidAr Verano, llenamos la declaración jurada. Pero siempre falta algo”, lamentaba Sandra desde el asiento del acompañante de un Peugeot 2008 blanco, frenado en la lateral calle Julio Víctor González.

Sandra vino de pasar el fin de semana largo en Concordia con su marido Mario, que no desvía la vista del celular: quiere sacar turno con un código QR que le dieron impreso. “Ni lo intente, hay recién para el viernes”, le informó una samaritana conductora que se bajó del auto para ir a pie a preguntar en la entrada del playón de testeos, 50 metros más adelante. Allí le indicaron que se harían tests con o sin reserva, y que recién este miércoles se requeriría inscripción previa online, en https://turismo.buenosaires.gob.ar/es/RequisitosTuristas.

En la larga fila por Figueroa Alcorta, en cambio, los agentes de Tránsito les decían a los conductores que sí o sí necesitaban reserva. Consultado por este diario por esta contradicción, un agente respondió: “Seguro cuando lleguen ya van a faltar insumos y van a hacerlos volver otro día”.

En la Terminal Dellepiane, en cambio, lo que molestaba no era el colapso, sino la quietud. La frecuencia máxima de micros es de 30 por día. Recién el martes 15 aumentará a hasta 135 servicios, indicaron fuentes del Ministerio de Transporte de la Nación. Por estas mismas fechas pero en 2019, de la Ciudad salían unos 1.000 micros diarios.

“Hay un solo servicio diario a San Clemente, así que voy a pasar casi 20 horas acá”, contaba Víctor Sánchez, con resignación y cansancio. Vino desde la ciudad balnearia para acompañar a sus hijos de 14 y 16 años a tomarse el micro a San Juan, donde vive la madre de ambos. Mientras cada uno esperaba el transporte que lo llevara a destino, comían la comida que trajeron de su casa, porque “el bar está muy caro”.

“Pensá en algo rico”

“120 pesos esta botella de medio litro”, se quejaba Ana López, sentada en el único café de la terminaljunto a su madre, Mirtha. Ambas vinieron de Bahía Blanca para abordar el micro a Posadas y poder visitar a un pariente enfermo. En mano, los resultados negativos de los hisopados que se hicieron en su ciudad. Pero igual en Dellepiane les pidieron test de saliva, uno por grupo familiar. “No entendemos por qué a una sola. Tampoco por qué si ya tenemos PCR”, preguntó Ana.

“Les hacemos el testeo a todos, tanto si después salen de la terminal por sus propios medios como si esperan un segundo micro acá”, aseguró a este diario Reyes, la coordinadora administrativa del operativo.

Los buses llegan al sector de plataformas 4 a 10 y los conductores entregan al equipo de testeo un código QR con la lista de pasajeros. “Se cruza esa información con la de las declaraciones juradas que están en el sistema y se arranca a dar los turnos en el acto”, precisó Reyes. Pero primero se aseguran, al ingreso a la terminal, que ninguno de los recién llegados tenga fiebre o síntomas compatibles con Covid. En caso de presentarlos, se lo aísla al costado, entre la remisería y el único kiosco, a la espera del SAME.

Los resultados demoran entre 24 y 48 horas. En caso de que sea positivo, llaman al pasajero, evalúan su estado y rastrean sus contactos estrechos. Si es negativo, mandan el aviso por mensaje de WhatsApp o correo electrónico.

Mirtha tuvo que tomar el frasco para la muestra y sacar el aislante. Y antes, tuvo que sentarse frente a una enfermera devenida administrativa para que le diera un turno en el momento y revisara la declaración jurada que todos los visitantes deben completar online. “Cuando me tocó hacerlo, apenas tenía saliva -contó Mirtha-. Mi hija me dijo: ‘Pensá en algo rico”. Bastó ese consejo para cumplir con el pase que les permitiría, por unas horas, pisar suelo porteño. Fuente: Clarín.

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