Jorge Macri: “El cierre de las escuelas es una batalla que ganaron desgraciadamente los gremios en desmedro de los docentes”

El Intendente de Vicente López cuestionó la decisión del Gobierno nacional al mantener cerradas las escuelas durante todo el año y alertó sobre las consecuencias. En otro orden, criticó la quita de fondos a CABA.

A los 55 años Jorge Macri ya lleva nueve como intendente de Vicente López y es uno de los referentes de Juntos por el Cambio, desde la presidencia del PRO en la provincia de Buenos Aires, de la que quiere ser Gobernador en un futuro y no lo oculta. Quizás su ambición sea aún más grande si se analiza el lugar donde se realiza la entrevista con Infobae. La cita es en la Quinta Trabucco, una casona rodeada de un amplio parque de 17 mil metros cuadrados que sirve para diferentes actos municipales como el del sábado, donde el primo del expresidente Mauricio Macri, entregó diplomas a 15 voluntarios que ayudaron a atender a los adultos mayores durante estos duros meses de pandemia. La casona está pintada de rosa como la Casa de Gobierno frente a la Plaza de Mayo…

Más allá de su futuro político, el intendente analiza la actualidad. Y es muy crítico por la quita de fondos a la Ciudad de Buenos Aires, el reparto de la coparticipación, el manejo de ciertos aspectos de la pandemia que hizo el Gobierno Nacional y el prolongado cierre de las escuelas en toda la Argentina.

-Usted dijo hace unos días que no le gusta el estilo de Alberto Fernández, que le parece que usa una política de sometimiento contra la Ciudad de Buenos Aires. ¿Cuál debió ser el camino más adecuado para zanjar esas diferencias?

-Si se van a plantear ámbitos de discusión respecto de cuáles son los recursos o no que hacen falta para la seguridad, que sea seriamente un lugar donde se trabaja en conjunto, no un te bajo los recursos de acuerdo a lo que yo creo y después vemos. Se plantea como que ahora se abrió un ámbito de discusión, es falso. Lo que se impone es yo lo creo así y después venía la reunión, nos vamos a sacar una foto pero igual lo vamos a seguir sosteniendo de esa manera. Pensemos en el acto de esa primer movida de ajedrez que fue el día que nos reunimos todos los de la Provincia de Buenos Aires, intendentes, gobernador, presidente, preocupados por el conflicto que había con la Policía provincial. De la nada salió el planteo. Con nosotros ahí, ni siquiera se nos había avisado. Eso demuestra que hubo un volantazo. ¿Por qué? No lo sé. Algunos planten las tensiones dentro del propio Gobierno, el doble comando, yo a esta altura más que detenerme en eso me preocupa el efecto. La Ciudad recibe a millones de bonaerenses, muchas personas de Capital vienen a la provincia, Creo que a veces en el kirchnerismo hay una lógica de intentar emparejar hacia abajo. Por ejemplo, si Vicente López está bien que no se note. En lugar de mejorar al partido de San Martín, compliquémosle la vida a Vicente López. Esa lógica es una lógica muy compleja porque básicamente le complica la vida a la gente.

-Esa transferencia de recursos hacia la provincia de Buenos Aires, ¿será con un reparto equitativo o cree que eso será discrecional?

-Hasta ahora ha sido más discrecional que institucional. Con esos recursos que van a llegar este año, la Provincia va a haber recibido 120 mil millones de pesos extraordinarios, no coparticipados. Ya para el año que viene el Presupuesto prevé 60 mil millones de pesos más. Si uno junta esa masa de dinero, va a haber entre 180 y 190 millones que no se coparticipó con los municipios. Son 25 mil millones de pesos que no llegan a los municipios. Evidentemente hay una decisión de concentrar caja. Es un estilo que ya conocemos del kirchnerismo, pero que se ha acelerado mucho en los últimos meses. Yo, en estos días, tuve una reunión con parte del equipo de salud que vino a plantear que van a cambiar las condiciones en el tema de salud AMBA. Es un programa interesante que sirvió mucho a lo largo de la pandemia que fue instalado por la gestión de María Eugenia Vidal, con Fernán Quirós a cargo de ese programa. Ahora lo quieren cambiar de golpe. Les dije: miren lo que tienen que entender es que acá viven bonaerenses, que viven en Vicente López. Si ustedes deciden echar médicos y debilitar la salud primaria de la población, expliquen la situación ustedes.

-¿En qué consistiría ese cambio en la política de salud?

-Había un compromiso de fortalecer los centros de atención primaria. Muchos municipios con más médicos, con más profesionales, mejor equipados. Y ese programa tiene una duración de 5 años, donde se va transfiriendo la responsabilidad de financiarlo desde Nación hacia los municipios. Hoy la Provincia dice hasta acá llegué. Todas mis responsabilidades futuras no las sostengo. Básicamente nos tiran por la cabeza una situación que las intendencias no vamos a poder sostener y el problema de eso es que va a ver menor salud para los vecinos que son de la provincia de Buenos Aires.

-¿Cómo evalúa el manejo de la pandemia que hizo el Gobierno Nacional?

-La dividiría en dos planos. En el primer tramo se trabajó bien, se paró la pelota, los aspectos hospitalarios y sanitarios se administraron bien al principio y después me parece que se enamoraron de la herramienta del aislamiento generando otros efectos muy dramáticos. Nuclearía en dos grandes grupos el problema. Uno, la educación. Fuimos casi el único país que mantuvo cerradas las escuelas todo el año como nosotros. Y eso trae consecuencias. Segundo, el efecto sobre el pequeño comerciante. Durante cuatro meses a muchos rubros se les impidió abrir. Librerías, bazares, ropa, muebles, electrónica. Esos pequeños comercios de barrio no podían abrir, pero vos ibas a un hipermercado y comprabas todo eso igual. Es raro, porque hay más riesgo de contagio en un hipermercado. Se destruyó parte de un tejido social que es central en el Conurbano, que es el pequeño comerciante, que le da identidad al barrio, genera empleo local. Diferenciaría mucho el trabajo puertas adentro en los hospitales, que fue bueno, coordinado. Puertas afuera la administración de la pandemia en el cerrar excesivamente todo fue mala.

-En lo referente a la educación usted también fue de los más críticos. ¿Cómo ha sido la reapertura que se dio en estas últimas semanas en su distrito?

-Útil. Fue muy lindo volver a escuchar ruido en las escuelas. Entrar a una escuela en silencio o a nuestro centro universitario en silencio, era muy fuerte. Fue lindo e insuficiente. Fue un año perdido. Se debería haber administrado con más cuidado. Y después deja en la combinación de los dos extremos, el emprendedor y la educación deja a algunos muy dañados. Como los jardines maternales y los jardines de infantes. Los maternales por no ser una educación obligatoria, si formal, porque se les exige de todo, muchos de ellos han cerrado. Y ahí hay un doble problema. Primero gente que vivía de eso, trabajadores a los que les fue muy mal, perdieron todo lo que habían hecho. Segundo, las familias que dejaban ahí a sus hijos no tienen ahora donde dejarlos. Y tercer efecto, que es un efecto cultural grave, vamos a retroceder diez años a un concepto de guardería porque los mamás y papás que dejaban a los chicos ahí para trabajar los van a tener que dejar en algún lado. Vamos a ir hacia una precarización y un concepto de dejo el chico donde puedo. Algo informal, una guardería, cuando ya aprendimos en los últimos diez años lo importante que son esos mil primeros días de vida y cómo eso genera capacidad educativa, emocional. Todo el estímulo que los chicos recibían en los maternales lo van a perder. Genera pérdida de empleo y pérdida de valor educativo en los chicos, y esa es una consecuencia grave.

-¿Qué papel jugaron los gremios docentes? ¿Influyeron para que el Gobierno no se corriera de su posición original de mantener las escuelas cerradas.

-Sí. Soy terminante en esta respuesta. Cuando uno ve lo rápido que abrieron algunas escuelas de educación privada y seguimos con muchas públicas sin abrir y la excusa es el protocolo. Te dicen que todos los baños tienen que andar perfecto y acá hay una mochila del baño del segundo piso que no anda. Si va a haber 15 chicos, hay 6 baños, Es una batalla que ganaron desgraciadamente los gremios en desmedro de los docentes también que siguieron educando, haciendo un esfuerzo inmenso, con lo que podían, muchos gastando el crédito de su celular, para conectarse por whatsapp con un chico que no tenía compu en la casa o llevándoles ellos mismos los cuadernillos hasta las casas. Yo separo muy claramente el compromiso de muchos educadores a los largo de esta pandemia de la postura docente gremial.

-Los gobernadores en conjunto pidieron la suspensión de las PASO en la reciente reunión que tuvieron con el Presidente Fernández. ¿Cómo lo analiza?

-Cualquier reforma que tenga que ver con una especulación electoral es mala porque le quita transparencia al sistema. Creo que sí quisiéramos darle tranquilidad a la gente respecto de la pandemia, por ejemplo en provincia de Buenos Aires, que es el sistema que más conozco, yo sacaría la boleta sábana e iría a una boleta única. ¿Por qué sacaría la boleta sábana? Porque eso nos obliga a imprimir un montón de papel que hay que repartirlo. Pongamos boleta única, si quieren de verdad que trabajemos para que la elección sea barata, transparente y haya menos contagio, boleta única.

-Usted habló hace unos días de la autonomía municipal con varios intendentes. ¿Por qué?

-Básicamente en la reforma constitucional del 94 se le dio a los municipios una entidad constitucional distinta. Un gobierno local que puede decidir cosas. La Provincia de Buenos Aires nunca cumplió con esa reforma. De hecho algunos dicen que Duhalde planteó que si le daban tanto poder y autonomía a los “muchachos”, cómo hacía él desde una Gobernación para conducirlos. Eso es malo porque las intendencias han demostrado mucha capacidad de resolver problemas. Si nosotros miráramos la ley, hoy solo deberíamos levantar la basura, garantizar que la luz se prenda, hacer algún bacheo y cuidar las veredas, no mucho más que eso. Estamos fuera de la ley en todo lo que hacemos en Educación, en Salud. La seguridad, las patrullas, los destacamentos, qué hacemos en desarrollo económico, en medio ambiente, todo eso no es responsabilidad nuestra. En Educación, nosotros tenemos 16 maternales, 10 jardines de infantes, una primaria municipal, una secundaria que es la Paula Albarracín que es la mejor escuela pública de la provincia de Buenos Aires. Todo eso está fuera de la ley. Demuestra eso que hay un atraso. Después hay discusiones más profundas. Por ejemplo, el tope de una contratación directa es el mismo para un municipio de 6 mil habitantes que para La Matanza que tiene 2 millones. Esas cosas quedaron antiguas. Y después está la otra herramienta que te diría interesante que es el uso del suelo. Hay una sola ley provincial, la 8912, que define todo el sistema. Y de nuevo, es la misma para Carmen de Patagones, que para Trenque Lauquen, Pergamino o Vicente López, donde no hay tierra libre y es todo densidad. Entonces hay un concepto antiguo de concentrar todo y si hubiera funcionado bien tendríamos poco para decir pero la verdad es que la provincia no está bien, entonces hay que cambiar esas cosas.

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-¿Tiene sobre este tema el apoyo de intendentes de otro signo político?

-Esta es una mirada que se comparte. Por ejemplo en el municipio de Rivadavia se acaba de aprobar en el Consejo Deliberante, por unanimidad, un avance en la autonomía municipal y la votaron todos los partidos políticos. Hay una mirada generalizada respecto de este tema, no es algo solamente de Juntos por el Cambio.

-¿Hay conversaciones con la Gobernación para avanzar con la autonomía municipal?

-Es diálogo normal. Hay una ley en el Senado de la provincia y también en la Cámara de diputados provincial que plantea reformas en la autonomía y en la ley orgánica municipal. Estamos avanzando con proyectos de ley, además de que pedimos que los fondos que la provincia recibe se coparticipen. Es probable que hagamos una presentación frente a la Suprema Corte de la provincia porque todo ese dinero debería haber llegado a los municipios y no llegó. Así que vamos a hacer un planteo constitucional.

-Usted dijo que la política que emplea el kirchnerismo generalmente ayuda a profundizar la grieta. ¿Que se trate la ley sobre la IVE en el Congreso va también en ese sentido?

-Es un tema que genera extremos más allá de los espacios políticos. Hay miradas distintas en cada uno de los espacios.

-¿Cree que ahora la sociedad está más madura que hace dos años para afrontar ese debate?

-Es un tema, es agenda. Este año no lo hice por la pandemia. Pero habitualmente, a fin de año, almuerzo todos los viernes al mediodía con algún colegio o escuela, con los chicos del último año. Y surge como tema, es de agenda de muchas mujeres, de muchos hombres. Es el ámbito para debatirlo, el Congreso.

-El 2021 será un año electoral, con todo lo que implica. ¿Cómo lo imagina?

-Lo electoral siempre cruza todo. Creo que en la reforma de la Constitución del 94, cuando se achicaron los plazos electorales, que pasamos de seis años a cuatro en la mayoría de los cargos importantes, se debería haber eliminado la elección intermedia. Como lo tienen países como Chile o Uruguay que achicaron los ciclos a cuatro años pero eliminaron la elección intermedia. Porque así estamos votando todo el tiempo. Y aunque yo sea muy responsable, yo trato de serlo, mi equipo también, al final lo electoral te cruza. Si hablamos de reforma política hay muchas cosas sobre las que se podría trabajar. Hay poco margen pero desgraciadamente lo va a atravesar lo electoral. Los datos de pobreza que acabamos de ver, además de angustiante y preocupante, nos obligan a trabajar por fuera de lo electoral. Ahora, cuando vas a competir, sale el codazo.

-Hablando de competencia. Dentro del PRO se dice que hay tensiones internas, pujas. ¿A quién ve como candidato potencial a presidente, aunque falte muchísimo para 2023?

-Muy difícil decirlo, Tres años en la Argentina es una eternidad. Hay algo que está claro, nosotros salimos de ser un espacio político con líder único y proyecto único. A todos nos convocó Mauricio Macri presidente. Aun sabiendo que pasábamos por la Ciudad, el objetivo era claro, él siempre fue honesto y quería ser presidente. Eso fue lo que nos convocó a Horacio (Rodríguez Larreta) a María Eugenia (Vidal), a mí, todos fuimos convocados por eso. Hoy cambió. Hoy hay liderazgos múltiples y hay proyectos que el tiempo dirá cuáles son. Quién podrá ser presidente, quién podrá ser gobernador, quién podrá ser intendente de tal o cual lugar. En cualquier caso eso para mí es una virtud. Dejar de tener una sola persona que lidera el todo, para tener muchos más demuestra crecimiento. Y eso también demuestra dos cosas: primero, generosidad de parte de Mauricio porque no todos los espacios políticos han generado en 16 años de historia tantos liderazgos nuevos; y segundo una sana ambición de crecer, de desafiarnos, de asumir responsabilidades. Yo no me imagino intendente siempre. Más allá de la ley, uno quiere evolucionar, cambiar, crecer, tener nuevos desafíos y eso está bueno.

-¿Por qué Juntos por el Cambio no pudo obtener la reelección de Mauricio Macri?

-Evidentemente no dimos una respuesta económica como nos hubiera gustado y como la gente se merecía. Después podemos analizar si los problemas económicos fueron de raíz política o económica. Pero lo cierto es que a gente no la pasó bien. Y la gente que no la pasó bien lo expresó en las urnas. Yo no creo que la gente vote mal. Uno no colmó las expectativas de la gente. Y está bien, hay que aprender de eso. Hay una frase que es de origen africano que dice que el líder define el rumbo de la marcha. Es decir el lugar al que Mauricio quería llevar al país era el correcto. Las relaciones con el mundo, trabajar en serio y recuperar el mérito, que el esfuerzo valga la pena, ir de a poco bajando impuestos, entender que las cosas cuestan y hay que pagar por ellas, que no te puedo regalar todo. El concepto de populismo se agota. Ese rumbo es el correcto. Ahora, el líder también tiene que estar atento al ritmo de la marcha porque el ritmo de la marcha lo define el último de la fila. El líder define el rumbo, el ritmo lo decide el último de la fila. Y hay que estar atentos a eso, dejamos mucha gente en el camino. De esa gente, uno puede decir siempre votan por la urgencia, hay mucha gente que vive en la urgencia. Cada uno de nosotros muchas veces, decidimos cosas por lo urgente y no por lo importante. Nuestra vida siempre está en que es urgente y qué me transforma la vida. Y bueno vamos buscando un equilibrio. Así que nos equivocamos en eso, dejamos mucha gente atrás.

-¿Esa es la principal autocrítica?

-Sí, claramente. Después podemos buscar bien quién o porqué. Creo que hay más una raíz política que económica pero esa sí que merece una explicación más extensa. Creo que hubo gente que confió en nosotros y que se decepciono porque no le fue bien.

-Dijo que no piensa perpetuarse en su cargo de intendente y que aspira a más. Estamos en una casa de color rosa. ¿Eso significa algo?

-Significa muchas cosas. Yo creo mucho en… Primero yo quiero dejar algo claro nadie es imprescindible. Tenemos que terminar con esa lógica de qué va a pasar si yo estoy en ese cargo, lo bien que lo hago. La vida continúa, han pasado historias, ha habido personajes importantísimos en la Argentina, otros no tanto. Todos sobrevivimos a una y otra cosa. Sobrevivimos a que se nos vayan seres queridos, como cuando decís cómo voy a vivir sin mi viejo. Y vivimos. Sé que hubo un Vicente López antes de mí y que va a haber uno después de mí. Ojalá me recuerden con respeto y cariño. Me parece que tenemos que salir de la cosa de que acá llegó el que nos ilumina la vida. La gente la pelea todos los días, construye su propio camino. Muchas veces a pesar de esos liderazgos maravillosos yo un día quiero desafiarme con otras tareas. En realidad mi objetivo es dejar un buen equipo en Vicente López. Soledad Martínez puede ser una buena continuidad de nuestra gestión, es parte de mi equipo hace tiempo, se ha ido formando en distintas áreas. El vecino decidirá después. Y el otro desafío es que nuestro espacio político crezca, que madure, que sea más amplio, que esté más sensible a algunos aspectos para que no nos pase lo que nos ocurrió en el pasado, pero sin perder el rumbo. Y que volvamos a ser Gobierno de las grandes Ligas, nacional y provincial. Y si puedo que me toque algún rol ahí. Si no seré parte del equipo.

-¿Puede ser la gobernación un paso intermedio?

-Sí. Porque yo creo que esta provincia no es inviable. La hizo inviable la política. No hay ninguna razón para que Buenos Aires como provincia esté peor que Córdoba, salvo la política. Y en la política cambiaría algunas cosas. Por ejemplo lo de confiar más en los intendentes, descentralizar, que no se decida todo en un grupo de iluminados en la ciudad de La Plata desde la Gobernación. Y también tendría una elección desdoblada. Sería tan bueno que en un momento los gobernadores sean electos como pasa en Córdoba. No hay dudas que el gobernador de Córdoba, de Santa Fe o de Entre Ríos, primero es gobernador y después es parte de un espacio político. Pero en provincia de Buenos Aires para ser gobernador con este sistema…

-Hay que ir atado al Presidente…

-Exactamente. Sos gobernador del presidente de turno. No de los bonaerenses. Salvo María Eugenia que se animó a pelear por los bonaerenses y recuperar coparticipación, ningún gobernador peronista o kirchnerista recuperó… Al revés: entregó coparticipación al Presidente. ¿Por qué? Porque le debían el favor a él y no a la gente. Hay que construir un contrato social distinto. Que la gente vote un gobernador y después elegimos presidente.

-¿En qué le modificó la vida esta pandemia?

-Primero nos dio un baño de humildad a todos, nos demostró que no sabíamos todo. Que nadie puede solo. Ahora tengo acá una reunión con voluntarios que nos ayudaron. Fueron mil seiscientos, acá vinieron solamente 15 en representación., Aprendimos que nadie tiene la solución para todos los problemas, que nadie puede solo, pero todos podemos un poco. Y después volver a mirar y a ordenar las prioridades. Todos salimos de esta crisis entendiendo dos cosas: primero, que hay acciones que tienen consecuencias, por algo la naturaleza lo está avisando de esta manera cada vez más dramática. Y segundo, que lo que hicimos antes no necesariamente nos garantiza el éxito en el futuro, así que hay que cambiar.

-¿Empezó alguna actividad que no acostumbraba a hacer antes de la pandemia?

-Empezar a cocinar. Y lo hago en vivo. Un día mi pareja, que es María Belén Ludueña, me dijo porque no filmamos un ratito lo que cocinás. Fue un hit. Me empecé a divertir los sábados a la noche porque no había que hacer. Ni ver a mis hijos, ni nada. Ahora por suerte los chicos pudieron empezar a venir. Pero fueron 8 meses. Y ahora, aunque ya puedo salir a comer, voy a hacer otro vivo. Voy a cocinar pasta fresca, voy a amasar. Fuente: Infobae.