Esta ciudad homenajeará hoy al Padre Juan Corti a siete años de su partida

Al cumplirse siete años de la muerte de Juan Corti, desde la fundación que lleva su nombre difundieron un mensaje de homenaje, destacando y poniendo en valor todo lo realizado por el Padre en Comodoro Rivadavia.

“Ya transcurrieron siete años de aquella despedida imborrable. Toda la comunidad comodorense se hizo presente para despedir, recorriendo sus calles, su púlpito como él decía, visitando él, desde el silencio, los frentes de sus escuelas, acompañando con lágrimas y plegarias los restos mortales del Cura Gaucho y Manguero, del sacerdote salesiano, misionero patagónico; educador de raza que supo hacer de su vida una entrega generosa y sin reservas a su pueblo adoptivo, sobre todo a la niñez, a la juventud, privilegiando entre ellos, a los más pobres y desfavorecidos”, manifestaron.

Asimismo, afirmaron que “fue un cabal y fiel hijo de Don Bosco, callejero, con sotana y pantalones, a veces un tanto desgastados, pero siempre bien puestos, experto como nadie en periferias existenciales del pueblo de Dios. Difícil encontrar en la historia de la capital del petróleo alguien que como él, supo ser sembrador de la palabra de Dios, portador a un mismo tiempo del pan evangélico, del pan que sacia el hambre y del pan que se entrega en las aulas para el sentido y los proyectos de vida”.

Al mismo tiempo, aseguraron que el Padre Juan Corti llegó a la Argentina a los 23 años y le regaló 65 años de su vida, y de ellos, 62 a su querido Comodoro Rivadavia. “Dejó en Galbiate, en su Italia natalicia, sus grandes amores familiares. Quiso que, así como transcurrió su juventud, su adultez y su ancianidad en Comodoro Rivadavia descansaran sus restos mortales. Y aquí se quedó. En este 7º aniversario recordatorio de su nacimiento a la vida plena y definitiva, solo corresponder una vez y sin descanso, agradecer”.

Por último, señalaron que “estamos seguros de nuestro Cura Gaucho y Ángel Custodio, en el cielo y desde Dios estará disfrutando al mismo tiempo que intercediendo por todos ustedes y sus propias familias. Que la esperanza nunca se apague y que cada uno de nosotros sepamos ser la herramienta que los niños y jóvenes necesitan para mantener la fe, la paz y el amor”.

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