Parques eólicos: confirman que Gianfranco Macri fue el beneficiario final de las firmas

El hermano de Mauricio Macri recibió al menos u$s5 millones de la firma que participó de la maniobra de intermediación. En sus últimas DD.JJ., Gianfranco reveló que es el titular de la compañía investigada por la Justicia. Qué dicen en SOCMA, y por qué puede complicarse su frente judicial.

La Justicia avanza en la investigación de la compra-venta de parques eólicos vinculados a la familia de Mauricio Macri, y la causa suma un nuevo capítulo: finalmente, se confirmó que Gianfranco Macri, hermano del entonces Presidente, es el beneficiario final de la firma que compró y revendió los parques, de la cual además recibió un préstamo de u$s5 millones.

La historia de los parques eólicos comenzó tan sólo 19 días después que Macri arribara a Casa Rosada, y todavía continúa escribiéndose. El 29 de diciembre de 2015 el contador de la firma SOCMA, Mariano Payaslián, creó las firmas Sideli y Sidsel SA, ambas controladas a su vez por USIR SA. Pocos meses después y con nula actividad en el sector (Socma había participado en proyectos de energía renovable pero jamás creado compañías de estas características), las firmas obtuvieron seis parques eólicos sin pasar por licitación: lo hicieron a través de la firma Isolux, lo que se configuró como una venta entre privados.

Según los documentos oficiales, por la primera tanda de parques, las firmas vinculadas a la familia Macri pagaron unos u$s25 millones. Sin embargo, esos parques le duraron poco: según los registros de 2017 de la compañía china Goldwind, los parques Loma Blanca I, II, III y VI y Miramar fueron adquiridos a Sideli y Sidsel en u$s43 millones y u$s12 millones, respectivamente.

Poco después, también lograron vender el parque eólico restante: Loma Blanca IV, a la firma Genneia, también asociada a Goldwind, a cambio de unos u$s40 millones. Es decir, según las estimaciones, las firmas ligadas a los Macri obtuvieron u$s95 millones por la compra-venta de parques eólicos sin licitación, frente a una inversión inicial de apenas u$s25 millones.

En aquel entonces, el propio Payaslian confirmó ante el diario Perfil que un 10% o 12% del conglomerado pertenece a Sideco Americana. Según los registros a los que accedió Ámbito, el hermano de Mauricio Macri es quien tiene la participación de Usir Argentina, y así lo publicó en sus declaraciones juradas, al menos desde el año 2017.

Además, el nombre Macri también quedó registrado en documentos oficiales a los que tuvo acceso Ámbito. El pasado 19 de junio Gianfranco Macri solicitó un préstamo por cinco millones de dólares a la firma Usir SA, la controlante de Sideli y Sidsel, que acababan de ganar u$s70 millones con los parques.

“Las sumas de dinero entregadas por el prestamista al solicitante deberán ser reintegradas por el solicitante antes del 30 de noviembre de 2018. Sin perjuicio de lo antedicho, la fecha de vencimiento se renovará automáticamente por períodos sucesivos de un año”, reza la solicitud de préstamo presentada y firmada por el ex hermano presidencial ante el directorio de Sideli.

48 horas después, el 21 de junio de 2018, Gianfranco Macri recibiría una respuesta positiva por parte de la firma del contador de la familia: Sideli aceptaba todos los términos y condiciones presentados por el hermano del Presidente, sin cambiar una sola coma al préstamo planteado por el solicitante.

Y una semana después, el 29 de junio, Mariano Payaslian, en su carácter de presidente de USIR, ordenó a la firma Sideli la transferencia de 2 millones y medio de dólares a la cuenta del propio Gianfranco Macri radicada en el banco HSBC. Es decir, que el préstamo se efectivizó: la empresa que compró y revendió parques eólicos en terrenos del Estado le giró parte de las ganancias al hermano del propio Presidente.

Fuentes allegadas a la compañía confirmaron que Gianfranco Macri declaró la tenencia de la firma en sus DD.JJ. impositivas, y explicaron que la ganancia otorgada por el negocio fue “mucho menor” que lo que se muestra, dado que debieron hacerse cargo de las deudas que Isolux mantenía para después revender los parques en un precio sensiblemente mayor al de compra.

Además, desde SOCMA rechazaron que exista cualquier tipo de irregularidad en torno a la compra-venta de los parques, y sostuvieron que está todo debidamente declarado y entregado al juzgado, en lo que entienden es una “causa sin sentido”, dado que se trata de un “negocio entre privados del que no participó el Estado”. Fuente: Ámbito.

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