Nunca conocí a mi abuelo Emilio.A través de sus valijas colmadas de diapositivas y de sus palabras escritas en libros, pude sentir cómo el desierto lo atravesaba. Ese escenario heróico de viento y vacío reclamaba su presencia, lo llamaba a un destino incierto. En sus fotografías, y en aquellas de los que le siguieron, vi fragmentos de un territorio una y otra vez a lo largo de distintas generaciones, como si algo de ese paisaje nos mantuviera gravitando sobre él. Un horizonte infinito e invisible, un espacio definido por la ausencia, marca a una familia que mira hacia donde no hay nada que ver.

Es la naturaleza, mutable, eterna, la que nos observa y nos retrata. Es el perfume del instante en esa tierra el que persiste y me recuerda el pasado compartido.

Todos tenemos un paisaje que nos atraviesa al mismo tiempo que intentamos atraparlo.

En 1888, Alessandro Ferro, mi bisabuelo, había llegado desde Italia a este terreno desértico en Península Valdés, para hacerse cargo de unos campos en representación de Francisco Cinzano. Alessandro comenzó la explotación de las Salinas Grandes y Chicas. Construyó un ferrocarril. Transportaba la sal hasta el mar para luego trasladarla en barco. Así nació Puerto Pirámides.

En la meseta, con mi familia nos perdíamos buscando tesoros de la Era Terciaria. Las ballenas, los lobos marinos y los guanacos, eran nuestros testigos. Los veranos siempre eternos. Pasábamos el día buceando y tirando la red para alimentarnos del mar. Una vez al año sacábamos a la luz aquellas piezas que desde la época de mi bisabuelo fuimos encontrando en estas tierras: caracoles petrificados, esqueletos de ballena, herramientas tehuelches, dientes de megalodón.

Las imágenes y objetos del pasado me acechan en los sueños.

Como si abriera el cajón de un mueble viejo, fui rescatando fósiles, clasificando mapas, ordenando fotos, dibujos, cartas y diarios de viaje. Como la arquéologa del archivos familiar, fui reconstruyendo una historia, sus múltiples dimensiones, sus sombras. Haciéndola girar, la miré de distintas maneras. De la vida de un hombre a la fundación de una familia, una tribu, un pueblo. De la fuerza abismal del territorio a los primeros mapas, la medición, la ocupación y el dominio. De los restos fósiles de un pasado a las caminatas por el desierto sin margen, sombrío. Estuve suspendida en los bordes del reconocimiento, fui el hombre perdido en el paisaje.

Lo salvaje apareció en mis sueños en forma de animal.

Laura Ferro. Puerto Pirámides,  20 de mayo 2018.

La serie aquí exhibida forma parte del libro “Lo salvaje apareció en mis sueños” de la artista.  Editado en 2018 en conjunto Guadalupe Gaona y equipo, e impreso por FOLA Photogramas.  “Más que uno registrando el paisaje, siento que el paisaje nos retrató a todos nostros durante cuatro generaciones. Es el paisaje el que nos mira”, describió la autora en su presentación.

Fotos en orden de aparición:

1.Boleadora de diorita con surco ecuatorial. Arma de caza y combate. Medidas: 9 cm. de diámetro.

2. Carcharocles megalodon. Diente de megalodón (13 cm x 8,5 cm). Especie extinta de tiburón perteneciente al Mioceno tardío hace 9 millones de años. Hallado en el Golfo Nuevo por Martín Haas.

3. Isurus xiphodon. Diente de tiburón elasmobranquios perteneciente al Mioceno tardío hace 9 millones de años. Hallado en el Golfo San José por Alejandro Ferro.

4. Punta de proyectil apedunculada de calcedonia perteneciente a las antiguas poblaciones de Península Valdés. Hallado por Emilio J. Ferro.

5. Turritela sp. Molusco gastrópodo o caracol. Mioceno superior. 11 millones de años. Hallado en el Golfo San José por Emilio J. Ferro.

6. Punta de proyectil de madera petrificada Xilópalo perteneciente a las antiguas poblaciones nativas de Península Valdés. Hallada por Emilio J. Ferro en la Bahía de Puerto Pirámides.

MINI BIO DE LA ARTISTA:

Estudió fotografía en la Escuela Argentina de Fotografía y en la Escuela Creativa de Andy Goldstein. A su vez, es Licenciada en Psicología especializándose en la rama de Carl G. Jung.Su trabajo abarca tanto la fotografía como el video, escritura y la instalación.

Realizó talleres y clínicas con Leila Tschopp,  Eduardo Stupía, Ticio Escobar, Santiago Porter, Fabiana Barreda, Guadalupe Gaona y Pablo Ortiz Monasterio. ​En 2018 publica su primer libro Lo salvaje apareció en mis sueños. En 2019 obtiene la beca del Fondo Nacional de las Artes para un proyecto de investigación fotográfica El tiempo es un paisaje basado en material de archivo.

CONTACTO:
www.lauraferro.com.ar

Instagram: __sur__

Su libro se consigue en la tienda del MALBA, Libros del Pasaje (Buenos Aires) y Ecocentro (Puerto Madryn).

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