“Todo pasa, todo queda y lo nuestro es pasar; esa es la vida del sacerdote”, dijo Oscar Ramos Palacios

Tal como adelantó este medio, la comunidad de Comodoro Rivadavia despedirá este domingo 15 de noviembre al Padre Oscar Ramos Palacios, quien regresa a su Colombia natal luego de 6 años en esta ciudad.

“Vuelvo a Colombia el próximo domingo y la verdad con mucho aprendizaje, conociendo un poco más la identidad y la cultura argentina. Agradecido por todo lo que compartí, pero más agradecido por todo lo que me llevo en experiencias, en estar con la gente, pero se logró aceptar y afrontar la realidad que me tocó hace 6 años”, comentó Ramos Palacios en diálogo con Crónica.

En este sentido, destacó que a lo largo de los años además logró estar dentro del corazón de los fieles del barrio San Cayetano. “Creo que logramos hacer un trabajo de acompañamiento y la clave fue estar siempre disponible para la comunidad, especialmente para el más necesitado, sin mirar el lugar, el tiempo o la hora. Siempre con una palabra precisa, de acompañamiento y de contención”.

Al mismo tiempo, remarcó que “la zona del San Cayetano y alrededores es una zona donde hubo y hay mucha necesidad y desde Cáritas empezamos a no darle alimentos a las familias que pedían en la parroquia, sino que directamente hacíamos una visita domiciliaria, no para fiscalizar, sino para que se sintieran escuchados, incluidos e integrados”.

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Su vida de ahora en adelante

Por otro lado, Ramos Palacios puntualizó que “una vez que arribe a Colombia deberé hacer la cuarentena y en mi diócesis tenemos un nuevo obispo, que recién el 16 de diciembre se posiciona y no sé qué oficio me pedirán, así que aprovecharé a estar con mi familia unos días y poder pasar Navidad con ellos tras 6 años”.

Agradecimientos

Por último, agradeció a toda la comunidad y “a todas aquellas personas que me acompañaron en este caminar juntos. A aquellos fieles que salían conmigo a llevar las viandas, garrafas, colchones, al PROCAP, a la comunidad parroquial del San Cayetano, a cada uno de los diferentes grupos pastorales y a aquellos que en algún momento extendieron la mano y se unieron al trabajo que estábamos haciendo en el nombre de la iglesia. Todo pasa, todo queda y lo nuestro es pasar, esa es la vida del sacerdote, pasar dejando huellas y pasar acompañando a la gente y ojalá la pandemia pase prontamente para que volvamos a abrazarnos, encontrarnos y que nos haya servido para sacar de nuestras vidas aquellas cosas que nos hacen mal. Es una oportunidad de cambio, de actitud y comportamiento”, finalizó.

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