Reiterado reclamo por un enorme esfuerzo que amenaza perderse por la pandemia

Con un esfuerzo que ha demandado años y años de trabajo silencioso de cientos de jubilados, principalmente, el Parque Obreros Astra -del Centro de Jubilados del Petróleo y Gas Privados- logró convertirse en un verdadero oasis en el que miles de jubilados, centros de estudiantes o familias particulares, han podido disfrutar de sus instalaciones. Hoy, a siete meses de no poder utilizarlo, corre serio riesgo de perderse.

El predio, instalado a corta distancia del histórico barrio de Astra, ha sido calificado como “modelo de trabajo” para un centro de jubilados que aceptó el desafío de recuperarlo, hermosearlo, habilitarlo con tres modernos salones con diferentes capacidades o sus más de 50 fogones que, al aire libre, en medio de la misma naturaleza, ofrece el lugar esparcimiento deseado por quienes cansados de la rutina urbana, se dan el permiso para un asadito, una guitarreada o simplemente para disfrutar del verde por un par de horas.

Mario Quinteros vuelve a realizar un repetido reclamo “que nos permitan habilitar el parque”, señala con una voz que esconde la bronca de ver un tremendo esfuerzo cada vez más debilitado por el paso del tiempo “sin que podamos generar una moneda para su mantenimiento. Pareciera que no se llega a comprender el costo de mantener gente trabajando en el predio o de los gastos fijos que tenemos pero, lamentablemente, siguen sin ofrecernos la posibilidad de poner en práctica los protocolos que hemos elaborado para la seguridad de quienes pudieran venir a disfrutar de las instalaciones”.

El dirigente del Centro de Jubilados asegura que “son decenas de personas que preguntan cuándo se abrirá el parque y no lo sabemos pero, mientras tanto, se van perdiendo especies, se pone en riesgo nuestra capacidad de pago a la gente que trabaja y, en definitiva, se va destruyendo lo que se logró con tremendo esfuerzo de los mismos jubilados que pusieron su granito de arena en favor de otros jubilados”.

Señalando que no llega a comprender “cómo se habilitan playas o plazas donde se observa el amontonamiento de gente violando todas las normas de prevención sanitaria, o las salas de juego de la ciudad pero no se nos permite volver a funcionar con un espacio que ofrece “aire libre” en torno a un fogón, el poder descansar sobre el césped, como lo hacían habitualmente nuestros viejos o caminar por los senderos internos, todo lo que está preparado para que nuestra gente no corra riesgos pero nuestro reclamo sigue sin ser atendido”.

“A los funcionarios municipales, a los funcionarios provinciales, al propio ministro de Salud que reclaman por medidas que no se cumplen, volvemos a pedirles que nos dejen seguir ofreciendo el espacio que necesitan nuestros jubilados, porque son ellos la presencia principal en las instalaciones y quienes, cansados del encierro de meses y meses, preguntan cuándo podrán utilizar el parque o por qué no se nos permite habilitarlo si un profesional tan importante como el doctor Brugna, repite que “lo mejor es disfrutar del aire libre” y sabemos muy bien que la gente grande no va a la playa, busca el verde, busca un árbol, busca un lugar tranquilo donde sentarse a conversar y a preservar su estado psicológico-emocional y precisamente eso, es de lo que se nos prohibe volver a disfrutar”.

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