Qué opciones tiene Martín Guzmán para mostrarle al FMI que reducirá el déficit fiscal y lograr un pronto acuerdo

El equipo económico recibió ayer a la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) con un clima financiero bastante más calmo del que encontraron los técnicos del organismo cuando estuvieron en Buenos Aires un mes atrás. Y el ministro Martín Guzmán aprovechará este contexto para ratificar que las medidas adoptadas en las últimas semanas sirvieron y que las señales de moderación fiscal tuvieron mucho que ver en la positiva reacción del mercado.

Las discusiones del Gobierno con el staff del Fondo girarán en torno a la definición de un nuevo programa -de Facilidades Extendidas, como lo anticipó ayer el ministro- para reestructurar una deuda de USD 44.000 millones, y la cuestión fiscal estará en el centro de las discusiones. Guzmán dejó entrever en algunas reuniones que no sólo apunta a lograr un menor déficit fiscal al presupuestado este año, sino también el próximo, para cuando se proyecta un rojo de 4,5% del PBI, de acuerdo a la iniciativa de gastos y recursos enviado al Congreso.

Cerca del ministro insisten en que el objetivo es lograr ese resultado primario en 2021, pero este número será parte de la negociación con el FMI, así como también los de los próximos años. Como dijo Guzmán, el acuerdo contemplará metas plurianuales no sólo fiscales, sino también monetarias. Para los economistas, si la pandemia no le juega al Gobierno una mala pasada, aparece la vacuna y no aparecen rebrotes, será sencillo consensuar un resultado primario de 3 puntos del producto sin demasiado esfuerzo.

Si este año cerrara en 7% del PBI -los analistas hacen esta proyección en función de la evolución de la recaudación y los gastos de capital-, con sólo reducir los casi 4 puntos del PBI que representaron las erogaciones que demandó el Covid-19 ya se llegaría a ese déficit. Pero no es tan fácil pensar que el Estado podrá eliminar por completo las ayudas ofrecidas a los trabajadores y a las empresas este año, ya que los indicadores sociales se han deteriorado fuertemente y tardarán en recuperarse.

“No los veo haciendo un ajuste demasiado grande porque van a tener demasiadas presiones. Por ejemplo, ¿hasta cuánto van a poder ajustar las tarifas?”, se preguntó la economista María Castiglioni, directora de CyT Asesores Económicos, ante la consulta de Infobae. Y agregó: “Lo que nos va a salvar es la subestimación de la inflación. Van a tener más recursos nominales y van a tener la posibilidad de no ampliar tanto el gasto y mejorar el resultado primario”.

Para Ariel Barraud, del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el déficit primario de este año pasaría del 8,3% del PBI previsto en el Presupuesto a cerca de 7%. ¿Los motivos? La recaudación está creciendo más de lo previsto y estará más cerca de los 30 puntos del PBI que del 23% calculado, mientras que la ejecución de la obra pública tampoco es la estimada. Según planteó, “por el lado de ingresos, se corrigieron 6 puntos, mientras que los gastos de capital estarán más cerca de 1% del PBI que del 1,7% proyectado”, por lo que la diferencia total asciende a 1,2 puntos que llevaría al déficit de 2020 al 7% en lugar del 8,3 por ciento.

“La diferencia entre el déficit previsto para 2020 y 2021 es la pandemia, no hay otra cosa. Probablemente sea parte de la negociación con el Fondo no apurarse ahora a decir que va a haber esa baja a 3%. Se puede vender como un esfuerzo, cuando en realidad no implica un ajuste”, dijo Barraud ante la consulta de este medio.

Sin embargo, nada es tan sencillo y tan lineal. Los economistas consultados no creen que el Gobierno pueda eliminar por completo el gasto de la pandemia, menos aún en un año de elecciones. Si este supuesto fijado en el Presupuesto no puede lograrse, el ahorro podría llegar de la mano de la subestimación de la inflación y, por ende, de los ingresos. De esa manera, se licuaría el gasto. “El tema central es cómo hacer un ajuste fiscal en un año electoral. En la Argentina nunca ha sido fácil, y menos con las secuelas que vamos a tener en 2021 en materia de pobreza y desempleo. La que va a seguir haciendo la tarea probablemente sea la inflación. Es lo que luce como más probable”, consideró, por su parte, el economista Luis Secco.

A su turno, el presidente y economista jefe del IERAL, de Fundación Mediterránea, Marcelo Capello, planteó que en el escenario pesimista, si hubiese una segunda ola del coronavirus y hubiera que sumarle al presupuesto partidas para IFE o ATP en 2021, el resultado primario sería 4,5% del PBI como mínimo, mientras que en el otro extremo, en el escenario más optimista, con un sector público que privilegia las cuentas públicas y ejecuta un nivel de inversión pública en Nación y provincias similar al de 2019, y con una recaudación que resulta mayor a la estimada en el Presupuesto, el rojo primario podría ser del 2,8% del producto, “algo que estaría más acorde con lo que podría solicitar el FMI”, dijo el analista.

¿Ajuste jubilatorio?

De las erogaciones totales, el 90% es gasto corriente y 10% gasto de capital. Para el año próximo, el Gobierno prometió duplicar la obra pública. Y aunque podría ser una variable de ajuste, será difícil en año de elecciones. Con respecto al gasto corriente, las jubilaciones y pensiones representan la mitad, en tanto que otro 15% corresponden a los salarios del sector público. ¿Podría haber ajuste con la nueva fórmula de movilidad?

De acuerdo con el analista del IARAF, ya en el proyecto de Presupuesto 2021 se contemplaba un ajuste de las jubilaciones y pensiones porque se prevé que crezcan 30,5% interanual entre 2020 y 2021 cuando la inflación promedio, según la propia iniciativa, es de 37,5%. Eso llevaba a que en el proyecto de Presupuesto, el rubro Prestaciones de la Seguridad social pasara del 9,6% del PIB en 2020 al 9% en 2021, es decir, un ajuste de 0,6% del PIB. Con la nueva fórmula, dijo Barraud, este ajuste podría ser menor.

El ministro Guzmán recibió ayer a la misión del FMI que se encuentra en Buenos AiresSi se considera que la evolución proyectada según el Presupuesto para los recursos tributarios de Anses da 42%, y los salarios crecen al 33% o más, “no habría ajuste, y si es menor el crecimiento de este índice de salarios, sí habría caídas reales de las jubilaciones”, dijo el economista, considerando siempre los números del Presupuesto, es decir, una inflación promedio del 37,5%. “La fórmula sería beneficiosa si se dan los supuestos de recaudación del presupuesto, y con un RIPTE que más o menos siga la inflación. En conclusión, habría ajuste respecto de 2020, en el sentido que el gasto en Prestaciones de la seguridad social va a ser más bajo, pero el ajuste va a ser menor que el previsto inicialmente en el presupuesto original”, agregó.

De todas maneras, ello dependerá finalmente de lo que suceda el año próximo con las variables. Si la inflación fuera del 50%, también los recursos podrían subir más del 42% proyectado, por lo que dependerá de cuánto crezcan, en ese caso, los salarios.

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