A 13 años de la toma de playa de tanques por “los viejos de YPF”

Fue en el mes de noviembre de 2007 cuando, ante el incumplimiento de la ley por parte del Gobierno Nacional y luego de haber iniciado las correspondientes denuncias a través de distintos estudios jurídicos del país, la gran mayoría de los 36.000 agentes ypefianos que se quedaron en la calle en aquel entonces -quienes eran demasiado jóvenes para jubilarse pero demasiado viejos para conseguir otro trabajo- comenzaron a desandar un “vía crucis” de muchos años, de luchas y reclamos por diferentes medios, con asambleas, marchas y manifestaciones que no daban ningún resultado positivo, solo recibiendo promesas vacías de parte de los gobiernos de turno.

Así se llegó a aquel 7 de noviembre de 2007 cuando un grupo no muy numeroso de extrabajadores de YPF, de la administración de Comodoro Rivadavia, decidieron iniciar -tras largas y discutidas deliberaciones- decidieron iniciar una difícil medida de acción directa: la toma de la planta de combustibles de YPF, emplazada en el barrio General Mosconi de Comodoro, cortando el acceso e impidiendo que entrara o salieran los camiones que distribuyen combustible a gran parte de la Patagonia Sur.

Lo hicieron en soledad, con todo el temor que íntimamente sentían pero, con el convencimiento de que estaban luchando por una causa justa; por la dignidad como trabajadores de la empresa nacional más importante que había caído estrepitosamente, por una drástica decisión del Gobierno Nacional y la complicidad de algunas autoridades provinciales.

17 días de lucha

A partir de la decisión tomada y por el lapso de 17 días, con sus interminables noches, los exagentes de YPF -y muchos de sus familiares- vivieron seguramente, una de las etapas más difíciles inolvidables de sus existencias.

El viento, el frío, la lluvia, las largas jornadas prácticamente sin protección alguna -pero en la búsqueda de un acto de estricta justicia- sumado a la presión que sentían de parte de algunas autoridades políticas y de la justicia, hacían que cada momento fuera menos soportable estar allí, soportando las inclemencias del tiempo y el desgaste físico. De pronto, las circunstancias de la vida los habían transformado en “piqueteros”.

Las noticias que llegaban de los diferentes medios periodísticos, les hacían saber que cada vez escaseaba más el combustible en toda la zona y en las estaciones de servicio, las colas eran cada vez más largas con gente sumando bronca pero no hacia los hombres y mujeres en lucha.

A pesar de los contratiempos, la comunidad toda se manifestó a favor de “los viejos de YPF” por haber tomado esa “valiente medida siendo tan pocos”. Comenzaron a acercarse al lugar desde la Iglesia católica, con el obispo al frente, el padre Juan Corti, el padre Juan Scotto -que cada día oficiaba misa en una carpa cedida por el gremio camionero, que acompañaba una imagen de la Virgen del Valle, mientras que vecinos y algunos empresarios le acercaban agua, víveres o leña.

Políticos sin soluciones

La extensión de la lucha y sus consecuencias, comenzó a observarse de otra manera y también llegaron algunas autoridades; el gobernador de la provincia, algunos legisladores y hasta llegaron medios nacionales -que se sumaron a la amplia cobertura local- y en ese tiempo, hasta hubo un viaje a Buenos Aires con algunos exagentes y sus representantes legales, para participar de una audiencia en el Ministerio de Economía pero, la lucha continuó porque nunca llegó la solución definitiva al problema.

Después de 13 años de una dura lucha transformada en parte de una historia de reclamos comodorenses, los propios protagonistas recuerdan hoy a quienes siguen aportando detalles de los hechos y a otros muchos que quedaron en el camino pero no se perdieron en la memoria: Agustín Agustaci, Armando Nieva, Arnaldo Enriquez, Mercedes Castro, José Carrasco, Oscar Ávila, Honorato Reynoso, Ramón Heredia, Isaac Ayala, José Reyes, Raimundo Nieva y Pedro Chocobar, entre otros, quienes dieron una desigual lucha por el resarcimiento del 10% del paquete accionario de YPF, establecido en la Ley de Reforma del Estado 1990/1993.

Un reclamo histórico que trascendió la frontera de Comodoro Rivadavia

Fueron 17 días en los que la ciudad y la provincia estuvieron en vilo. La falta de combustible en la ciudad petrolera y localidades aledañas generó un problema de suma gravedad que tuvo impacto en distintas áreas. Finalmente, primó la cordura y los exypefianos abandonaron la playa de tanques.

Agustín Augustaci tenía 67 años en 2007. Hoy, con ocho décadas de vida y 13 años después de la toma de la playa de tanques que protagonizó junto a excompañeros de YPF, se muestra más reflexivo y reconoce que lo que hicieron en ese momento generó graves problemas para Comodoro y las ciudades de cercanía. Al margen de esto, el jubilado resalta que la lucha que emprendieron fue algo verdaderamente histórico y que valió la pena. “Tengo la satisfacción de saber que cumplimos con nuestro deber”, reflexiona.

En diálogo con Crónica, Augustaci, uno de los tantos exagentes ypefianos que en la década de los noventa fue desvinculado de YPF debido a su privatización, recordó la toma de la playa de tanques de 2007, algo que se decidió en su propia casa. Tiempo después de haber sido desvinculados, los exypefianos descubrieron que les correspondía un porcentaje de las acciones que se habían vendido en lo que fue la privatización de la firma estatal durante la presidencia de Carlos Saúl Menem. Fueron conocidas como acciones clase “C” y la parte que les correspondía era un diez por ciento.

El comienzo de las gestiones para saldar la deuda

“En 1991, prácticamente no quedaba ninguno de nosotros. En el año 2004, el presidente Néstor Kirchner visitó Comodoro y nosotros le entregamos un petitorio en mano. En la década de los noventa, cuando Carlos Menem era presidente y el ministro de Economía era Domingo Cavallo, YPF se privatizó y pasó a ser Repsol YPF, con capitales españoles. Pasado un tiempo muy largo, se comprobó que a nosotros nos correspondía el diez por ciento de esas acciones vendidas en su momento. En su momento no supimos qué habían hecho con las acciones.

En Capital Federal, algunos estudios jurídicos se enteraron de esto y empezaron a hacer los trámites pertinentes como para que la Nación se hiciera cargo de la deuda que tenían con los ypefianos”, recordó Agustín Augustaci al comienzo de la entrevista con este diario.
El tiempo pasó y en Comodoro Rivadavia también empezaron a hacerse gestiones para que la deuda con los exypefianos fuera saldada.

“No eran demasiados estudios, a lo sumo tres. Viajaron a Buenos Aires para empaparse en el tema. Cuando regresaron a Comodoro, cada uno de nosotros empezó a interiorizarse en qué tenía que hacer para reclamar la deuda.

Queríamos recuperar algo de lo que nos habían robado. Uno a uno, fuimos tomando la determinación para ver qué estudio nos iba a representar.

En el orden local, gracias a Dios se cumplió con lo que se debía, con mucha menos plata, pero en definitiva, el dinero llegó. Recuperamos en parte la dignidad que nos habían robado”, planteó el entrevistado.
Sin embargo, el pago de la deuda se concretó varios años después de 2007, el año en que los exagentes de YPF decidieron llevar su reclamo más allá con una medida bastante drástica, que consistió en tomar la playa de tanques de Kilómetro 3 para hacer visible el reclamo.

Fueron más de quince días que se vivieron con suma tensión. Por un lado, la comunidad respaldaba a los extrabajadores de la firma estatal, pero por el otro asomaban los problemas que empezaban a afectar a Comodoro y las ciudades aledañas. El combustible comenzaba a escasear y la paciencia se agotaba.

“La satisfacción de haber cumplido con nuestra misión, eso es lo que rescato”

En noviembre de 2007, los exypefianos que reclamaban una deuda histórica al gobierno nacional se hartaron de la larga espera y de la falta de respuestas. En Comodoro Rivadavia, la ciudad más importante de Chubut, se decidió tomar la playa de tanques para reclamar por avances en los juicios al gobierno y el pago definitivo de la deuda. A las seis de la mañana del miércoles 7 de noviembre, los exagentes de YPF se concentraron en Kilómetro 3 y tomaron la playa de tanques.

“Fue una lucha muy larga, durísima, nos costó años y años. Nosotros viajábamos a Rawson, a Capital Federal, al Senado de la Nación, a cualquier lugar en donde hubiera algún gobernante con poder de decisión. De tanto recibir golpes de puerta, rechazos y promesas que nunca se cumplían, nos hartamos. Nos metían una ley, un decreto, cualquier cosa para no pagarnos lo que nos habían robado, cualquier pretexto era bueno para desprenderse de nosotros y nuestro reclamo.

Llegó un momento en el que era tanta la bronca que decidimos tomar la playa de tanques, no teníamos ninguna respuesta concreta ni definitiva. Tomamos la determinación de ir a la playa de combustibles y no dejar entrar ni salir a ningún camión. Éramos un grupo pequeño, de no más de doce o catorce ypefianos”, recordó Agustín Augustaci sobre la toma de la playa de tanques que protagonizaron en noviembre del año 2007.

“Le causamos un gran daño a Comodoro”

Algo crítico y sincerándose a más no poder, Augustaci reconoció que al haber tomado la playa de tanques, él y sus compañeros le generaron un grave percance a Comodoro Rivadavia y las ciudades aledañas. Y es que quizá sin quererlo, los exypefianos sentaron un precedente para lo que fueron futuros reclamos en la ciudad más grande de la provincia.

Durante los últimos años, fueron varios los grupos de manifestantes que decidieron tomar la playa de combustibles para reclamar por algo en particular. El problema más común cuando sucede esto es la falta de combustible, que empieza a ser algo visible con el transcurrir de los días.

“No estábamos preparados para algo así, para nada. Le causamos un gran daño a Comodoro y a los pueblos de los alrededores. Fueron diecisiete días en los que no nos movimos de ahí y las consecuencias de esto las pagó la población, obviamente. Lo positivo fue que se llegó a un acuerdo en el cual Provincia se hizo cargo del cuarenta por ciento de lo que se nos adeudaba.

A través de Nación, Provincia se hizo cargo de ese cuarenta por ciento y nosotros cuando recibíamos el resto debíamos devolver ese cuarenta, porque así estaba escrito. Sin ninguna duda, esto fue algo histórico, uno ahora recapacita y recién cuando pasa tanto tiempo se da cuenta de lo que significó”.

Augustaci contó que, durante el quinto día de la toma, se encontraron con una desagradable sorpresa. Apareció el GEOP y la Policía de la Provincia en la playa de tanques. Tenían la orden de desalojarlos del lugar. “Todo el lugar estaba rodeado de policías.

Gracias a Dios primó la cordura de los jefes policiales, también de los jueces federales, hablo del doctor Porras Hernández y de la doctora Eva Parcio. También estaba la Comisaría de la Mujer, porque nosotros estábamos acompañados por nuestras familias. Todos tuvieron buena predisposición, dentro de las obligaciones de cada uno, trataron de cumplir lo mejor posible para con nosotros y pudimos sobrellevar los sinsabores”, rememoró el exypefiano.

“Nosotros éramos la cara visible del reclamo”

Para concluir la entrevista con este diario, Agustín Augustaci brindó una reflexión final sobre el hecho histórico que protagonizó junto a sus compañeros ypefianos en 2007.

“Tengo la satisfacción de saber que cumplimos con nuestro deber. Nosotros éramos la cara visible del reclamo, en Comodoro los ypefianos eran alrededor de 1.200, 1.300. Tuvimos una responsabilidad tremenda. Lo lindo es que ahora podemos salir a la calle y mirarnos los unos a los otros, sabiendo que cumplimos con nuestra misión, eso es algo que te reconforta.

Te dan ganas de seguir viviendo a pesar de todos los sinsabores que pasamos. El tiempo es testigo, es tirano, si en ese momento hubiéramos mentido con lo que pasaba, hoy estaríamos pagando eso. Yo siempre tuve la frente bien alta y hablé con sinceridad a mis compañeros.

Con la verdad siempre se llega a buen puerto. El agradecimiento a nuestras familias es eterno, nunca nos dejaron solos, sufrieron igual que nosotros. La satisfacción de haber cumplido con nuestra misión, eso es lo que yo rescato”, concluyó.

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