Se cumplen 50 años de la hazaña de Lola-León en Río Gallegos

Enrique Lola y Eduardo “Chacho” León, fueron protagonistas en Río Gallegos.

El equipo comodorense se adjudicaba el triunfo en la primera edición de las 24 Horas de Río Gallegos hecha el 7 y 8 de noviembre de 1970. Con el pasar de los años queda el recuerdo imborrable en aquellos que fueron protagonistas y forman parte de la historia del automovilismo patagónico.
Seis interminables minutos transcurrieron desde que recibiera la bandera a cuadros su más enconado rival, el Renault Gordini del equipo riogalleguense de Tresguerres-Earsman y apareciera el otro Gordini, con el joven piloto y su brazo izquierdo en alto, número 24 en sus laterales, el Renault de los comodorenses Enrique Lola y Eduardo “Chacho” León. Si bien tenían una vuelta de ventaja, debían esperar el banderazo final para comenzar con los festejos del pequeño grupo que los acompañó en aquella aventura.

Un día de carrera en un circuito de ripio y con solo unos pocos metros sobre el asfalto de la ruta nacional número 3 sirvieron como escenario para una disputa que ha quedado en la memoria de todos los entusiastas del automovilismo patagónicos. Fueron 2.412 kilómetros los que recorrieron en 107 vueltas a una velocidad promedio de 100,2 kms/h para el coche con motor de 850 cms3.

Enrique Lola a bordo del Gordini Nº 24, que marcó un hito en el automovilismo regional.

Esa velocidad habla a las claras que no tuvieron casi tiempo de especular, si bien dominaron gran parte del desarrollo de la carrera desde la posición de privilegio, sabían que, por ejemplo, romper un neumático en una vuelta de 22,5 kms podía hacerlos retroceder en el clasificador. Sin casi piezas de recambio, cuidar el coche a ese ritmo supuso un trabajo casi perfecto porque no debieron solucionar ningún inconveniente mecánico en esa tremenda exigencia.

Ir y volver andando son parte de los recuerdos que atesoran los protagonistas. La preparación del auto en el taller de “Chacho” León, superar la exhaustiva revisión técnica una vez terminada la prueba, volver a armar ese mismo motor para emprender el regreso, soportar estoicamente las 24 horas sin ninguna comodidad en el box, aprender sobre la marcha como era el comportamiento del auto en cuanto al consumo de combustible, hacer publicidades en diarios locales luego del triunfo, son recuerdos que florecen en la memoria de los dos pilotos que, cincuenta años atrás, grababan a fuego su nombre en una de las pruebas más duras de todas las hechas en la Patagonia.

Por un momento, ubiquémonos en el año 1970, con ripio desde Comodoro hasta Gallegos, sin ninguna forma de comunicación con los que quedaron esperando en la capital petrolera, nos hace tomar dimensión de la tremenda aventura que emprendían un grupo de jóvenes.

Finalizada la cuarentena, se re-editarán las 24 horas de Río Gallegos pero adecuadas a autos de calle en un desafío que encararon Gastón Carletti y Mario Lurbé, a velocidades moderadas y dentro del autódromo José Muñiz de Río Gallegos. Con las comodidades de la actualidad, será un buen momento para homenajear a los pioneros.

Seis minutos. Veinticuatro horas. Cincuenta años. Números que hacen pensar en la incomparable hazaña de este pequeño grupo de entusiastas encabezados por el binomio Lola-León.

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