Como no tenía espacio en el patio, armó una huerta en el techo de su vivienda

A pesar de su edad, Carlos Ventura, quien se encuentra próximo a cumplir 67 años, nunca se rindió y con el conocimiento adquirido a lo largo de los años logró convertir el techo de su vivienda, ubicada en el barrio Roca, en una surtida huerta, donde se puede encontrar rúcula, lechuga, cilantro, cebollita de verdeo, acelga, frutilla y mentas, entre otras variedades.

El propio Ventura, en diálogo con Crónica comentó que “desde siempre me gustó la tierra, soy nacido y criado en el campo, de familia portuguesa, que fueron quienes iniciaron el tema de las quintas en Comodoro Rivadavia.

Éramos más de 30 quintas que lamentablemente ya desaparecieron todas y estuvieron años sin trabajarse. En una de esas quintas hice mis primeras herramientas y adquirí los conocimientos hasta el año 78 que tuvimos que dejar las tierras porque Petroquímica nos sacó del lugar donde estábamos”.

En este sentido, sostuvo que “hoy en día me dedico a esto porque me gusta y lo hago para mí, con el objetivo de tener cosas frescas para el consumo propio. Al no contar con un gran patio decidí hacerlo en el techo, porque si tuviera tierra lo haría allí.

Si fuera más grande lógicamente lo hubiera hecho y no es algo muy costoso de hacer, pero lleva tiempo de dedicación porque las plantas se apestan. Yo uso un potásico pulverizado y eso elimina el piojito, el pulgón y lo que me está costando es la babosa debajo de la tierra, pero de a poco las voy terminando”.

 

Sol gran parte del día

Por otro lado, Ventura destacó que por la ubicación de su vivienda cuenta con rayos de sol gran parte del día. “Las plantas no requieren todo el día sol y trato de ubicar las plantas estratégicamente entre las que necesitan sol y las que no.

Además no precisa mucha cantidad de agua, hay que ser constante, pero no en cantidad o inundar, ya que la cantidad de tierra que tienen las macetas son de 17 o 18 centímetros de altura”.

Compost casero

Al mismo tiempo, puntualizó que además produce su propio compost, elemento que sirve como abono natural para las plantas, ya que es un elemento muy rico en nutrientes y ayuda a que la tierra se airee mejor y mantenga la humedad. “Lo hacemos con el desperdicio de la casa (cáscaras de papas, zanahorias, zapallos, entre otros), dentro de unos tambores, que luego se convierten en fertilizantes y eso se distribuye en las nuevas tierras.

Este tipo de huertas es una manera de generar alimentos propios y además tengo berros de agua, algo que no se da prácticamente en ningún lado y lo encontramos solo en los arroyos. Yo le produzco una determinada humedad para que se genere el berro dentro del invernadero, algo que descubrí con los años de trabajar en esto”.

Iniciativa para imitar

Por último, Ventura dijo que la iniciativa de la huerta puede llegar a ser una actividad a imitar y que los jóvenes se dediquen a trabajar la tierra. “Puede servir como un emprendimiento propio.

Cualquiera lo puede hacer y lo único que debe adquirir son conocimientos de lo que está haciendo y distribuir el peso de las plantas en los lugares donde hay firmeza” sugirió el experimentado huertero.

La Saladita

Ventura no se dedica a la venta al público de su producción, no tiene una verdulería, pero comentó a Crónica que de vez en cuando va a La Saladita a vender lo que no llega a consumir.

 

El próximo fin de semana vuelve la actividad en la feria popular del barrio San Martín y la cita casi obligada será tratar de ubicarlo para así disfrutar de verduras frescas hechas en casa.

 

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