Marianela Solís, es comodorense pero vive en La Plata. Viajó a estudiar y allí se quedó por más de diez años pero nunca perdió su lazo con la ciudad. Sus producciones arraigan en los colores del cielo patagónico, las texturas de rocas y sus formas, en la naturaleza.

Cuando inició la pandemia regresó para estar junto a sus padres y estar cerca por cualquier cosa. Cambió el ritmo pero el tiempo no se detuvo para Mayi, como le dicen desde siempre. La pausa obligada sirvió para revisar, pensar, poner foco y organizarse. Así relanzó su marca Mayi con producciones personalísimas.

Entre telas e hilos

“El arte pulsaba en mí desde siempre, pero no lo veía como una profesión” confiesa recordando cómo comenzó a buscar su Norte. Nadie en su familia tenía profesiones vinculadas al arte, lo que la impulsó a construir su propia senda. “Empecé a encontrar un camino en la Escuela Nº 610 con las clases de corte y confección que tomé durante dos años”. Este transitar despertó en ella la curiosidad de seguir en el redescubriendo y descubriéndose entre telas e hilos.

El camino la llevó hasta La Plata donde llegó a estudiar Diseño y Confección de Indumentaria, “una carrera nueva, inesperada” describe. “Me apasionó, la terminé y comencé a profundizar en otros aspectos”. Luego trabajó con ilustraciones infantiles y para seguir formándose estudió ilustración editorial. Comenzó a armar un blog para mostrar sus trabajos y creó su marca Lulu´s Little Book y a corporizar su ilustraciones. En las ferias, con el contacto con la gente que se acercaba a conocer su trabajo, fue nutriéndose de los comentarios, buscando las respuestas no solo a las preguntas de los clientes, sino también a las propias. A medida que avanzaba iba floreciendo esa primera pulsión en sus propias obras. En 2016 participó de la feria nacional Puro Diseño. Un consejo que le dio una curadora le quedó grabado y definió un rumbo: mirar lo nuestro. “El concepto avanzó en mí, es muy rico y poderoso. Hablar desde lo regional, del Sur, de lo contemporáneo”.

 

Mayi, más Mayi Su universo intereses y producciones crecía, alborotado e impulsado por su gran creatividad. La pandemia también trajo tiempo para reflexionar y Mayi -que ya venía trabajando en su nueva marca, un sello más propio que lleve su nombre- decidió comenzar a poner un poco de orden a sus múltiples intereses y producciones. “Definir y depurar”, dice sintetizando la tarea. “Lo que muestro es un surtido de objetos de edición limitada, unidos por el lenguaje visual, el arte, lo textil”. “En Comodoro continúo cosiendo, desarrollando líneas de productos pensando en el color, contenido y composición que elaboro para exponer. También en papelería, libretas, cuadernos, postales, stickers, señaladores de peces, collages… Me gusta el diseño que te permite la serie, me gusta el diseño personalizado. También producir desde el lugar de la responsabilidad, trabajo con descartes que no se pueden reutilizar, telas que adquiero, prendas en desuso”. Ahora mudó toda su producción a Instagram, su nueva vidriera, y a la Feria Hacé Clic que, en este panorama recortado que ofrece la pandemia, reemplazó de momento a las de carne y hueso.

Comentar
- Publicidad -