Mitos sobre la tartamudez

Nos referimos otro octubre más a este tema: la tartamudez. En esta ocasión para abordar y/o desterrar varios mitos que giran alrededor de ella. Es tan particular la forma de hablar de las personas con disfluencia sumado a la falta de información , que hay muchos y no solo de la familia involucrada, sino de la sociedad.

Las personas que tartamudean no son tan inteligentes: falso.Suele confundir a los demás que una persona que no puede expresar sus ideas o formulaciones , tiene de base una dificultad cognitiva. No es asi, la persona sabe perfectamente lo que quiere decir, no tiene nada que pensar mejor, sabe cuales son las palabras, arma mentalmente correctamente la frase pero a la hora de producir, aparecen bloqueos.

La tartamudez tiene origen psicológico: falso. Cuando hablamos tiene mucho que ver como nos sentimos, como estamos anímicamente, eso puede repercutir en el habla. Pero no es correcto relacionar ansiedad o nervios con tartamudez. Si es cierto que quien tartamudea puede verla incrementada en situaciones estresantes o hablando con alguien de autoridad pero no es el origen de su dificultad. Pasa también que los padres nos cuentan como después de un suceso importante (nacimiento de un hermanito, mudanza, etc) se hizo evidente la tartamudez. Si, estos se consideran disparadores pero no son la causa. Luego se suele trabajar en conjunto con psicología pero para tratar posibles consecuencias de convivir con la tartamudez (sentimientos negativos, aislamiento, frustración, baja autoestima etc)

La tartamudez puede ser aprendida / imitada: falso. Como es totalmente involuntaria, no puede ser aprendida ni tampoco imitada, si encontramos casos entre hermanos o primos por ejemplo, nos apoyamos en la base genética pero no es por imitación. Disfluente es quien puede y no quien quiere.

Hay una tartamudez fisiológica: falso. Es frecuente que existan disfluencias en los niños durante el desarrollo de su lenguaje pero no es normal que todos los niños atraviesen un periodo de tartamudez. Quien lo hace, es un niño con riesgo a tartamudear. Hay caracteristicas que un especialista sabra diferenciar y determinar si son errores normales de un proceso en pleno aprendizaje o son signos de alarma.

Algunos pacientes tartamudean para llamar la atención: falso. Quien se traba no está cómodo ni le resulta placentero y principalmente no es voluntario. De modo que sería insostenible hacerlo con este fin.

Es una cuestión de voluntad: falso. Nuevamente realzamos el término involuntario. La persona pierde el control motor del habla por lo que le encantaría que dependiera solo de poner un poco de voluntad. No lo elige, el bloqueo aparece repentinamente y no se trata de “concentrarse o proponérselo” para anularlo. Si será importante, la fuerza de voluntad, para alcanzar objetivos terapéuticos acordados.

Es por culpa de los padres: falso. La disfluencia tiene un origen genético y neurobiológico. No es culpa de los padres. Pero es cierto que también se suma como tercer causa, el ambiente social y comunicativo del niño. Ciertas conductas pueden favorecer el desarrollo o mantenimiento de la misma. Por eso el trabajo con la familia es aun mas importante que el realizado con el niño en el consultorio.

Hay que esperar: falso. Nunca esperar es el consejo. Ante el primer signo de alarma (incomodidad, fuerza, movimientos parasitos, negación a seguir hablando, repeticiones que superan las 5-6 veces) más la recolección de factores de riesgo (tartamudez en la familia, inicio tardío del lenguaje, contexto comunicativo con mucho stress o muy elevado) hay que derivar cuanto antes. Quien debe evaluar a este niño es una fonoaudiologa que haya recibido la especializacion en Disfluencias

Derribar estos mitos, ayuda a la persona disfluente porque se encuentra con interlocutores informados que podrán conversar con más naturalidad y sabiendo dar el tiempo que esta persona necesita. Todos tenemos derecho a ser escuchados, sea como sea nuestra manera de hablar.

Lic. María Eugenia Fernández. Fonoaudióloga. M.N. 5813 – M.P. 106
Comentar
- Publicidad -