Construyeron su propio avión y ahora su sueño comenzó a tomar vuelo

A fines de 2012 y principio de 2013, Guillermo Casamayú y Juan Martín Escobar, dos jóvenes de Rada Tilly, comenzaron con el proyecto de fabricar e inventar su propio avión denominado “Correcaminos”. Días atrás recibieron la certificación de la Administración de Aviación Civil (ANAC) y su sueño comenzó a tomar vuelo.

Escobar en diálogo con Crónica recordó como inició este sueño que finalmente fue desarrollado en el Aeroclub de Comodoro Rivadavia. “Es un proyecto que se inició a finales de 2012 y principio de 2013, junto a Guillermo Casamayú, compañero y amigo desde hace años, y la idea era construir un avión experimental para volar por la Patagonia, recorrer un poco Argentina y tal vez alguna parte de América y del mundo” expresó.

Agregó que “comenzamos motivados por viajeros de distintas partes, unos franceses que usaban un avión experimental y anfibio, que venían dando la segunda vuelta al mundo cuando nosotros los conocimos y usaban el avión como método para apoyo a la ciencia. Tienen una página web y se dedicaban a dar charlas en distintos lugares de lo que ellos iban viendo y registrando”.

Además, manifestó que “después otra persona que nos motivó es un español que dio la vuelta al mundo en un avión muy parecido al nuestro por los polos y registrando la contaminación atmosférica, para hacer un estudio para una universidad de España. Eso nos incentivó a que el proyecto sea cada vez más grande”.

Por otro lado, Escobar explicó que “inicialmente queríamos ir de menor a mayor y no nos gustaba hablar cuando el avión todavía no había hecho su primer vuelo porque era toda una incertidumbre, pero ahora que ya sabemos que vuela y que lo hace muy bien, queríamos compartirlo con todos los seres queridos”.

Correcaminos

En otro orden Escobar explicó por qué el proyecto fue bautizado como Correcaminos. “Lo bautizamos así porque es un avión rápido, astuto y que nunca lo agarra el coyote, un poco basado en el dibujo que todos conocemos, pero también nos identificamos con la fauna autóctona nuestra que podría ser un ñandú y demás” señaló.

La parte más linda de todas

Asimismo, detalló que “ahora viene la parte más linda de todas y en realidad lo que mejor sabemos hacer es volar, más que construir aviones. Yo soy piloto, me dedico a aviación en línea aérea, así que ya pasamos la barrera de la construcción y vamos a empezar a volar. La idea era ir desde la Patagonia hasta Alaska, transmitiendo valores o aportando algo a la comunidad en general a través del avión que creo que es algo vistoso sobre todo para los más jóvenes, y teníamos pensado arrancar este año pero por toda la situación que hay a nivel mundial por el Covid-19 no va a ser posible, y el año que viene la veo difícil, pero lo usaremos ahora para pasear por Argentina”.

Certificación de la ANAC

El piloto resaltó que ya recibieron la certificación de la Administración de Aviación Civil (ANAC). “El avión ya está habilitado para volar y seguir haciendo pruebas de vuelos. Es el primer ejemplar de esta performance que se construye en Comodoro Rivadavia” dijo.

Agradecimientos a colaboradores

Por último, Escobar agradeció a todos sus colaboradores. “Quería agradecerle al Aeroclub que nos brindó el espacio para poder construir este avión, a Gerardo Pereiro por las facilidades, las herramientas y la paciencia en estos casi siete años y a todos nuestros amigos y familiares”, concluyó.

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