¿Qué pasó con el puestero Cayuñán en la estancia Los Manantiales desaparecido hace tres meses?

Alejandro Cayuñán, puestero de Los Manantiales que se halla desaparecido desde hace tres meses.

Alejandro Cayuñán tenía 59 años y era el mayor de cinco hermanos nacidos y criados en la zona de Cushamen. Era esquilador y puestero desde hace 14 años de la estancia Los Manantiales, que se encuentra a 55 kilómetros al norte de esta ciudad y que horas atrás sus campos sufrieran un dantesco incendio que el viento noreste lo hizo apagarse al llegar a la costa.

En realidad el “puesto” donde vivía Alejandro era una edificación muy precaria. Todo parece indicar que Cayuñán fue víctima de algo muy cruento y que sus restos habrían sido calcinados. El caso es materia de investigación por parte del Ministerio Público Fiscal de Comodoro Rivadavia y Lepoldo, uno de los hermanos de la presunta víctima, está buscando respuestas.

¿Qué pasó con el puestero Cayuñán?

Según cuenta su hermano Lepoldo, Alejandro Cayuñán está desaparecido desde el sábado 11 de julio cuando lo vieron por última vez y a lo lejos. “Según el encargado Rubén Alonso, el sábado 25 de ese mismo mes de julio tenía que ir a la estancia ya que había carneada, pero no fue. Lo esperaron durante los días siguientes, domingo y lunes, pero ante su ausencia, el martes 28 el Sr. Alonso se dirigió al puesto para saber por qué mi hermano se había ausentado tanto tiempo; lo encontró totalmente quemado al puesto y ningún resto del cuerpo o lo que quedara de mi hermano”.

Chapas y pozo ciego, el baño que utilizaba el puestero Alejandro Cayuñán.

Esa misma tarde Alonso alertó a la Policía y desde la Policía Montada se dirigieron al lugar y realizaron una primera inspección ocular. Al día siguiente, el miércoles 29 de julio, se presentaron peritos de la Policía Científica de la Unidad Regional Comodoro Rivadavia.

“Según me contaron, en el lugar encontraron lo que sería un diente y lo que sería un pedazo de costilla que serían humanos” cuenta Lepoldo.

Un detalle que seguramente no pasó desapercibido para los peritos policiales fue que en el lugar del incendio se encontraban los dos perros, sus caballos y el recado que acompañaban siempre al esquilador Alejandro Cayuñán, lo que deja entrever que el hombre nunca se fue del modesto puesto en que vivía. En sus alrededores tenía una especie de tapera con chapas un tanto aflojadas y un pozo ciego que tenía como baño, y también la caballeriza donde guardaba a sus equinos.

“Hace un tiempo estoy pidiendo un turno en Fiscalía para hablar con el fiscal que lleva el caso adelante; no sé si tienen más información y no me la quieren decir. Me encuentro desorientado y necesito respuestas” dice un acongojado Lepoldo que se imagina el peor de los finales para su hermano y tiene la necesidad de saber los porqué.

Según le contaron, Alejandro era un hombre dócil y de pocas palabras, pero muy responsable en sus labores.

Así quedó el puesto de la estancia que fue afectado por un incendio. Luego, Policía Científica habría hallado algunas piezas óseas y se investiga la cuestión.

“Según me contó mi hermano menor, había tenido tiempo atrás problemas con otro puestero vecino; Alejandro decía que ese puestero le robaba animales; le informó al encargado de la estancia sobre ese problema, pero parece que no le había dado mucha importancia. Cuando yo fui le pregunté al encargado qué había pasado con eso y me dijo que había asentado la denuncia en la policía Montada, medio que se incomodó cuando le hice ese comentario” refería Leopoldo Cayuñán a este diario, agregando que tanto él como allá en su querido Cushamen hay otros familiares y amigos que esperan respuestas. “Esto es todo muy misterioso, pero quiero saber qué hicieron con mi hermano” culminó.

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