Hugo Ruíz, el Chef del Rock

Cocinó para Molotov, Divididos, La Beriso, Manu Chao, La Vela Puerca, Sepultura, La Renga, Tarja Turunen y más, muchísimos más. Cocinó para las giras patagónicas de las bandas y solistas más destacados del país y América Latina. También es bajista, motoquero y tatuador. Emprendedor detrás de “Delicias Caseras” y un ciclo por Facebook Live que combina gastronomía y músicos locales.

 

Por Flor Nieto / Fotos: Carlos Guenchur

 

Es miércoles y Hugo prepara los últimos detalles para “Cocina con identidad” un ciclo por Facebook Live que une gastronomía y música. Muchos conocen a Hugo Ruíz por su emprendimiento, el servicio de catering “Delicias Caseras”. La mayoría, lo conocemos como el Chef del Rock. Cocinó para Molotov, Divididos, La Beriso, Manu Chao, Abel Pintos, La Vela Puerca, Sepultura, La Renga, Tarja Turunen y muchos, muchísimos más. Mejor que lo cuente él. Con ustedes, el Chef del Rock.

-¿Cuál es el primer recuerdo que tenés de la cocina?

-Me preguntaron: “¿Sabés pelar papas?” dije que no y me dieron dos bolsas de papas y dos bolsas de cebollas. Ahí aprendí bastante bien -risas-. Empecé a trabajar en la Fuerza Aérea en 1995 y me llamó la atención la cocina y ahí me quedé, hice mi carrera, estudié afuera y demás. Pero ahí fue mi primera gran experiencia. Antes nunca había cocinado, era el niño mimado -risas-. La verdad es que soy militar retirado pero nunca me gustó. Trabajé para la Fuerza Aérea muchos años y el sistema no me gustaba, me gustaba la cocina. Siempre me especialicé, estudié, tenía esas oportunidades lindas. Yo arranqué de abajo y empecé a crecer hasta cocinarle a los jefes, a los pilotos. Ellos me llevaban para todos lados y por eso estudié en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, hice muchas cosas. Fui a Ushuaia, al Glaciar Perito Moreno como anécdota. Fui a las 10 de la mañana y a las 5 de la tarde estaba acá, fui a sacar una sola foto y volví -risas-. Son anécdotas lindas que me quedaron, hay mucha gente muy buena en la Fuerza Aérea. No es que meta a todos en la misma bolsa pero el sistema nunca me gustó.

-Te dicen el Chef del Rock ¿Cuál es la historia del Chef del Rock?

-El Chef del Rock en realidad fue una casualidad porque yo tengo un prócer, mi maestro y mi amigo de alma, Federico Schneider, que ahora es el jefe ejecutivo del Rayentray. Yo soy muy rockero, soy músico, soy bajista. Aparte soy tatuador y motoquero. En el alma soy todas esas cosas. Es toda una mezcla que va agarrada de la mano. Fede Schneider hacía los caterings de CDM Producciones. Un día me dice: “Che Hugo, toca Divididos ¿Querés venir?”. Yo soy muy fanático de Diego Arnedo, el baijsta. Ellos ese día hicieron prueba de sonido de seis horas. Vos imaginate, yo estaba en el paraíso. A mí no me importaba quedarme 20 mil horas porque soy muy fana, disfruto la música. Fue un desafío cocinarle a mis artistas favoritos. En ese momento me puse serio, es laboral. Ellos se enteraron ya pasado el tiempo, porque ahora tenemos confianza. Ya le cociné 5 veces a Divididos. Acá, en Gallegos, me habían contratado para Ushuaia. Yo empecé con ellos, Fede Schneider me llevó como ayudante. Él me enseñó. Estuvimos los dos juntos.  Ahí no existían categorías. Éramos mozos, cocineros, limpiadores, todo. En eventos especiales se maneja así. El primer evento que él me llevó fue el de Divididos y el segundo fue el del Pato Fontanet que vino con Don Osvaldo. Yo conozco a los artistas como personas, es muy interesante. Ése fue el segundo y el tercero, que pasa esto y lo salteo, me toca La Renga. Él justo había abierto una casa de picadas, de fiambres y me dice: “Uh, yo no puedo pero ¿Te animás a hacerlo vos? Te tengo confianza así que lo dejo en tus manos”. Me presentó a los de CDM que ya los conocía porque había estado trabajando antes y La Renga fue mi primer evento oficial. Ellos son 40 personas, no son las 5 que tocan. Fue muy anecdótico, ellos vinieron 3 días acá. Un día conmigo encerrados. Me pidieron una comida bien potente. Les hice guiso de lentejas con pan casero. Con eso fuimos amigos toda la vida, hasta el día de hoy. Los artistas son personas normales igual que nosotros. Ahí arranqué con CDM oficialmente como catering exclusivo porque siempre me llaman para los artistas más importantes. Después tenés obras o artistas chicos que no requieren muchas cosas así que ahí no soy solicitado. Pero los más grandes, los más importantes siempre me llevan.

Manu en la Patagonia: “Manu Chao y abro un paréntesis porque Manu Chao es el artista más groso que hay y más humilde que hay”, dice Hugo.

-Cocinaste para Molotov, Divididos, La Beriso, Manu Chao, La Vela Puerca, Sepultura, La Renga, Tarja Turunen y más ¿Cómo es cocinar para las bandas más importantes del país y América Latina?

-A mí CDM producciones me abrió las puertas. Yo arranqué con Divididos, Don Osvaldo, estamos hablando de CDM producciones, La Renga, Sepultura, La Vela Puerca, Tarja Turunen que es la de Nightwish, Lisandro Aristimuño, Manu Chao y abro un paréntesis porque Manu Chao es el artista más groso que hay y más humilde que hay, para mí fue un placer más grande haberle cocinado a él. Después tuve a Joe Lee Turner con Giardino, Rata Blanca, Ciro y los Persas, los Gardelitos, Jairo y Baglietto, te digo porque los tengo anotados acá porque sino me olvido -risas-. Raly Barrionuevo, a La 25 y le hice también a una obra con Facundo Arana y Araceli González. Ellos me abrieron todas las puertas y yo la verdad que a CDM le debo todo. Siempre les agradezco de corazón porque siempre confiaron ciegamente en mi producto. Igual esto tiene un esfuerzo mío atrás, más allá de que me abrieran las puertas, es mi responsabilidad. Ya hace 6 años que estoy trabajando con ellos. En ese lapso abrí un panorama con Arriba el Telón que me contrató para Abel Pintos que también lo trajo CDM. No Te Va Gustar, Apocalyptica, La Beriso me llevaron a una gira como artista. De gira como artista porque no me dejaron ir en mi camioneta, tuve que volver con ellos después. Eso también fue anecdótico. Molotov que también es una banda impresionante, una onda Manu Chao de la parte humana. Son muy respetuosos, muy humanos, ayudan mucho a la gente. Yo lo vi personalmente. Después tuve a Axel con Arriba el Telón y Agarrate Catalina. Arriba el Telón fue otro que me abrió las puertas. Obviamente supongo que será por las referencias y eso. Después Fusión Sur me contrató Dividido para Río Gallegos  y justo me tocó lo que no me gusta mucho: la cumbia. Me tocó cocinar para El Polaco y para Rodrigo Tapari. Me lo tomé como un trabajo. Vos me decís: “¿Te gusta la música?” y no, pero es un trabajo. Tapari es una excelente persona y El Polaco igual. No me gusta su música nada más. Igual disfruté, ellos se mataban de risa.

-¿Cuál es el mayor desafío de ser el chef del tour?

-Si vamos a hablar de catering, yo estuve en Olavarría haciendo unas comidas para una productora. No puedo dar mucho detalle. No es que me contrataron sino que me llevaron y fue una experiencia porque yo soy muy fanático del Indio Solari. Fue en Olavarría, cuando tocó el. No puedo dar mucho más detalle pero fue uno de los más difíciles por el nerviosismo que tenía. Tengo tres tatuajes del Indio Solari. Eso me puso una presión muy fuerte, más que Divididos, yo soy muy fanático de Arnedo porque soy bajista. Verlo ahí, estar con él y charlar, también me puso nervioso.

La parte profesional gastronómica que más presión me puso creo que fue Molotov, porque era algo sencillo pero tuve que hacer tacos. Vos decís: “¿Tacos?”, pero hay que hacerles tacos a unos mexicanos -risas-. Eso preocupó pero yo hice tacos como se hacen, e hice ‘mis tacos’. ¿Cuáles fueron los que más comieron? Los míos y eso estuvo re bueno igual. Yo tengo una pasión por la cocina, hace 25 años que estoy en la cocina y que opten por lo mío me dio un orgullo personal. Otra igual que me pasó fue estar muy jugado con los tiempos con Manu Chao en Puerto Madryn. Armé una cocina al lado del escenario y cuando ellos hacen los parates, que descansan 5 minutos, Manu Chao viene y se saca una foto conmigo. Eso es grosso porque yo ya me había sacado una foto con él pero él pidió sacarse una foto conmigo. Eso para mí fue glorioso, cocinar al costado y venían y estaban conmigo. Yo ese día creo que hice salmón en un disco. Encima Manu Chao es una persona muy humilde e invita a 40 espectadores. Yo tenía una sola cocina,Juan Pablo Lucero me dió una mano. Sin cobrarme nada, lo hizo de onda porque también era fanático, me enteré ese día. Me abrió las puertas, me dio una mano y me ayudó con la cocina. Ahí no había gas natural así que había que usar garrafa y cambiar los piquitos. Cuando prendía fuego se me apagaba así que estuve cocinando con una hornalla. Eso me tuvo medio enquilombado pero salió perfecto, todos me ayudaron. Eso fue anecdótico porque yo tengo que solucionar esos temas ahí en el momento. Y contando con el productor porque el salmón es una comida complicada. Ellos me decían “Hugo, faltan 10 minutos, faltan 5, faltan dos temas” y así nos íbamos coordinando para cocinar los mariscos y que queden bien.

-Después de tantos shows y tantas giras anécdotas sobran ¿Cuál es la que más te gusta contar?

-Manu Chao ya te lo recalqué, pero una vez estábamos con el productor Gustavo Calderón de CDM en Madryn. Manu Chao nos pidió permiso para ir con nosotros en nuestro auto. Un auto particular, a mí me llamó la atención. Él es muy Greenpeace, ayuda a mucha gente y es muy bueno de verdad. Él nos pidió permiso para parar en una plaza, se estaban manifestando porque habían cortado subsidios a un comedor. El paró, nos pidió permiso, bajó, habló unos 10 minutos, los invitó al recital y les dio un espacio para que expresen todo lo que había pasado. Le dieron una remera, se la puso y con eso presentó el recital en Puerto Madryn. Esa anécdota no me la contó nadie, la vi yo. Y a la vuelta, cuando terminé de cocinar y todo, generalmente se van todos juntos y él vino y me preguntó si me había quedado por él y le dije que sí. Le dijo a todo su personal que se vaya y se fue con nosotros en el auto. Me acompañó mientras yo terminaba de ordenar, de limpiar y esas cosas. Es un artista a nivel mundial y para mí esto es sorprendente. Destaco esto porque Manu Chao fue el más groso, más humanitario. Molotov igual es así. Divididos también, son lo más profesional que hay acá en Argentina. Hablamos a nivel personal, musical. Son muy respetuosos, para mí es un honor cocinar para Divididos. Yo soy fanático pero al margen son muy buenas personas.

-Todos los miércoles transmitís desde Facebook Live en el ciclo Cocina con Identidad ¿De qué se trata?

-Cocina con Identidad arrancó como un proyecto, también soy músico y toqué en una banda que se llamaba Tierra de Locos. Hace rato hacía vivos. Cuando arrancamos con la Fase 1, que no se podía salir a ningún lado, yo enseñaba a cocinar pan, lo que estaba al alcance de la gente. Yo no sabía qué hacer, yo quería, no sé si ayudar pero la gente se enganchaba mucho. Y un día se me ocurrió: “Che ¿Y si empiezo a traer artistas? Si yo los conozco a todos” y así el primero que vino fue Martín Damián que es el Portu, se enganchó enseguida. Hicimos el programa y el nombre de “Cocina con Identidad” es gracias a él porque él lo empezó a promocionar.  Después empezaron a venir muchos artistas. Yo me baso en lo que podemos cocinar con lo que hay en la heladera, cosas regionales cuando consigo y artistas locales. Una índole cultural de acá de Comodoro o de la Patagonia, como sea porque tenemos auspiciantes de El Bolsón y de Madryn igual. Estamos invitados cuando termine todo esto. Yo tengo Internet normal de casa, ahora le subí un poquito más, unos megas pero la cosa es que se vea bien, que la gente disfrute y estamos haciendo prácticamente, no sé si un canal de cocina, pero va vinculado a la comida con música. La verdad que nos dio mucho resultado, hemos llegado a tener 3.000 reproducciones que es muchísimo acá en Comodoro. Para mí hoy es mi cable a tierra. Esto no es por lo económico, esto va por la faceta personal. Está muy bueno lo que estamos haciendo porque es un trabajo en conjunto.

-Delicias Caseras es tu emprendimiento ¿Cómo surgió?

-Hace mucho tiempo. Yo trabajaba en la Fuerza Aérea y en simultáneo hacía catering. Catering para tal persona, catering para tal otra. Un jefe mío me dio esa mano, Juan Corral que ya falleció pero cuando se casó la hija me dijo: “Yo quiero que vos me hagas el catering”. Ese fue el paso más grande, el que me dio confianza. Me tiró toda la responsabilidad al 100% pero de confianza. Él me abrió la puerta para Delicias Caseras y el nombre salió de la nada, charlando con mi señora. También trabajo mucho con Gráfica 360, ellos siempre me orientan. Y así creció, entre amigos. Así empecé a emprender Delicias Caseras y empecé a crecer, a crecer hasta que llegué a los artistas y di un paso mucho más grande.

-¿Cómo se crea una receta?

-De la experiencia que uno va adquiriendo. Por ejemplo, yo soy una persona que no desperdicia nada. Con masa, yo te hago pan, te hago de todo. Un día me sobra masa y la empiezo a estirar para hacer la masa de tacos. Un golazo. Quedaron re buenos. En mis programas yo siempre explico bien, todo detallado como se hace. Y están colgados en Facebook, siempre lo dejo en público para que lo vean cuando quieran. Pero bueno la masa de los tacos es un ejemplo de eso, más o menos sé hacerla y con una masa de pan. Vos decís “¿Una masa de pan?”. Los hice así y quedaron muy buenos. Después es ir experimentando, cosas que te salen. Yo abro la heladera y con lo que hay hago comida. No me fijo mucho en recetas. Por ahí en cosas experimento y en otras no, son concretas. Yo tengo ese delirio que con lo que tengo hago comida y me fue bien.

Hugo dice que con la pandemia el mundo cambió: “El sector Eventos está complicado, estamos prohibidos desde el día cero. El otro día hicimos una protesta pacífica y no estamos pidiendo subsidios sino propuestas laborales. Hay gente que se enojó, otra que no pero hay que entender que yo vivo de esto. No tengo un sueldo. Yo vivo de esto, hago viandas, hago picadas. Hoy hice un Quince para nueve personas. Son cositas chiquitas pero hoy es sobrevivir esta etapa de pandemia hasta que pase esto y después seguir. Tengo muchos compañeros que se fundieron ya, que han vendido sus cosas y da pena. Mucho esfuerzo, muchos años”. Cuenta que su meta hoy es sobrevivir a la pandemia: “No queda otra. Soy consciente de que eventos no se van a poder hacer. Espectáculos menos, van a ser los últimos. Hoy hay que tener paciencia. Lo que no entiendo son los que dicen de volver a Fase 1 y uno cree en el virus pero hay que entender a la persona que vive el día a día. Yo no tengo sueldo. Te sube la luz, te sube el gas. Nadie se fija cómo se consigue ese dinero. Te repito: hay que sobrevivir esta etapa de pandemia, es algo a nivel mundial. Mi meta es sobrevivir y sé que después se van a abrir muchas puertas más. Tengo colegas a los que les he dado viandas, comida, mercadería y eso que a mí no me sobra. Yo soy papá igual y me pongo en su lugar. A veces puedo y a veces no puedo. Hay gente que no ve eso y es feo. No es solo gastronomía, tenés a los organizadores de eventos, a los fotógrafos, toda esa gente está complicada también. Yo tengo mis viandas, mis picadas pero igual todo el mundo vende comida ahora. Hay una competencia abismal. Hay que sobrevivir. Yo tengo viandas a 250 pesos y el precio es ridículo pero si subo, la gente no compra. La experiencia que tengo es que yo hago todo, te hago un pan y te lo amaso. Hago tallarines yo, no te compro nada. De ahí viene mi ganancia, de ahí y de mis clientes. Gracias a Dios en estos años de experiencia siempre tuve gente a mi alrededor que me acompañó y por eso no tengo muchos problemas. Es una pasión, yo llevo 25 años en la cocina, 6 años con los artistas. Seis años no es una casualidad. Algo estoy haciendo bien. Y yo le cocino a una artista, a una quinceañera y a un cumpleaños en casa de la misma manera. Le pongo la misma pasión”.

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