Con protocolos y capacidad máxima, reabrieron los shoppings en la ciudad de Buenos Aires

El Gobierno porteño autorizó la apertura a través de su publicación en el Boletín Oficial.

Los centros comerciales porteños reabrieron después de siete meses con protocolos estrictos para evitar contagios y esperanzas de ventas por la cercanía del Día de la Madre.

Los shoppings de la Ciudad de Buenos Aires volvieron hoy a abrir sus puertas al público tras siete meses cerrados, bajo estrictos protocolos sanitarios que contemplan el cierre de los lugares comunes y una capacidad máxima de ingresos, luego de que el Gobierno Nacional autorizó la apertura en el Boletín Oficial.
Con una reducida afluencia de público, los centros comerciales porteños retomaron su actividad en los días previos al Día de la Madre, que se espera que sea un punto de mayor facturación para los locales tras permanecer cerrados desde marzo por el aislamiento social, preventivo y obligatorio.
“Es una gran felicidad volver a abrir las puertas. Estuvimos mucho tiempo cerrados. Se perdieron miles de puestos de trabajo y entre 25 a 30% de los locales no van a volver a abrir”, dijo a Télam Sergio Dattilo, gerente de Relaciones Institucionales del Grupo Irsa, que se encontraba en el Shopping Abasto supervisando el operativo de apertura.
“Empieza una dura reconstrucción del sector, esperamos que el público nos vuelva a elegir”, aseguró y explicó que, según el protocolo establecido, “en el shopping no hay para sentarte, el patio de comidas está cerrado, no están los cines ni los juegos para niños. Es para que la gente venga a comprar y se retire”.
Cada shopping tendrá una capacidad máxima de gente, por ejemplo, el del Abasto podrá recibir entre 2 mil y 2.500 personas; Paseo Alcorta, hasta 1.200 personas; y Alto Palermo hasta 1.400 personas, según se estableció.
En tanto, los comercios deben aclarar con un cartel en la puerta cuántas personas están permitidas en sus locales.
Olga, que fue con su nieta Cloe a comprar al Abasto, contó: “Vinimos a pasear pero los juegos están cerrados así que aprovechamos para hacer algunas compras”.

“Veo poca gente así que no veo peligro de contagiarme”, aseguró.

Por su parte, Soledad Ramírez, empleada de un local de ropa de ese shopping del centro porteño, contó que “hace 7 meses que no abríamos, así que estamos volviendo a poner precios y acomodando todo”.

“Arrancó muy tranquilo pero esperamos que venga más clientes cuando se enteren que abrió el shopping”, aseveró y agregó que “si cumplimos todos con los protocolos, no tendría que haber peligro”.

En la puerta de los shoppings, personal del Gobierno porteño brindaba alcohol en gel a los ingresantes, mientras cámaras tomaban la temperatura a los clientes, que debían pisar una alfombra sanitizante.
El protocolo también establece el uso obligatorio del tapabocas, una permanencia que no supere los 90 minutos y un sentido único de circulación dentro del shopping, ya que se dispuso una sola entrada y una sola salida separadas.
En los patios de comida, los locales gastronómicos en su mayoría estaban cerrados, aunque los que estaban abiertos tenían el formato de “take away” y no tenían mesas ni sillas para los clientes.
Los cines y las zonas de juegos para los niños y niñas no estaban habilitados, mientras que se vieron algunos locales cerrados que no reabrieron tras la pandemia.
Erica Gebhardt, que atiende una perfumería en el shopping Alto Palermo, dijo que “arrancó muy tranquilo el primer día, esperamos que levanten las ventas cuando haya más movimiento”.
“Estábamos haciendo venta online pero no es lo mismo, es bueno que podamos mostrar los productos”, reconoció y aseguró: “Me parece muy bien que hayan dejado abrir antes del Día de la Madre, ojalá sean buenas las ventas”.
“Si somos todos precavidos no tendría que pasar nada, pero el miedo siempre está”, admitió sobre la apertura de los centros comerciales y las medidas sanitarias.
Por altoparlante, se les recordaba a los clientes que caminaban los pasillos casi vacíos de los shoppings que no se saquen el tapabocas y que respeten la distancia social.
Patricia, que fue a comprar junto a su amiga Mariela, contó que fueron “a buscar el regalo para el domingo, está bueno que abran”.
“Me parece bien que se empiecen a activar estos lugares, la gente necesita trabajar”, aseguró y reconoció: “No tengo miedo a contagiarme pero hay que cuidarse”.
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