A los casi 78 años el Covid-19 se llevó al tío Alberto Avellaneda

Este 15 de octubre cumpliría los 78 años pero le gustaba celebrarlo los 12 de octubre. Y de pronto se convirtió en una víctima comodorense más de esta pandemia que azota al mundo.

Llegó hace décadas y siendo muy joven desde su Villa Dolores en Valle Viejo de su Catamarca y de oficio chofer de flota pesada y mediana, supo desempeñarse en varias empresas de esta parte central de la región Patagónica hasta que junto a su compañera de vida Cristina (la tía Lucrecia en realidad) decidieron levantar las primeras piezas y con el correr del tiempo el hospedaje de la calle Alsina al 400. “Gitano o payo pudo ser no un aristócrata que ayer/Perdió su cetro de oro y su corona/Camina sobre el bien y el mal(con la cadencia de su vals/mitad juicio y mitad burlona”.

Se le supo dedicar en tiempos de largas charlas sobre política o deportes con un sinfín de amistades que logró cosechar y se estarán enterando ahora, como ese amigo de Pico Truncado Enrique Pimentel. Y tantos, tantos otros” Entre la ruina y la riqueza/ Entre mentiras y promesas, aún sabe sonreír, Tío Alberto”.

Y el brazo de mi ya no tanta juventud/ yo lo levanto a tu salud/Rey del País, del sueño y la quimera”. (De parte de tu familia comodorense José Peralta, Gonzalo y Susana).

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