Los veteranos de Laprida resurgen en color verde

Intensos trabajos se están desarrollando en la cancha de veteranos del Club Laprida; ya que este sábado cumplirá uno de sus anhelos, como lo es sembrar su campo de juego.

El sábado que viene, el Club de Veteranos de Laprida dará un paso muy importante en su historia que ya acumula 30 años. Será el momento esperado de sembrar el césped en la cancha principal del predio. La entidad debió recuperarse en estos tres últimos años, porque el temporal de 2017 destruyó las instalaciones casi por completo.
El primer paso hacia el verde césped se dio el sábado pasado, porque hubo un sembrado a modo de prueba en una de las parcelas aledañas a la cancha principal. Dirigentes y jugadores de la entidad, se acercaron para concretar el sueño de todos

Previamente, hubo una inversión muy grande para preparar el terreno que tendrá riego por aspersión. Se colocó todo el sistema de regado no sólo en la cancha principal, sino también en el campo de juego auxiliar.

Es decir que los Veteranos de Laprida, no tienen como horizonte una cancha de césped, sino que fueron un poco más allá para darle a otro terreno, también, la posibilidad de vestirse de verde.

Una vista del campo de veteranos, que tiene 30 años de historia y volvió a recuperarse tras la destrucción de sus instalaciones en el temporal del 2017.

 

Para el sistema de riego se instaló un tanque australiano, que proveerá del vital líquido a todo el predio de los veteranos de Laprida.

La cancha, tanto en el último día de marzo como en el primer día de abril de 2017, padeció el temporal que azotó a toda la región, pero que dejó una cicatriz muy grande en barrio Laprida, especialmente en el predio de los veteranos de fútbol.

El lodo tapó tres cuartos de los caños que sostenían el alambrado del perímetro de la cancha y pasó más allá de la mitad de los arcos. Fue un golpe enorme para toda la barriada, pero fundamentalmente para el mundo de los veteranos, porque el predio ofició de escudo y de ese modo, evitó que la situación sea aún más caótica para todos.

Pero ahora se transitan otros tiempos, otros momentos. Mucho más placenteros, más agradables. Porque hubo recomposición en todos los sentidos y no sólo eso, sino que apareció la superación para ofrecer algo mucho más benigno para los integrantes de veteranos y fundamentalmente para la gente del barrio.

Se planificó con paciencia para sacar provecho del lodo, dejarlo como base y luego implementar todo lo necesario para que se convierta en el colchón del nuevo verde.

Así, en letras, pareciera muy simple. Pero no lo fue. En absoluto, hubo que realizar un trabajo artesanal para retirar caños cementados, elevarlos hacia otra distancia, modificar medidas de cancha y hacer una base de concreto en el alambrado del perímetro. Eso como mínimo en el campo de juego, porque también hubo que realizar taludes que oficien de contención y desvío en caso de alguna tormenta fuerte que se empecine en cruzar el predio.

El Salón de Usos Múltiples sufrió daños importantes con el paso del temporal. Hubo que recuperar paredes, pisos, puertas, ventanas, etc. Y todo se fue forjando con la colaboración de todos, de los jugadores, de los vecinos, de quienes siempre utilizaron las instalaciones del predio y que veían que poco a poco, el gigante se iba levantando.

Hoy, la imagen convoca a seguir. Como los hacen los jugadores de las diferentes categorías. Generalmente, los sábados y domingos se nota a muchos con mamelucos para aportar lo que se pueda. Albañilería, cañería, forestación, soldadura, todo se va sumando para ir forjando en forma artesanal este predio que fue visiblemente vapuleado por la naturaleza, pero que levanta bien firme, con la hidalguía de quien quiere perdurar en el tiempo.

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