Angustia, impotencia y profundo dolor pero agradecimiento a los médicos a pesar de todo

Tras una terrible experiencia que se inscribe en las consecuencias de la pandemia y en la creciente curva de contagios por coronavirus, hace un par de días atrás se vivieron momentos terribles para varias familias con sus seres queridos “atrapados” en alguna ambulancia sin que se pudiera lograr una cama con respirador en ninguno de los centros asistenciales de la ciudad, tanto privados como públicos.
Al menos uno de ellos no logró superar la crisis y después de unas cuatro horas de espera en un vehículo sanitario terminó perdiendo la vida a escasos metros del ingreso al Hospital Regional, esperando un lugar en terapia intensiva, luego de haber deambulado por el sistema sanitario privado de la ciudad donde tampoco tuvo la contención necesaria por sobredemanda de pacientes.

Tal fue el caso del pastor Juan de Dios Ojeda quien pese al enorme esfuerzo de familiares, amigos y miembros de la iglesia Metodista Pentecostal, no logró encontrar el oxígeno necesario que ayudara a su sistema respiratorio, afectado por coronavirus, ni en Comodoro Rivadavia ni en Caleta Olivia, ciudad vecina donde también hubo una amplia movilización en el intento por ofrecer ayuda en el momento crítico.

Luego de una angustiante espera, en medio de una dolorosa impotencia de todos quienes sufrieron con él esos fatídicos momentos, finalmente el pastor falleció “en las puertas” de la guardia del hospital mientras, después de varias e interminables horas, esperaba la posibilidad de que se lo admitiera como paciente para lograr una ayuda profesional más compleja.

Dolor y agradecimiento

Luego de un par de días y mientras aún elabora el duelo por la pérdida, su esposa, la pastora María Irma Garnica rompió el silencio pero, a pesar de la irreparable pérdida, solo quiere denunciar la situación para prever situaciones similares extremas y que desde el sector político se arbitren las soluciones que se precisan para no reiterar los terribles momentos que padeció su familia.

Pero, con más énfasis aun, solo quiere llegar con agradecimiento al cuerpo médico de EMEC que socorrió, atendió en todo lo que pudo –en dos turnos- y hasta que se le agotó el oxígeno de su ambulancia en el esfuerzo por mantener vivo a su esposo.

María Garnica señala que “la familia de quien en vida fuera Juan de Dios Ojeda, pastor de la Iglesia Metodista Pentecostal Argentina, quiere agradecer profundamente a todas las iglesias y a la Confraternidad de Pastores de Comodoro Rivadavia, quienes se movilizaron con la mayor solidaridad en el esfuerzo por conseguir oxígeno, el que no pudo conseguirse ni en la ciudad ni en Caleta Olivia, al igual que a los amigos y a toda la congregación de la iglesia, quienes prestaron todo su apoyo en estos duros momentos”.

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