La odisea de una mujer policía enferma de covid y sus dos hijos, y la ayuda de un grupo de expolicías

Sólo angustia desde que le confirmaron que tenía covid. “A partir de ese momento nadie me ha llamado ni me ha monitoreado, nada; estaba sola con mucho dolor, fiebre, cansancio, dolor de cabeza, me han dolido los oídos” contó la mujer policía.

Érica Judith Burgos tiene 41 años, es oriunda de una provincia del norte argentino, madre de dos niños de 5 y 6 años y sin ningún otro familiar en la zona. De los 17 años que lleva en esta ciudad, 12 de ellos los lleva como policía del Chubut.

Presta servicios en la Comisaría Quinta, una de las de mayor complejidad y jurisdicción y cuenta la odisea que ha padecido en los últimos días, aliviada en parte por haberse enterado de su situación extrema el director del museo policial Horacio Silguero, que lo hizo extensivo en las redes sociales y apareció el grupo “Cable a tierra” que está integrado por expolicías que, junto a la Policía Comunitaria y especialmente al jefe de ésta, comisario inspector Víctor Farci, pudo saber lo que es la solidaridad comodorense cuando se encontraba inmersa en un mar de tristeza y llantos por la soledad de los primeros días junto a sus pequeños hijos sin tener dónde salir a comprar alimentos, ni dinero para hacerlo.

Una cruda realidad que la cabo primero Burgos describió a través de una entrevista vía Whatsapp: “Soy chofer de móviles policiales hace 11 años y en nuestra jurisdicción hay muchos contagiados y muchos han subido al móvil y estamos en riesgo permanente con mis compañeros” señala la mujer policía con un llanto entrecortado en varios tramos de la entrevista.

Érica, además, tiene otros dos hijos adolescentes de 14 y 15 años que en febrero viajaron a Jujuy a visitar a sus abuelos maternos y después ya no pudieron regresar por la pandemia, si no las angustias y necesidades hubiesen sido peores.

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Crudo testimonio

El testimonio, de solo escucharlo, estremece. Y Érica resume su historia, la más reciente: “La noche del 21 de septiembre era mi cumpleaños y estaba trabajando, estaba manejando el patrullero y empecé a sentirme mal. Me dolía mucho el pecho y mi encargado me preguntó qué me estaba pasando; ahí comenzó todo y seguí mal todo el turno, hasta que salí y me vine a descansar” cuenta.

Y continúa: “Cuando me desperté a eso de las 11 de la mañana tenía fiebre y me dolía mucho la cabeza, y así estuve todo mi día de franco. Hasta que al otro día no aguanté y me fui a hacer el hisopado a la Clínica del Valle, me lo hicieron, me volví y me aislé en mi casa con mis hijos. A los dos días me llaman para decirme que me dio positivo el covid; a partir de ese llamado me agarró una angustia, miedo, un conjunto de muchos sentimientos encontrados, ya que estaba con mis dos nenes y me preguntaba ¿cómo hacía…? Le pregunto a la chica que me dio el positivo, pero no sabía responderme” dijo.

Érica Burgos. La policía agradece al grupo de expolicías que enterado de la situación activó la ayuda. “Enseguida comenzaron a llamarme por teléfono y a preguntarme qué necesitaba” contó la mujer. También agradeció a “la oficial Mansilla de la Seccional Quinta que me trajo mercadería junto a su esposo y porque me llaman para preguntarme por lo menos cómo estoy”.

Agregó la mujer policía: “A partir de ese momento nadie me ha llamado ni me ha monitoreado, nada; estaba sola con mucho dolor, fiebre, cansancio, dolor de cabeza, me han dolido los oídos, se me reventó un oído, me supuraba y sangraba, fue terrible, terrible… Hoy en día estoy mejor, solo tengo las encías inflamadas y me dificulta tragar la saliva” contó.

Un oasis en medio del desierto

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Cuenta que no tenía siquiera alguien que le realizara una compra, que le acercara un pedazo de pan para alimentar a sus hijos, hasta que una noche la contactó el extitular del Casino de Suboficiales de la Policía comodorense y actual director del Museo de la Policía del Chubut, Horacio Silguero. Luego se contactarían el Grupo “Cable a tierra” y llegarían días más llevaderos.

“Enseguida comenzaron a llamarme por teléfono y a preguntarme qué necesitaba; la verdad, no tenía medicamentos ni para mí ni para mis hijos, y menos alimentos ya que no tenía plata…” señala Erica.

A través de este grupo y con la Policía Comunitaria como nexo a través del comisario inspector Víctor Farci, le acercaron los elementos indispensables para sobrellevar el mal momento.

“Estoy muy agradecida con este grupo y también con la oficial Mansilla de la Seccional Quinta que me trajo mercadería junto a su esposo y porque me llaman para preguntarme por lo menos cómo estoy. Eso me ha pasado, pero sigo sin que nadie me llame para monitorearme y decirme qué hacer. Ahora me llama una pediatra preguntando por uno de mis hijos que presentó síntomas, así que eso se hace a través de la licenciada Bersais, de la Unidad Regional que me consiguió un certificado que dijera que tenía Covid-19, con ese certificado apareció la pediatra” cuenta la policía.

Se trata, sin dudas, de un crudo testimonio el aportado por la empleada policial de Chubut, afectada de covid y atravesando numerosos problemas para sobrevivir la enfermedad junto a sus pequeños hijos.

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