Trastornos genitourinarios de la menopausia

Los síntomas genitourinarios son comunes en mujeres postmenopáusicas y afectan negativamente la calidad de vida. Las encuestas nacionales y los datos recopilados de nuestro sistema de salud indican que las mujeres postmenopáusicas con el síndrome genitourinario a menudo no reciben el diagnóstico o el tratamiento adecuados.

Para poder identificar estos inconvenientes, se comenzó a estudiar en mayor profundidad aquellas pacientes en ese período de la vida que tuvieran alguna alteración vulvovaginal en su control de rutina.

Así se encontró que el 25% de las atrofias vulvovaginales por falta de estrógenos, coexistían también con trastornos urinarios de importancia, como ser incontinencia de orina al esfuerzo, cistitis sin causa aparente y otras urgencias miccionales que no respondían a los tratamientos comunes.

Surgió una pregunta que hasta ese momento no teníamos respuesta. ¿Por qué las mujeres postmenopáusicas son más propensas a tener este síndrome cuando bajan los niveles hormonales de estrógenos y progesterona? ¿Por qué es más frecuenta la infección urinaria en este período?

Un estudio realizado en Suecia, entre 1.500 pacientes estudiadas, dio como resultado que el descenso hormonal cambiaba el PH vaginal haciéndolo más alcalino. Esto daba como resultado la desaparición de un bacilo que se denomina Doderlein que es el responsable del cuidado de la mucosa vaginal para que los gérmenes no ingresen. Esta combinación de factores como descenso hormonal y desaparición del Bacilo, dejaba la puerta abierta a la entrada de los gérmenes comunes como son la Escherichia Coli y el Proteus. Estos 2 últimos son los responsables del 60% de las infecciones urinarias.

También encontramos en este período trastornos de retención de orina y eso se debe a que un músculo denominado detrusor, se afina, aparentemente por la poca acción estrogénica, y tiene menor poder de contención ante el llenado de la vejiga.

El 30% de las mujeres mayores de 60 años tienen algún trastorno miccional siendo los más frecuentes la retención urinaria o la incontinencia de orina, que primero es al esfuerzo pero que a medida que avanza sin tratamiento, se transforma en una situación incómoda porque ante la menor presión de la vejiga, se produce la pérdida de orina sin control.

¿Qué podemos hacer para contrarrestar este síndrome? Los ejercicios que se realizan por kinesiólogos para aumentar la tonicidad del suelo pélvico son muy beneficiosos.

Los estrógenos por vía local, oral o transdérmica también pueden contribuir a mejorar esta situación. Es mejor asociarlo con medicamentos específicos para reducir la necesidad imperiosa de orinar o la urgencia como por ejemplo la darifenacina y otros similares.

Mantener un PH vaginal adecuado disminuye la posibilidad de infecciones urinarias y en aquellos casos en que ya se produjo, el tratamiento antibiótico adecuado soluciona el inconveniente.

Existen estudios específicos que realizan los urólogos para determinar el grado de afectación de esta caída estrogénica como la flujometría. Un buen tratamiento multidisciplinario hace que estos síntomas desaparezcan o disminuyan ostensiblemente.

Dr. Jorge Araldi

Tocoginecólogo

MP 1463

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