La ciudad: fiel reflejo de sus habitantes

La ciudad: fiel reflejo de sus habitantes
Rafael Uran es arquitecto, comodorense, y asumió recientemente como presidente del Colegio de Arquitectos de Chubut, Regional Sur.

Cada vez se habla más de ‘sustentabilidad’, un concepto que va integrándose a todas las áreas de la vida humana. Esta tendencia a generar sistemas productivos autónomos logrando el equilibrio entre recursos y especies coexistentes, está avanzando con fuerza sobre la arquitectura y el desarrollo urbano en nuestra región. Pero es sólo una utopía si quienes la habitamos no nos comprometemos con el cambio. Hablamos sobre el tema con el reciente presidente del Colegio de Arquitectos de Chubut (CACH), regional Comodoro Rivadavia, arq. Rafael Uran.

Sustentabilidad: una elección individual

“Desde cada decisión hacemos y creamos ciudad, desde cada intención y hábito en cada día somos más o menos sustentables, con nosotros y con nuestro entorno”, dispara Rafael Uran, el joven arquitecto que, hace unos días, se constituyó como el nuevo presidente de la sede local del CACH.

“Autonomía. Equilibrio. Producción, Orden y Preservación son las bases que nos permiten crecer sin degradar el medio. ¿Podemos pensar que a mayor crecimiento, mayor calidad de vida para todo la sociedad?”, pregunta. Y así pone sobre la mesa el gran desafío de estos tiempos, no sólo en esta ciudad y región, sino en el mundo.

Superpoblación y desigualdad. Incremento del efecto invernadero. Destrucción de la capa de ozono. Humanización del paisaje. Pérdida de la biodiversidad. La erosión, la desertización y la destrucción de la selva. Sistema productivo cortoplacista. Escasez y despilfarro de agua. Desagote de efluentes cloacales a los cauces naturales de agua.

La ciudad: fiel reflejo de sus habitantes
La ampliación de una casa particular.

Gestión Ineficiente de residuos. Fuentes de energía obsoletas. Y podemos seguir.
Vivimos en un planeta de 7. 800 millones de personas, que crece un 2% anual. “A este rimo, sumado al desconcierto por cambios de paradigmas políticos, sociales y económicos, se nos hace más necesario que nunca decidir cuál es nuestra manera de habitar, de vivir el desarrollo urbano que queremos implementar”, asevera Uran, y propone pensar el escenario de tres de la ciudades más emblemáticas del mundo:

“La más rica”: Luxemburgo, 626.000 de personas y 242 de habitantes por m2.

El país con el más alto PBI per cápita, de mayor poder adquisitivo. Estratégicamente financiera, 60% de la población es extranjera, hablan la mayoría 3 idiomas.

“La más pobre”: Sudan del sur, Africa. 9 millones de habitantes. Tienen el PBI más bajo per cápita del mundo, falta de agua y la comida escasea. Allí los zapatos son un lujo. Atraviesan conflictos territoriales continuos.

“La más sustentable”: Ciudad del Cabo, Sudáfrica. 3, 5 millones de personas, 1425 de habitantes por km2. Ciudad multicultural, el 85% de la población cuenta con todos los servicios.

¿Qué hace que estas ciudades sean tan distintas? Nos propone pensar Rafael. Y retoma: “El éxito depende de las personas que las habitan, con determinados comportamientos y aptitudes sociales y culturales. Esto requiere un compromiso continuo que contribuye a mantener su calidad de vida”, y sin dudas, se traduce también en el tipo de gobierno que habilitan, o los funcionarios que votan, en caso de democracias.

“¿Y si cambiamos los pobladores de una ciudad a alguna de las otras, que pasaría? Seguramente habría cambios bruscos parecidos, o con tendencia a los resultados producidos en sus ciudades de origen ¿O no?”, reflexiona.

Héroes anónimos

Mejorar el estilo y la calidad de vida de una comunidad es posible, así lo demuestran distintas urbanizaciones en nuestra región (como Península Valdés, en la ciudad de Puerto Madryn o algunas localidades cordilleranas), que sostienen una idiosincrasia de búsqueda del equilibrio, preservación y orden y respeto por el entorno en general. Y la tendencia va tomando fuerza, en la medida en que los ciudadanos también lo hacen. “Sí es posible. Lo logran países, ciudades, comunidades y familias.

Percibo interés y compromiso desde mi actividad profesional, que desde el inicio orienté a producir un cambio desde lo proyectual aplicado a potenciar los hábitos saludables de las personas, por medio de obras sustentables. El objetivo es vivir equilibradamente desde la autonomía”, describe el nuevo Presidente del CACH.

En esta línea, por ejemplo, y a partir de la creación de la Secretaría de Planeamiento Urbano, Servicios Públicos y Estrategias Urbano Ambientales, el municipio local presentó el proyecto ‘CR Lab’ que la semana pasada fue premiado en el Congreso Internacional de Innovación Social V Centenario Magallanes- Elcano desarrollado en la ciudad de Sevilla.

Ganador en la categoría ‘Ciudad, Smartcity y Territorio’, esta iniciativa que tiene como objetivo generar proyectos de trabajo conjunto entre las áreas técnicas de la Municipalidad, la inversión del sector privado y la participación ciudadana para transformar el hábitat de los barrios, esto demuestra que se avanza a paso firme hacia la mejora, en clave sustentable.

Y muchos ciudadanos ya lo están haciendo hacia el interior de sus hogares, describe Uran: “Incorporando invernaderos con huerta vertical, aprovechando los efluentes por medio de biodigestores para no desperdiciar agua potable para mantener el verde de sus patios…

Esta tendencia es creciente. Personas que hacen de su familia y vivienda ‘usinas sustentables’ son los nuevos ordenadores o héroes anónimos que provocan un cambio de paradigma desde sus hábitos cotidianos, generando un impacto positivo en su entorno y en la ciudad en la que viven. No hay excusas. Es una actitud que lleva a encontrar la forma de hacerlo”, sentencia.

La ciudad, nuestro reflejo

Sin embargo, hay que estar atentos a la ‘moda’ que esta tendencia suscita, y asegurar la veracidad de las iniciativas. “La sustentabilidad sin planificación desde bases éticas, compromiso con el bienestar humano y proyectadas a largo plazo, termina siendo un ‘artefacto con etiqueta A’ que no representa solución para la demanda que presentamos hoy como sociedad”. Por eso, asegura, el compromiso debe ser real, y nacer en cada uno de los ciudadanos que luego se agrupan en familias, organismos, instituciones, Estado, empresas.

“La ciudad habla de nuestro compromiso con nosotros mismos y entre nosotros, y se proyecta más allá de nosotros. Por eso, a menor escala, el modelo de urbanización mixta reúne los mismos desafíos de comunicación, consenso y compromiso.

La forma surgirá de las oportunidades de cada emplazamiento, y las leyes y decretos de cada jurisdicción. Pero sin un compromiso continuo no hay Urbanismo Mixto, y mucho menos ciudad sustentable que resuelva lo que no resolvemos nosotros como sociedad, ni como individuos”, asevera Uran.

En nuestra región aún no existe un barrio que genere espacio para esta experiencia, novedosa en la zona, de habitar una urbanización mixta. Esto implica combinar espacios públicos y privados, fomentando la socialización y el intercambio e integrando lo público y lo privado en beneficio de toda la comunidad.

El presidente del CACH Regional Sur lo considera una tendencia provechosa: “Los desarrollos urbanos mixtos, distinto a countries o barrios cerrados que son sólo residenciales, son una buena oportunidad para resolver diferencias. Hoy es necesario conectar, crear nuevos espacios que fomenten nuevas maneras de relacionarnos, habiliten oportunidades de ponerse en lugar del otro para generar sinergia.

Es un camino que ya inició y nos propone identificar oportunidades que surjan de las condiciones según estudios de prefactibilidad ambiental, de servicio y un desarrollo planificado”.

Además, indica Uran, la importancia de promover este tipo de desarrollos es fundamental porque evita, a su vez, la proliferación en la ciudad de lugares cerrados, que no aportan a la identidad de la ciudad y al medio ambiente. En todo esto es fundamental el rol del Estado: “Su acompañamiento es clave para facilitar los medios que impulsen nuevas urbanizaciones.

Potenciar la sinergia con distintas entidades intermedias para que se den proyectos innovadores y financiables, que complementen el desarrollo local. Sí es importante definir una meta clara desde una visión integral, productiva y sustentable, y contar con un Código de Planeamiento urbano y un Plan territorial según usos consensuados con otros localidades”.

Esto puede sentar las bases y requerimientos para diversos proyectos de urbanización y recuperación ambiental-paisajística, y ayuda a generar valor para nuestra ciudad y región.

Una forma distinta de vivir

En el caso de Refugio de Lobos, uno de los pilares del diseño del barrio es el de recuperar, preservar, ordenar e integrar patrimonio natural comunitario como la conocida playa ‘Bajada de los Palitos’ y los cerros que la circundan, restituyendo la protección costera de forma ecológica e instalando un Centro de Interpretación para difundir la flora y fauna local entre aquellos que visiten el área pública. Es la primera urbanización mixta pensada para la zona.

“Desde mi punto de vista la de Refugio de Lobos es una propuesta planificada, estudiada con compromiso, que va en camino a esta nueva tendencia. Cumpliendo con todos los marcos de regulación y requerimientos urbanos y ambientales, es un modelo alternativo de producir este tipo de urbanizaciones mixtas.

Creo que la relación de los espacios privados con los espacios públicos habilitan lugares intermedios donde nace la identidad urbana: el encuentro, la socialización, la expresión, la demanda de lo que es necesario resolver para mejorar nuestra calidad de vida”, asegura. Pero eso no es sin el compromiso de todos.

“Mi manera de pensar y hacer es desde el compromiso, por mejorar lo que hay que mejorar y que es nuestro. Sólo, no mejora. Y ese es el propósito, como el caso de Refugio de Lobos que tiene como uno de los objetivos mejorar la zona y proponer condiciones distintas de urbanización.

No podemos quedarnos cómodos esperando que las cosas sucedas, menos con los cambios de paradigma y con el tiempo que tenemos para quedarnos en casa y reflexionar sobre lo que queremos y cómo queremos que sea. Tomemos compromiso, cada uno a su alcance. Ese compromiso se puede llevar para todos lados. Y desde todos: el Estado, el Municipio las empresas y las personas.

Por lo mismo existen diversas posibilidades para vivir un cambio positivo en las urbanizaciones, y no está lejos de nosotros, nuestra decisión continua es la diferencia”, concluye el Presidente del Colegio de Arquitectos de Chubut, Regional Sur.

Huertas Verticales

El arquitecto promueve fuertemente la construcción de huertas domiciliarias que no requieren de patio o terreno fértil.

Dice al respecto: “¡Las huertas verticales son un golazo! Una iniciativa que nos beneficia a todos, por donde lo miremos. Estoy trabajando actualmente una ampliación en una obra particular en la que se van a haber expresado cantidad de cosas, de beneficios, a un precio que es menos de la tercera parte del metro cuadrado promedio (en términos de construcción tradicional).

Una ampliación diseñada desde un repensar la vivienda en sí misma, que nos conecta con los orígenes de la ciudad basada en la autonomía, en la agricultura y el sedentarismo que originó las primeras poblaciones.

Retomar esa idea de invernáculo con la huerta vertical, sumado al clima que tenemos y el estar en contacto con el afuera, protegido del viento y generando mayor vegetación para nuestra vida. Aprovechando el oxígeno, aprovechando los efluentes, generando un calor pasivo que se puede aprovechar para la casa. El beneficio es total. Mi compromiso con los invernaderos es de corazón.

Es beneficioso para la persona que se conecta responsablemente con sus cultivos, y para la sociedad en general también por el impacto en el medio ambiente”.

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