Coniglio: “Las infancias siguen siendo invisibilizadas”

Coniglio: “Las infancias siguen siendo invisibilizadas”
Valeria Coniglio. La directora de la Oficina de Derechos y Garantías de la Niñez, Adolescencia y Familia explicó de qué manera se han visto afectados los derechos esenciales de los niños y adolescentes por el confinamiento obligatorio por la pandemia, y se refirió al trabajo que realiza el organismo.

La directora de la Oficina de Derechos y Garantías de la Niñez, Adolescencia y Familia, Valeria Coniglio, en diálogo con Crónica se refirió al trabajo hecho por la institución que conduce durante el aislamiento preventivo, social y obligatorio, en el marco de la pandemia del coronavirus. La entrevistada puso el foco de análisis en los derechos de los niños y adolescentes que durante el aislamiento se vieron vulnerados y remarcó la necesidad de tomar medidas para modificar esto.

“El derecho al juego es algo esencial. Cuando hablamos de derechos, no hablamos solo de lo cognitivo, también es importante lo sensorial y emocional”, planteó Coniglio.

“La verdad es que, en términos generales, lo que creemos es que las infancias siguen siendo invisibilizadas. Hasta no hace mucho, teníamos espacios públicos que favorecían la construcción de lazos o de encuentros con referentes externos, como docentes o personal de los centros de promoción.

Esos espacios ahora se han visto minimizados. Lo que observamos, es que en esta invisibilización hay además una vulneración de ciertos derechos que en este contexto de aislamiento o confinamiento deberían fortalecerse o garantizarse”, expresó en primer término la directora de la Oficina de Derechos y Garantías.

El derecho al juego

En esta línea de análisis, la licenciada en Sociología remarcó que, estos derechos tienen que ver con la salud mental de los niños, con cuestiones de desarrollo y también de aprendizaje.

“Un derecho que vemos vulnerado es el derecho al juego, algo que está respaldado por la Convención de los Derechos del Niño y la Ley de Protección Integral. Hablamos de derechos fundamentales, porque implican desarrollo y aprendizaje, y también hacen al desarrollo de vínculos. No todo es cognitivo, también es importante lo sensorial y emocional.

El juego es un derecho que promueve este tipo de cuestiones. Es algo que debería verse con perspectiva de infancia, tendría que estar materializado en presupuestos y programas ofrecidos por el Estado”.

“Hoy el derecho al esparcimiento, que podría implicar un vínculo con la naturaleza, se redujo muchísimo. Ahora, las playas, por ejemplo, no son una opción. Sin embargo, aquellos que tienen patio podrían pensar en distintas estrategias que tienen al alcance de la mano para generar contenidos seguros, actividades referidas a lo lúdico.

Tenemos que pensar qué tipo de habilidades se promueven al desarrollar actividades de este tipo. En este sentido, la importancia del vínculo familiar es algo esencial. Hay que pensar alternativas para que los chicos puedan mantener algunas actividades con las restricciones que hoy hay por la pandemia. Pasar demasiadas horas en un cuarto con luz artificial puede traer problemas”, sostuvo Coniglio.

Casos de abuso sexual en menores

Por último, la titular de la Oficina de Derechos y Garantías realizó un análisis sobre la intervención del organismo en casos de abuso sexual en menores. “Lo que nos preocupa en este momento es la posibilidad de que exista, en algunos casos, abuso sexual infantil”, dijo.

“Cuando hay niños involucrados en casos de este tipo, la Oficina de Derechos y Garantías toma inmediata intervención y da aviso a los distintos organismos que resguardan derechos. Nosotros velamos por el cumplimiento de las leyes de los niños y garantizamos que el sistema responda eficientemente.

. Para esto están los distintos órganos judiciales de aplicación, como el Sistema de Protección de Derechos, la Asesoría de Familia, la Defensa Pública y por supuesto la Fiscalía, que investiga y lleva adelante los procesos en el fuero penal. Cuando se trata de abusos sexuales, también contamos con el Servicio de Asistencia a la Víctima”, resaltó Coniglio.

En casos de abuso sexual infantil, la Oficina de Derechos y Garantías actúa como un intermediario y asiste a las víctimas. “Si por algún motivo alguien todavía no fue asesorado, nosotros nos encargamos de conectarlos con el sistema, garantizamos que la persona llegue al circuito de protección integral. Damos intervención a la Asesoría de Familia.

Luego, cuando se hace la denuncia, la comisaría avisa al Ministerio Público Fiscal, que inicia la investigación. Nosotros damos un seguimiento a los casos para garantizar que se aborde la situación de ese niño, es un poco velar por el cumplimiento de las leyes que los resguardan. Lo que hacemos es colocar enseguida al niño en el sistema de protección integral y hacer un seguimiento.

Con este seguimiento, lo que pretendemos es saber si, justamente, se le está dando un abordaje al caso”.

La licenciada en Sociología volvió a hacer hincapié en la cuestión de la invisibilización y planteó que, al día de hoy, es lo que más preocupa en el organismo que conduce. “Nos preocupa mucho la invisibilización que tienen hoy los niños en relación a la falta de espacios públicos.

La escuela, por ejemplo, era uno de estos espacios, lo mismo que los centros de promoción. Creemos que el Estado tiene que hacer un esfuerzo con este tema, generar canales y presupuesto para garantizar ciertos derechos. El juego, el esparcimiento y la escucha son fundamentales, son derechos que no se nombran tanto pero son esenciales”, señaló.

La importancia de los pictogramas

Para concluir la entrevista con este diario, Valeria Coniglio se refirió a otro tema que consideró importante reforzar, y habló de un sector que muchas veces no es del todo escuchado: los niños con trastorno del espectro autista.

“Cuando hablamos de lenguaje inclusivo, es importante que incorporemos las infancias diversas que tenemos. Por ejemplo, tenemos niños con trastorno del espectro autista, entonces, creo que es importante desarrollar lenguajes a través de pictogramas para también hablarle a las distintas infancias.

En su momento, cuando esto recién empezaba, se trabajó con una organización y el Municipio en el armado de pictogramas. Bueno, esto lo tenemos que llevar a todos los planos, hoy no vamos a la plaza, pero tiene que haber pictogramas. Además de escuchar a los chicos, tenemos que hablarles e incluir las diversas identidades. Los pictogramas son otro lenguaje que tenemos que incorporar, es una gran deuda”, cerró.

“El tiempo que pasamos con el niño hace al vínculo”

Valeria Coniglio también destacó que el derecho al juego y esparcimiento contribuye al desarrollo afectivo e intelectual de los niños. Además, hizo hincapié en la necesidad de generar un entorno adecuado en un marco familiar para el fortalecimiento de este derecho.

También habló sobre el derecho a ser escuchado, que aplica, si se quiere, más para la franja etaria de los adolescentes.

En este sentido, la licenciada en Sociología planteó que, el derecho al juego es un elemento que las familias tienen que tomar bajo consideración, teniendo en cuenta que fortalece el desarrollo afectivo, intelectual, social y físico de los chicos.

“Aporta también cierto sentido de estabilidad, podríamos decir de normalidad, entre comillas. El generar un entorno con la familia, a pesar de la incertidumbre que ahora se siente como padres, como familia. Podemos hacer cosas incluso desde el confinamiento, hay distintas posibilidades de juego.

El tiempo que pasamos con el niño hace al vínculo, a la salud mental. Hay cuestiones y hábitos que tenemos que revalorizar”, señaló.

La directora de la Oficina de Derechos y Garantías recalcó la necesidad de buscar recursos en el ámbito familiar para fortalecer la salud mental de los niños, sobre todo teniendo en cuenta el contexto pandémico que el mundo entero atraviesa. “La familia tiene bastante que decir y hacer en esto de garantizar el derecho al juego y esparcimiento, obviamente, dentro de las limitaciones que el actual contexto nos impone.

Con más razón, hoy por hoy hay que sostener lo vincular y generar un entorno seguro. El juego y esparcimiento contribuyen a esto para bajar la incertidumbre y los miedos. Además, el juego también crea cultura, porque nos permite crecer mediante el ensayo y el error. Es un tema serio, no es algo para minimizar”.

El derecho a ser escuchados

Por otra parte, la titular de la Oficina de Derechos y Garantías puso el foco de análisis en otro derecho fundamental que se vio vulnerado en el último tiempo: el derecho a ser escuchado. Al respecto, Coniglio indicó que, el mismo está más relacionado a los adolescentes y es “transversal”.

“Tiene que ver con la participación, esto es algo fundamental. Desde la Oficina de Derechos y Garantías llevamos a cabo un conversatorio con adolescentes, un primer espacio de escucha. A partir de esto, organizamos otras ediciones del conversatorio, en función de lo ya planteado por los chicos. Fue una participación diversa, con distintas edades. Ellos son muy conscientes del riesgo de la situación, saben de la complejidad de la vuelta a clases. Valoran la escuela como un espacio de aprendizaje.

Sobre todo, lo que más se registra es la falta de encuentro, no hay referentes para plantear situaciones como las vinculares. Esto es algo que nosotros vamos a desarrollar en función de los propios planteos de los adolescentes, queremos generar un espacio no solo de escucha, sino que les facilite el encuentro y el diálogo”.

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