Romina Güichapani está pensando en el retiro

Con Raúl, que es su papá y entrenador.

La boxeadora profesional santacruceña, Ana Romina Güichapani (30), es la actual campeona argentina y sudamericana superpluma, y en diálogo con Crónica confiesa que no le queda mucho tiempo en el boxeo. “Hoy están complicados los profesionales con esta pandemia. Por suerte yo no vivo del deporte y creo que no me queda mucho en el profesionalismo”, asegura.
En Pico Truncado la realidad es diferente a Comodoro Rivadavia con respecto a la pandemia. Los boxeadores entrenados por Raúl “La Cobra” Güichapani estaban entrenando bajo la formalidad Covid-19, con horarios acotados y sin guanteo, pero desarrollando la actividad.

“En Pico Truncado lo primero que se abrieron fueron los gimnasios privados, obviamente todos con protocolo. Nosotros como escuela comenzamos a tener actividad, tanto profesionales, amateur y boxeo recreativo, pero sí en diferentes turnos. Es un protocolo nacional, adaptado y avalado, pero también sucedió con las otras disciplinas. De todas maneras la Dirección de Deportes luego aplicó el protocolo con las normas de higienización, distanciamiento social, barbijo y sin tener contacto con la otra persona. Ahora estaría por cambiar eso, a solo un estímulo por semana”.

“En mi caso venía entrenando todos los días. Pero nos están cuidando, tenemos que ser precavidos, existen un montón de cuestiones y no está para relajarse. Tenemos que ser conscientes de la gravedad de la enfermedad, porque además tenemos un hospital chico en Truncado”, resumió.

“Logré más de lo que me hubiese imaginado en mi vida”

Romina logró el cinturón sudamericano en 2018, realizando hasta la fecha dos defensas, y el argentino en 2019.

Su record es de 13 peleas ganadas (4 KO), 1 derrota y un empate, siendo su única pelea perdida en Francia contra la invicta local Estelle Mossely. “En mi caso no es poco lo logrado, más de lo que me hubiese imaginado en mi vida. Estoy contenta, tranquila, no me meto nunca en nada.

Tengo una vida disciplinada, muy de casa. En lo personal, no me gusta discutir ni pelear con nadie, en la escuela era igual. Los profesores no lo podían creer que boxeaba. Siempre fui muy responsable”, cuenta.
Consultada como ve su presente en el boxeo profesional hizo un anticipo de su decisión. “No creo que siga mucho más, creo que todo tiene un tiempo en la vida, todo tiene etapas.

Creo que dentro de un tiempo estaré cerrando mi carrera como boxeadora. No puedo estar mucho tiempo más. Tengo 30 años, por ahora no soy mamá, pero el día de mañana que sea madre me gustaría acompañar a mi hija o mi hijo en todo, no que me acompañe a mí en mis peleas. A mí siempre me acompañaron, entonces tengo que hacer lo mismo”.

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“Buscaré darle lo mejor a mi hijo como me enseñaron a mí. Hoy no puedo decirte hasta cuándo seguiré boxeando, pero no creo que mucho más; comencé a entrenar a los 17 años, mi papá no quería, me dejaba entrenar pero no me dejaba boxear. Al año y algo, debuto como amateur.

Y desde que comencé fue una línea. Siempre fue disciplina, constancia, responsabilidad y no paré. No salía a bailar, nada, soy cero alcohol y siempre fui muy estricta conmigo misma. Mi papá me decía que salga a bailar, pero yo le decía que no. Existen boliches en Pico Truncado que solo los conozco por afuera”, dijo.

“No tengo problemas en ayudarla a la China Zamora”

Su combate con Alejandra “La China” Zamora donde salió vencedora y luego trajo alguna polémica, hoy pasó a otro plano. “Son enojos del momento, aunque me hubiese gustado que se hubiera dado de otra forma, creo que se dijeron cosas que no correspondían. Yo le di la oportunidad de pelear por el título, aunque tenía otras ofertas. Los comentarios posteriores molestaron mucho, pero ya está, es algo que pasó y son cosas del momento.

Por mi parte, si la tengo que ayudar en algún guanteo de su preparación no tengo problemas de dar una mano”.

“Había quedado que a los dos meses haríamos la revancha, pero hasta el día de hoy no salió la revancha. Pero yo peleo con quien sea, no soy de esquivar. Porque si uno comienza con esta sí, con esta no, creo que ahí tenemos un problemita. Si en algún momento se da la pelea con la China la acepto, no tengo problemas, pero tampoco con ninguna. Me fui a

Francia a pelear contra una campeona olímpica. Pero así como no tengo problemas de hacer una pelea con ella, tampoco tengo problemas para ayudarla a prepararse para una pelea. Creo que nos tenemos que ayudar entre todos”.

Confesiones de una campeona

La campeona asegura que todo le costó y realiza algunas confesiones que sorprenden, que se manejan siempre de manera muy privada. Hoy, tiene ganas de contarlas. “Siempre fui muy corta de vista. No veía nada. Ahora estoy operada y todo, pero tenía problemas de visión y se me complicaban muchísimo las cosas. Pero yo le decía a mi viejo que iría al frente igual, que me subía a pelear, no para andar correteando por el ring o haciendo que pase el tiempo.

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Mi papá se reía y me decía: En algún momento va a poder boxear igual”.
Sus progenitores se separaron cuando ella era chiquita, pero siempre recibió mucho amor de sus padres, aunque confiesa que la mayor parte de su crianza estuvo a cargo de su papá, el boxeador profesional -categoría mediano- y hoy técnico nacional de boxeo.

Romina, cuenta que desde chica tuvo que luchar siempre con una enfermedad en la piel, la psoriasis, que la sigue padeciendo y la lleva con mucha fuerza de voluntad, pero también, el roce, la afectación de los golpes la complica en la práctica del boxeo. Y que a larga data le podría afectar las articulaciones, tal vez los huesos.

La pobreza que duele cada día más

Atrás quedó el invierno de 2008 cuando debutó en el boxeo. Luego se fue a estudiar a La Plata, logró recibirse de licenciada en Trabajo Social, y en la actualidad se encuentra en el sistema educativo de la provincia de Santa Cruz, viendo de cerca la cruda realidad de la pobreza y las necesidades que tiene la gente.

“Trabajo en el colegio. Existen chiquitos que no tienen para comer. Hace poco juntamos vestimenta, calzado y hasta llevamos leña. Uno es fuerte porque ya lo pasó. Yo, en algún momento no tenía un plato de comida. La hemos piloteado con mi papi los dos. Ahora yo le puedo dar o regalar algo a mi viejo. Todo lo mejor que pueda a mi papá se lo daré, nunca me privó de nada, siempre me dio lo mejor que pudo”.

Romina Güichapani tuvo el placer de recibir el diploma en la FAB, tras la cursada y de haberse recibido de técnico nacional de su padre Raúl. Hoy disfruta su presente de campeona, resalta que su rival más importante fue la francesa Estelle Mossely. También tenía la necesidad de decir que su carrera la siente en cuenta regresiva.

“Existen buenos valores en nuestra escuela de boxeo aquí en Pico Truncado, se tienen que seguir esforzando, mucha perseverancia. Y seguro que los logros van a llegar. Pero hoy también tenemos que cuidarnos mucho por la pandemia”, dice por último Romina Güichapani.

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